jueves, 2 de enero de 2014

Decisión sobre Oro o Agua en Conga

Antecedentes

Transcurría diciembre del 2011 y en nuestro comentario ¿El Proyecto Conga va…? decíamos que el Proyecto Conga va  a determinar - de un modo positivo o negativo - mucho de lo que suceda en los planos político, económico , social y ambiental durante los siguientes cuatro años y más en el Perú.
También nos referíamos a un artículo publicado en la revista The Economist sobre Conga, que calificaba al presidente peruano como un hombre de pocos principios como de palabras, presumiblemente relacionada a la antológica frase de Groucho Marx: estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros; para tratar de explicar alguna dicotomía que pudiera percibirse en el tiempo para sus discursos sobre el agua en Cajamarca como candidato y  luego como presidente   en funciones.
Fue en Agosto del 2012, cuando recogimos de Peru 21, las  opiniones vertidas por Richard O’Brien, presidente ejecutivo de Newmont, _empresa que posee la mayoría de acciones en Yanacocha _ en su entrevista con Dow Jones Newswires, donde reconoció que en ese entonces  no existían las condiciones para el desarrollo del proyecto minero Conga, por lo que “se necesitan hacer cambios significativos”.
Casi un año después (Octubre del 2013), en “Avance del Proyecto Conga" nos referimos a una entrevista exclusiva con RPP noticias, donde el presidente Ollanta Humala afirmó que el avance del proyecto minero Conga, depende de la empresa privada y “no es un problema del Estado”.
En la lectura de muchos, estas declaraciones manifestaban una decisión política de la administración Humala (2011-2016) sobre el tema Conga.
En el año 2014 se elegirán alcaldes y presidentes de gobiernos regionales en Perú, entre los cuales resultaran las nuevas autoridades políticas de Cajamarca y seguramente dará mayores luces sobre el proyecto Conga.  

En ese orden de ideas, El Comercio publica hoy 02 de Enero del 2014, lo siguiente:

Situación Actual

"Entre las muchas desconcertantes declaraciones que hizo el presidente en su entrevista del domingo estuvo esta sobre el proyecto Conga: “Es intrascendente para la historia del país”. Acto seguido precisó: “Más importante es la gente”. Finalmente, como quien pone broche de oro, repitió lo que ya había hecho saber recientemente: que se trata básicamente de un asunto cuya realización depende de una “decisión de los privados” y no del Estado.
Desde luego, siempre cabe la posibilidad teórica de que el presidente hubiera estado hablando de la historia de algún otro país. Por ejemplo, está claro que Conga es irrelevante para la historia de China, a la que no le es indispensable el Perú para proveerse de los minerales que necesita: después de todo, y contra lo que parece creerse en algunos niveles del gobierno, nuestro país no es el único con yacimientos en el mundo. De hecho, no hay que ir muy lejos para encontrarlos igual de ricos, pero mucho más seguros y pacíficos. No es por gusto que Chile tiene una cartera de proyectos mineros para los próximos 7 años que duplica la nuestra.
Lamentablemente, sin embargo, todo apunta a que el presidente estaba hablando de la historia del Perú. Con lo que solo quedaría deducir o que él cree que la historia no tiene nada que ver con el crecimiento y la reducción de la pobreza, o que no tiene idea de cuáles son las principales fuerzas que hasta ahora han venido sustentando a los mismos en el país.
En realidad, son tantas las maneras en las que la realización o no realización de Conga trascenderá en la historia del Perú que resulta difícil priorizar alguna para explicarlo.
Conga es un proyecto que, solo en su etapa de construcción, representaría US$4.800 millones de inversión y generaría 6.000 puestos de trabajo directos, al tiempo que únicamente en sus primeros dos años aportaría un canon de US$1.300 millones.
Más aun, Conga es un proyecto emblemático para un sector que viene siendo –y tiene todas las posibilidades para continuar siendo– una de las principales locomotoras del crecimiento nacional y, ciertamente, de los recursos con los que el presidente lleva a cabo los programas sociales: la minería paga, ella sola, un tercio de todo lo que recibe el Estado por concepto del Impuesto a la Renta, compra el 15% de lo que produce la industria nacional y da de comer a 2,5 millones de peruanos (considerando a las familias de aquellos a quienes emplea directa o indirectamente).
Conga es el proyecto que tenía todos los permisos estatales requeridos pero no pudo ir. Y es el que luego tuvo la certificación de un peritaje internacional demostrando que la oposición que se le hacía estaba basada en mentiras, pero siguió sin poder ir (pese a también haber aceptado las nuevas y extralegales exigencias que le impuso el Gobierno para poder contar con su apoyo). ¿De verdad cree el presidente que Conga no va más allá de Conga? ¿Acaso piensa que los potenciales inversores del sector no siguen las historias del fuego en la casa de los que serían sus vecinos? ¿Asume que a las empresas les es indiferente que en un país la efectividad de los permisos estatales sea tratada como un asunto “de privados”?
Más concretamente, en fin, Conga es la llave principal para la realización de la mayor parte de la cartera de US$22.000 millones en proyectos mineros detenidos sobre la que tan indiferentemente parece presidir el señor Humala. Una cartera de US$22.000 millones cuya ejecución, según se mostró recientemente en CADE, significaría que se generen en el país 2,4 millones de puestos de trabajo directos e indirectos y que se recauden anualmente en impuestos US$12.300 millones adicionales. Es decir, 8,6 veces el actual presupuesto del sector Justicia, 5,18 veces el presupuesto de seguridad interna, y casi el doble de los presupuestos de Salud, Cultura y Educación juntos.
¿Conga es intrascendente para la gente? ¿Para qué “gente”? No, ciertamente, para la que necesita alguna de las cosas arriba mencionadas. Ni tampoco para aquella a la que le hace una diferencia que el Perú siga creciendo a ritmos suficientes como para seguir disminuyendo la pobreza y multiplicando las oportunidades.
No solo, pues, no es cierto que Conga es indiferente para la historia del Perú, sino que está claro que será muy relevante para la historia del gobierno del presidente. Por mucho, claro, que él no parezca saberlo".

Perspectivas futuras

Sin perjuicio de las construcciones hechas para ver el tema del agua con la construcción de reservorios , la ejecución propiamente de la mina podría comenzar después del 2016, pero si y solo si las condiciones fueran adecuadas, ya que reveses de aquí al 2016 serían costosos para el proyecto Conga y _por su connotación_ al país en general; salvo un giro sustantivo en la decisión política de gobierno central sobre el particular.