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viernes, 11 de septiembre de 2020

Perú, un país donde renace la esperanza

Si sumáramos los difíciles momentos por los que le tocó vivir al país de los Incas y los tiempos que le ha tomado recuperarse de las recurrentes crisis vividas, la realidad del Perú sería significativamente otra. 
Me piden que me pronuncie sobre la reciente crisis política que vive hoy en día la sociedad peruana y, le respondo a mis dilectos amigos del exterior e interior de la patria, en los mismos términos sistémicos en que como hace décadas atrás expongo mis ideas públicamente, en diversos foros, aulas universitarias, medios de comunicación masivos, redes sociales e inclusive haciendo uso de cartas públicas dirigidas a funcionarios públicos de diversos niveles de gestión.

Atendible preocupación  

Es razonable la preocupación que tienen los capitales (extranjeros y nacionales) en estos momentos de crisis mundial, donde algunos países son más vulnerables que otros.
En el caso del Perú - que está a pocos meses de cumplir el aniversario de su bicentenario de vida republicana- se conjugaron a su crisis de salud pública, las crisis: social,ambiental,económica y política; las cuales no son efecto exclusivo de la Pandemia que azota actualmente al mundo.
Las restricciones e impacto de la crisis sistémica con anterior data, se intensifica con la transmisión de la enfermedad infecciosa que evidencia las brechas estructurales existentes magnificadas por los hombres de Derecho, las mismas que pasaré a explicar apoyándome en un párrafo de la carta remitida sesenta años atrás por Felipe Benavides al Embajador del Perú en Holanda, señor Manuel Seoane, con fecha 11 de julio de 1960, que dice:
" No cabe duda que para obtener capitales y defender los que están invertidos en el Perú, las compañías extranjeras tienen que aprender nuestra forma de vivir y lo que necesitamos en el Perú es mayor número de public relations men y no abogados que ( con el debido respeto profesional) creo se rigen demasiado a la letra de la ley y no al espíritu de la misma".

Perú es más grande que sus problemas

Rescatando la frase del eminente historiador don Jorge Basadre, suscribo la posición que sustenta que Perú es un país donde renace la Esperanza por alcanzar solucionar sus problemas, pues cuenta con los recursos para ello, sólo es cuestión de integrarse en el tiempo para ponerlos en valor.
                    

lunes, 25 de noviembre de 2019

Gestión eficiente del agua en minería

El diario especializado en temas económicos Gestión, en su página editorial titulada el agua y la minería, sintetiza un tema sensible para el desarrollo sostenible en Perú de cara al futuro; donde menciona en parte la posición que asumimos hace décadas y expresamos en diversos foros: En el tema del manejo y la gestión integral del agua no basta mirar solamente la Cantidad, calidad, cobertura, continuidad y costo ; hay que incidir fundamentalmente en la gestión eficiente del recurso
"La fuente de abastecimiento hídrico es un aspecto crucial en muchos tipos de inversiones, desde las obvias como agricultura, acuicultura y vivienda, hasta el grueso de ramas manufactureras y, por supuesto, la minería. En este sector, el agua es un elemento clave, pues es usada en los diversos procesos productivos, y también es el principal motivo de conflictos entre las empresas y el Estado, por un lado, y las poblaciones aledañas a los yacimientos, por el otro –apoyadas por grupos ambientalistas y, en ocasiones,por personajes que solo buscan réditos económicos o políticos-.Se suele achacar a la minería la contaminación de ríos y lagunas, la filtración de aguas sucias en los acuíferos y el desvío de aguas, pero estos y otros problemas son causados por la extracción ilegal e informal. La minería mediana y grande, en cambio, está sujeta a una regulación estricta y a un constante monitoreo. Ahora es posible conocer qué tipo de fuentes hídricas se utilizarán antes del inicio de operaciones, pues esa data se incluye en el informe anual del Ministerio de Energía y Minas (Minem) sobre la cartera de proyectos mineros. Es que el acceso al agua es uno de los primeros aspectos en definirse. En total, existen 48 proyectos (por US$ 57,772 millones) en alguna de las cuatro etapas de desarrollo: prefactibilidad, factibilidad, ingeniería de detalle y construcción, y 33 ya tienen determinada su fuente de abastecimiento. A destacar que cinco utilizarán agua de mar, lo cual se enmarca en la tendencia de aplicar prácticas verdes en el sector. Uno de ellos es el satanizado proyecto Tía María.De los 15 que no especifican qué fuente hídrica usarán, 12 recién están realizando sus estudios de prefactibilidad y tres, los de factibilidad, es decir, aún se hallan en las etapas iniciales. Llama la atención que el restante, Pampa de Pongo (hierro, US$ 2,200 millones, Arequipa), no haya informado qué fuente usará pese a que ya elabora su ingeniería de detalle. Es necesario que el Minem explique esta aparente omisión.Según la Autoridad Nacional del Agua, la minería solo usa el 1.7% del agua consumida en el país. Sin embargo, además de la cantidad, hay que incidir en la gestión eficiente del recurso. En la medida que desde la fase primaria de los proyectos se conozcan los puntos sensibles, en este caso el agua, se puede anticipar si pueden o no haber problemas. Por ello, la información detallada de la cartera de proyectos mineros es de gran relevancia".

viernes, 2 de agosto de 2019

Derecho de propiedad de recursos del subsuelo con los de la superficie

El diario Expreso publica una interesante aproximación respecto a las posiciones generalmente contradictorias que sustentan proyectos mineros considerados por muchos como emblemáticos, en los siguientes términos :
"En un paso político que puede ser decisivo para el diálogo sobre Tía María, Antauro Humala envía una carta a Hernando de Soto en la que coincide con el afamado economista peruano, que recientemente ha presentado una propuesta al Perú y al mundo para resolver el conflicto sobre dicho proyecto minero. Se trata nada menos que del mecanismo que permitiría una participación justa y equitativa en la renta que producen los recursos naturales para todos los involucrados en el proceso.
En búsqueda de opciones para destrabar miles de millones de dólares de RRNN del subsuelo
El siguiente es el texto completo de la carta remitida por Antauro Humala, desde la prisión Virgen de la Merced en la Escuela Militar de Chorrillos, a Hernando de Soto, quien ha presentado al Perú muy recientemente la propuesta para abordar y resolver el conflicto entre las empresas mineras o energéticas que tienen la concesión de los recursos naturales del subsuelo y quienes –comunidades andinas y amazónicas o grupos familiares informales controlan el suelo que se halla encima de esos recursos. 

Frente Patriótico 

Dr. Hernando de Soto
Compatriota:
He leído vuestro interesante planteamiento respecto a la minería en el Perú, pareciéndome lo más relevante la asimetría entre la valorización en la escala financiera global de los títulos de propiedad del subsuelo con los de la superficie, cuya corrección (de esta asimetría) permitiría solucionar los conflictos sociales que agobian a nuestra patria. Este enfoque, entiendo que podría constituir un punto de coincidencia entre nuestras perspectivas aparentemente opuestas. Por consiguiente, le invito a que me visite a fin de poder conversar e intercambiar pareceres.
Prisión Virgen de la Merced´/Escuela Militar de Chorrillos, 18 de Julio de 2019”.Atte. Antauro Humala Tasso. My. EP”. 
Hoy, rediseñar la relación entre las modalidades de posesión tradicional de la tierra y la modernidad de las empresas mineras que explotan los recursos debajo ella se ha convertido en la condición para que el Perú siga avanzando. Es la esencia del mensaje y la tarea que nos dejó José María Arguedas, peruano habitante del mundo nacido del corazón de los Andes. “Todas las sangres”, la novela de Arguedas que se adelantó a su tiempo, se halla precisamente en el centro de esta historia.
En este sentido, la carta de Antauro Humala –cuyos “reservistas” se hallan hoy en Tía María y cuyos dirigentes políticos concurrieron el lunes a la Feria del Libro a la presentación de El Misterio del Capital, de De Soto– habla de un “punto de coincidencia” entre perspectivas solo “aparentemente opuestas”.Con ello, se abre una ventana que puede echar luz sobre el diálogo estancado en Tía María y en Las Bambas.

Coalición para la superficie

Se reabriría entonces el camino para destrabar 800 mil millones de dólares de recursos naturales del subsuelo bloqueados en el Perú por falta de una propuesta confiable para quienes ocupan la superficie sobre los recursos del subsuelo. Todo comienza por el lenguaje que permite comunicarse. Así,por ejemplo, el gobernador de Arequipa, Elmer Cáceres Llica, quien ha anulado recientemente un convenio quitando a la empresa minera Southern Copper 49 hectáreas de terrenos necesarios para la explotación de Tía María, lo hace con el argumento de que se trata, en primer lugar, de una “propiedad del gobierno regional” y, segundo, de que el proyecto minero “no cuenta con autorización del uso del terreno superficial”. Esta referencia a la superficie hace alusión por extensión a las “1,190 hectáreas” que el proyecto minero requiere en su totalidad. Si las empresas mineras o energéticas tienen la concesión del subsuelo otorgada por el Estado, los derechos de quienes ocupan la superficie, la tierra que se halla sobre los recursos, son igualmente importantes incluyendo, si es el caso, tierras de “propiedad” de un gobierno regional. El gobierno regional debe saber con certidumbre no solo cuál es el valor de esa tierra, sino cuál es la valor del flujo de fondos que esa propiedad puede generar si es materia de un contrato con la empresa basado en información objetiva y confiable para todas las partes. Se trata, entonces, de obtener el consenso para un mecanismo de mercado que permita valorizar, poner en valor, la superficie. Debatir y conseguir el consenso necesario para el diálogo requiere de lo que podría llamarse una “coalición para la superficie”, una agrupación de instituciones y personas que reúna voluntariamente a quienes comparten la necesidad de buscar una solución justa y equitativa para todas las partes, que pueda dar forma a una política pública para el futuro de la inversión en los recursos naturales. Este es, entonces, el punto de encuentro o de coincidencia al que se refiere Antauro Humala en su carta a De Soto, uno que permite sumar esfuerzos de todos los sectores del espectro político y económico para alcanzar una fórmula aceptada por todos. La propuesta presentada por De Soto al Perú puede servir de punto de partida a ese debate.

Diálogo sobre el diálogo 

Los peruanos esperan una solución viable, que sea justa y permita compartir equitativamente la renta de los recursos naturales entre todas las partes. El diálogo no es un fin en sí mismo, es para que las partes planteen una propuesta. ¿Cuál es la fórmula que propone el gobierno? ¿Para qué es el diálogo? El mercado y el libre contrato entre la superficie y el subsuelo o entre comunidades y minas han creado por sí mismos varias formulas sin que el Estado intervenga. Existe consenso en que repartir dinero no es una verdadera solución. Aunque puede parecer igualitaria y democrática, si no se tiene los instrumentos necesarios para invertir rentablemente en la tierra y el agua, la tierra es abandonada, el dinero se destina al consumo y pronto surge el descontento. Una fórmula mejor se usa en Espinar, donde la mina entrega a la población un porcentaje pactado de las utilidades -el 3 por ciento- mediante un fideicomiso. Otra es la que, en el caso de la minera IRL en Ollachea Puno, que ha hecho de un tercio de los miembros de la comunidad sus socios, con el 5 por ciento de las acciones de la empresa creada expresamente para explotar el recurso del subsuelo. Otra aún es la que emplean las empresas que hacen obra comunal -escuela, posta, carretera, comunicaciones, incluso pequeñas empresas para desarrollar los recursos naturales de la zona-. Es el caso de la mina Bear Creek en Corani, Puno, que produce y exporta “ropa inteligente” con hilo de alpaca entretejido con plata, que tiene propiedades antibacteriales. Cualquiera de estas fórmulas sirve para ganar tiempo en mayor o menor medida. Pero, tarde o temprano, la empresa se puede topar con que el contrato firmado no está rodeado de garantías que lo hagan duradero. La comunidad, por ejemplo, cambia de directiva y cambia el viento. Se reabre entonces la renegociación por la participación ya sea en las utilidades o en el accionariado y todo puede revertir a fojas cero. El problema de fondo es la propiedad. Y mientras esto no se resuelva, no habrá fórmula de solución permanente. La solución es la “securitización” de la propiedad.

Securitización

Lo “securitizado” es el flujo de fondos que nace de la propiedad bien establecida, ya sea de la tierra o de una idea. No es para la venta de la tierra, necesariamente, o su alquiler o para establecer una servidumbre de paso. Se trata de valorizar el flujo de fondos que puede generar la propiedad, que debe ser confiable y puede estar representado en un papel que tiene un valor y un precio de mercado. “securitizado”, entonces, no es la tierra, sino su representación. Ese es el misterio del capital. La transacción de derechos mal establecidos, en cambio, no es posible. Porque no se puede formar un precio de mercado que las partes acepten de manera informada y libre. Se puede firmar un contrato que será legal, pero no tendrá legitimidad y estará siempre expuesto al cambio del viento. El modo de resolverlo es que no solo el recurso del subsuelo sino también la tierra de la superficie tenga valor de mercado que se pueda verificar diariamente, incluso desde un teléfono celular. Así se comprenderá que el valor de la superficie en el mercado evoluciona en la misma dirección que el valor de las acciones del subsuelo. Y que, si se bloquea el subsuelo, esas acciones y las de la superficie bajan juntas, tal como suben juntas si la producción avanza.Esta es, en apretado resumen, la propuesta de De Soto".

martes, 23 de junio de 2015

Laudato si´_ Alabado seas

El pasado día 18 de Junio del 2015, se inició la difusión de la encíclica Laudato si’ en la que el Papa Francisco exhorta al mundo a preservar a la madre Tierra.
Algunos extractos del documento son:
«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor»,cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia,y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor,por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba».
El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.
El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.
Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos.
Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos.
El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos. Las fuentes de agua dulce abastecen a sectores sanitarios, agropecuarios e industriales. La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo término. Grandes ciudades que dependen de un importante nivel de almacenamiento de agua, sufren períodos de disminución del recurso, que en los momentos críticos no se administra siempre con una adecuada gobernanza y con imparcialidad. La pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden al agua potable segura, o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos. En algunos países hay regiones con abundante agua y al mismo tiempo otras que padecen grave escasez.
La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro. La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso.
Es necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible. Las regiones y los países más pobres tienen menos posibilidades de adoptar nuevos modelos en orden a reducir el impacto ambiental, porque no tienen la capacitación para desarrollar los procesos necesarios y no pueden cubrir los costos.
Por eso, hay que mantener con claridad la conciencia de que en el cambio climático hay responsabilidades diversificadas y, como dijeron los Obispos de Estados Unidos, corresponde enfocarse «especialmente en las necesidades de los pobres, débiles y vulnerables, en un debate a menudo dominado por intereses más poderosos».
Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia.
El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo muy especial a los más débiles y necesitados. Dado que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, propongo que nos detengamos ahora a pensar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.