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martes, 21 de abril de 2026

Gobernanza minera en riesgo por un sistema político debilitado

El desarrollo de las elecciones generales del Perú 2026 confirma la consolidación de una crisis estructural del sistema político. No se trata de un episodio coyuntural, sino del resultado de una dinámica acumulativa a lo largo del siglo XXI, donde la fragmentación, la debilidad de los partidos y la baja legitimidad de origen se han convertido en rasgos permanentes.
Esta fragilidad institucional no es un fenómeno aislado. En la última década, el Perú ha tenido una alta rotación de presidentes, ministros y funcionarios públicos de otros niveles, reflejo de un sistema político incapaz de generar estabilidad en la conducción del Estado. Esta volatilidad coexiste, sin embargo, con una realidad contradictoria: una macroeconomía relativamente sólida.
En efecto, el Perú presenta indicadores que, en términos comparados, son favorables. La inflación se mantiene controlada alrededor del 2%, dentro del rango meta del Banco Central . Las reservas internacionales netas bordean el 25% del PBI, lo que constituye un sólido respaldo frente a influencias externas . Asimismo, la deuda pública se sitúa en torno al 35% del PBI, un nivel bajo en comparación con estándares internacionales. A ello se suma la estabilidad de la moneda y un desempeño económico que, pese a la inestabilidad política, ha logrado sostener tasas de crecimiento positivas impulsadas en gran medida por el sector minero,representando un 10% de su PBI .
Sin embargo, esta fortaleza macroeconómica convive con debilidades estructurales profundas. La informalidad sigue siendo elevada estimada en el orden del 18% del PBI y se expande junto con economías ilegales como la minería informal . A ello se suma un contexto de creciente criminalidad y baja presencia estatal para hacer cumplir la ley en territorios identificados. El resultado es una macroeconomía que funciona razonablemente bien sobre una base institucional frágil. Esta es la paradoja peruana: estabilidad económica sin estabilidad política.
En ausencia de reformas que fortalezcan la representación política, el patrón observado de la cadena : fragmentación, baja legitimidad e inestabilidad, no solo persistirá, sino que tenderá a profundizarse.
En este contexto, el impacto sobre el sector minero resulta particularmente crítico. La minería, por su propia naturaleza, requiere estabilidad jurídica, predictibilidad regulatoria y un Estado con capacidad efectiva para gestionar conflictos. Ninguna de estas condiciones se fortalece en un entorno político fragmentado como el que se presenta en el marco del proceso electoral del 2026.
Un gobierno con respaldo electoral limitado tiende a privilegiar decisiones de corto plazo. Ello se traduce en cambios regulatorios frecuentes, retrasos en proyectos y señales contradictorias que erosionan la confianza de los inversionistas. La incertidumbre deja de ser un fenómeno transitorio y pasa a convertirse en una condición estructural del sector. Asimismo, la debilidad del sistema político reduce la capacidad del Estado para gestionar los conflictos sociales vinculados a la actividad minera. En ausencia de mecanismos eficaces de intermediación política, las tensiones territoriales en sus 159 cuencas tienden a escalar, afectando tanto la continuidad de las operaciones como el desarrollo de nuevos proyectos.La posibilidad de impulsar reformas estructurales en el sector se ve limitada.
Temas críticos como la formalización minera, la gestión del canon o la regulación ambiental requieren consensos políticos amplios, difíciles de construir en un sistema altamente fragmentado. 
Las elecciones de 2026, en este sentido, no solo reflejan una crisis política, sino que configuran un condicionante estructural para el desarrollo económico y, en particular, para el sector minero. El Perú enfrenta así una paradoja persistente: cuenta con un sector minero competitivo y de relevancia global, una macroeconomía ordenada y fundamentos sólidos, pero carece de un sistema político capaz de sostener estos logros en el tiempo mediante reglas claras, estabilidad institucional y capacidad de gobierno.
Un sistema político débil no contribuye a tener una adecuada gobernanza y gobernabilidad del país.

Detalles del proceso electoral 2026

El proceso electoral se desarrolló con 35 candidatos efectivos a la presidencia, sobre un padrón de 27,325,432 ciudadanos. Este escenario, marcado además por episodios de inestabilidad institucional que derivaron en la renuncia del jefe de la autoridad electoral ONPE, evidenció un claro desbalance entre la participación ciudadana y la capacidad real de representación política. Con el 93.894% de actas contabilizadas (87,102 de 92,766), los resultados reflejan con nitidez la magnitud de la fragmentación. El partido que ocupa el primer lugar alcanza apenas el 17% de los votos válidos, mientras que el segundo obtiene el 12%. Estas cifras no solo muestran objetivamente la dispersión del voto, sino también la ausencia de mayorías políticas mínimamente consistentes.
El hecho de que ninguna fuerza supere el 20% confirma que la segunda vuelta no sería una excepción, sino una consecuencia estructural del sistema. Más aún, el 77% de los partidos no alcanza siquiera el 2% de los votos, lo que evidencia la proliferación de organizaciones sin base social efectiva.
El padrón electoral, por su parte, revela un país complejo y en transición. La coexistencia de una población joven significativa con un bloque creciente de adultos mayores introduce tensiones en la agenda pública. No existe una demanda predominante capaz de ordenar el debate político, lo que contribuye a la dispersión electoral. 
En términos territoriales, el país mantiene un fuerte centralismo en Lima, que concentra alrededor del 37% del electorado. Sin embargo, las regiones del norte y del sur andino continúan siendo decisivas, especialmente en una eventual segunda vuelta. Se configura así un escenario en el que las elecciones se definen en múltiples espacios polarizados, con intereses diversos y, en muchos casos, contrapuestos.
El voto en el extranjero, que alcanza aproximadamente 1.2 millones de electores, añade una dimensión adicional. Su magnitud lo convierte en un actor relevante en contiendas estrechas, incrementando la complejidad del sistema electoral y la necesidad de mecanismos de representación más adecuados a la realidad del Perú profundo de todas las sangres.
El resultado agregado de estos factores es un sistema político sin la capacidad de procesar adecuadamente la diversidad social del país. Existe pues un desalineamiento evidente entre una sociedad cada vez más compleja  y un sistema de partidos cada vez más precario.

miércoles, 18 de enero de 2023

¿La toma de Lima en sus 488 aniversario?

Mis pares a nivel de iberoamerica me trasladan la consulta en relación al tema que actualmente viene tratando la OEA sobre el caso peruano. 
En ese sentido debo manifestar que es lamentable lo que viene sucediendo en Perú y particularmente su capital Lima, quien se encuentra cumpliendo hoy su 488 aniversario de fundación.


El hecho es que la tres veces coronada Villa, con sus 43 distritos y más de diez millones de habitantes se encuentra en el centro de una convulsión social originada por diversos factores que acumulados a través de las últimas décadas, apuntan a un escenario en donde confluyen múltiples causas que dan lugar a la inestabilidad propia de la incertidumbre creada por colectivos alejados al diálogo , los cuales imponen una posición intransigente que instiga a la violencia y no necesariamente cautelan los intereses de las grandes mayorías.
La violencia no es una opción y menos aún las muertes que ocasione en un país democrático y que aspira alcanzar en paz su desarrollo sostenible. 

Secuencia de eventos que impactan en la sociedad peruana

Sin considerar orden de prioridad ni secuencia cronológica es posible mencionar la acumulación sistémica de las causas que sensibilizan a la población peruana situada en todo su territorio :
Un importante número de tomadores de decisión en el ejecutivo, se encuentran comprometidos con actos reñidos contra la ley y las buenas costumbres, pasando inclusive a responder ante los tribunales de justicia por haber cometido delitos contra la administración pública. Es larga la lista que identifica a alcaldes provinciales y distritales, presidentes de gobiernos regionales - hoy gobernadores, ministros de estado y presidentes de la república peruana que incumplieron sus juramentos y promesas al asumir funciones en sus respectivos cargos. Algunos de ellos formando parte de verdaderas organizaciones criminales para delinquir en perjuicio del Estado.
La multiplicidad de ministerios en el Estado macrocefálico, hacen posible que ministros y funcionarios públicos sin mayor conocimiento de la realidad peruana asuman cargos publicos, hecho vinculante al registro de escandalosos casos del mal manejo de la cosa pública, como en los casos de reconstrucción y los procesos de compras del Estado. En Perú se puede ver no pocos casos en que un "ministeriable" asuma varias carteras en una misma administración del Estado y generalmente en aquellos ministerios que contemplen elevados presupuestos para ser ejecutados en determinado año fiscal.
La falta de capacidades en la representación nacional del Congreso de la República, que con honrosas excepciones, no se escapa de presentar un Congreso más devaluado que el anterior.
La deficiente gestión en la administración pública, hace que el presupuesto público no sea adecuadamente manejado en sus tres niveles de gestión; hecho que incide negativamente en el fomento y promoción de la inversión privada.
La débil gobernaza y frágil gobernabilidad del país, hace que éste incremente a niveles extremos de informalidad, impactando en el desarrollo económico.
La corrupción desbocada en algunos sectores juega en pared con actividades ilícitas que contribuyen a la existencia de la tala ilegal, mineria ilegal,narcotrafico y otros delitos conexos.
La existencia de una evidente interferencia política en favor de colectividades que afecta el normal desarrollo de los institutos armados y su fuerza policial.
La ralentizada actuación del poder judicial para administrar justicia, al igual que del ministerio público.
Los problemas existentes en el sistema educativo para todos sus niveles, no permiten consolidar los principios y valores que por generaciones caracterizaron a la sociedad y cultura peruana. 
Podría continuar identificando los elementos que hacen reaccionar a un moble pueblo altamente sensibilizado por causas multisistémicas que luego de doscientos dos años de lograda su independencia se encuentra en busca de su destino. 

Lima bajo ataque

Siguiendo este orden de ideas, observamos a un país que logró crecer bajo un desarrollo mal entendido pues la población considera que el modelo de desarrollo empleado beneficia en mayor grado a algunas regiones más que otras. El crecimiento de Lima se distingue largamente de otras en términos de PBI e índice de desarrollo humano por citar sólo dos indicadores. Sin embargo, Lima presenta alta vulnerabilidad ante riesgos de origen natural y antrópico, así como su condición de receptor de migrantes tanto del interior del país como del extranjero. Por ello alberga el 30% de la población del país que presenta procesos truncos de descentralización y desconcentración, que a la fecha ven con estupor la denominada toma de Lima registrada por diferentes medios de comunicación.

Una opinión brindada en el tiempo

Tal como vengo expresandolo hace décadas en diversos foros académicos y políticos que involucran la participación multidisciplinaria de diversas colectividades, reitero mi prédica respecto a la necesidad de cautelar el irrestricto respeto a los derechos de la persona humana; también al hecho que el Perú como país democrático debe atender con mesas de diálogo y propuestas concretas a las justas reivindicaciones sociales que demanda la población aplicando a su derecho a la protesta que contempla la ley de leyes.
También sostengo claramente que las protestas con violencia sólo produjeron retrazo al país, beneficiando a intereses foráneos, hechos históricos así lo demuestran con ingentes pérdidas económicas y de valiosa e irreparables vidas humanas.
La unidad nacional entre un país que integra a un rostro con todas la sangres, deviene en imprescindible para superar el estado de situación actual que se encuentra pasando el Perú.
De otro lado es sustantiva la participación de las nuevas generaciones en el proceso de reconstruir el país no sólo de los estragos sufridos por la última pandemia, sino de lograr cerrar las brechas en infraestructura básica y social que se mantienen pese al esfuerzo realizado por las pasadas generaciones de ilustres patriotas peruanos que aportaron para ver a un país moderno y desarrollado en el tiempo. 
La preocupación sobre el futuro peruano de los paises amigos de la OEA y socios comerciales son siempre bienvenidos, sin embargo, en apego a las normas y principios internacionales, el Perú como país soberano siempre ha sabido resolver sus discrepancias internas pues es más grande que sus coyunturales problemas.
No deseo concluir este envío que traspasa fronteras, sin antes agradecer a la Comisión de Derecho Ambiental de la Sociedad Peruana de Derecho por tomar en cuenta como ponente al suscrito en uno de sus magníficos eventos de capacitación.


jueves, 1 de julio de 2021

Transferencia con transparencia en Perú de cara al 28 de Julio 2021

El proceso democrático en Perú, a través del Gobierno de Transición y emergencia que preside el ingeniero Francisco Sagasti, se encuentra exponiendo públicamente el balance de su administración en las diferentes carteras que involucran el periodo comprendido entre el 17 de noviembre del 2020 hasta el 28 de Julio de 2021, fecha en que estaría transfiriendo la administración del Estado peruano al profesor José Pedro Castillo Terrones, triunfador en las últimas elecciones generales en Perú.
La exposición pública se hace en razón que, faltando 27 días para la normal transferencia democrática, los organismos electorales ONPE y JNE fueron sujeto de múltiples ataques con maniobras dilatorias que se encuentran demorando la proclamación y acreditación del flamante presidente del Bicentenario de la República peruana.
La sólida respuesta de las autoridades electorales, fortalecidas por la institucionalidad democrática, permitieron que el estado de derecho prime sobre acciones políticas de intereses particulares que en su oportunidad darán cuenta de sus actos ante la justicia y la opinión pública tanto nacional como internacional.
El daño ocasionado por las acciones antidemocráticas, sin perjuicio de la afectación de la marca país, reducen el tiempo de trabajo para las comisiones sectoriales de transferencia y recargan las labores de organismos pertenecientes al sistema nacional de control, como es en el caso de la Contraloría General de la República; todo ello en el marco del estado de emergencia en que se encuentra el país por la Pandemia.
Entre tanto, los ministros de la administración saliente continuarán exponiendo en público los días Lunes y Viernes, el balance de sus respectivas carteras.
Seguidamente se podrá apreciar la difusión de las acciones desarrolladas en los sectores: Mujer y poblaciones vulnerables,  Desarrollo e inclusión social, Educación y Cultura.