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martes, 1 de septiembre de 2020

Políticas públicas aportantes a la continuación o rebrote de infecciones

Una advertencia al mundo entero sobre la implementación de medidas de políticas públicas erradas constituyen los casos de Lima (Latinoamérica-Perú) y Madrid (Europa-España) que influyen en la continuación o en la nueva oleada de infecciones epidémicas por COVID-19.

Reacciones con estrictas cuarentenas

Perú, que al inicio de la pandemia, a mediados de marzo, su gobierno reaccionó rápido y decretó una de las cuarentenas más restrictivas en Latinoamérica; en tanto que al principio, el gobierno español tardó en responder al coronavirus, pero posteriormente impuso una de las cuarentenas más estrictas en Europa, llegando  aplanar la curva y después comenzó a flexibilizar las restricciones.
Actualmente, España tiene nuevamente el nivel más elevado de infección en Europa, la peor tasa de mortalidad del continente, y un repunte de casos en localidades como Madrid. En tanto en Perú - que nunca se llegó a aplanar la curva - pese a las disposiciones para usar cubrebocas y medidas de confinamiento dada por el Estado de emergencia fueron similares, ocupa los primeros lugares entre los países actualmente más afectados por COVID-19 en todo el mundo.

¿Qué sucedió?

En el caso de España, las autoridades regionales, que controlan las políticas sanitarias, calcularon erróneamente la llegada de una probable segunda oleada en otoño, y no implementaron medidas sanitarias adecuadas para cubrir las vacaciones.
En el caso de Perú, las autoridades aplicaron erróneamente medidas que confunden urgencia-emergencia-catástrofe-desastre en escenarios megadiversos, las cuales causaron impacto inmediato, ampliando la crisis de la salud pública, a los campos social, político, económico y ambiental.

Emergencia que franquean paso a la corrupción en Perú

Faltan once meses para que el Perú conmemore su Bicentenario de Independencia, lapso en que vivió episodios históricos de corrupción sistémica, los cuales inficionaron a instituciones tutelares de la Nación, comprometiendo autoridades y funcionarios en los tres niveles de gestión: Nacional, Regional y local,  muchos de los cuales purgaron condena efectiva y otros continúan en procesos judiciales.
Con la aparición de la Pandemia, se levantaron voces interesadas pidiendo el estado de emergencia en todo el territorio nacional para lo que en estricto constituían urgencias en ecosistemas locales, diferenciándose de las verdaderas emergencias en áreas altamente vulnerables como en la cuenca baja del río Rímac donde se ubica la zona estratégica de Lima metropolitana y Callao. Hoy primero de setiembre, se cumplen ciento sesenta y nueve días del Estado de Emergencia en Perú, periodo en que se proyectó destinar entre el 9% y el 12% de su PBI para apoyar a las personas que hubieran perdido su empleo (o autoempleo) y a las empresas que se hubieran quedado sin ingresos por la ralentización de la economía y evitar que se rompa la cadena de pagos. Perú lideraba la lista regional de América Latina de mayor gasto fiscal frente a la pandemia con un nueve por ciento (9%) del PBI, en tanto que según proyecciones del Banco Mundial, Perú caería 12% y sería el país con mayor caída de PBI en Sudamérica este año 2020.

Incumplimiento e informalidad asumida por la sociedad

Haciendo un símil de la dinámica de incumplimiento asumida frente al COVID-19 por la sociedad española en cuanto al ruido provocado por el tema de vacaciones y turismo ; los problemas preexistentes de la informalidad asumida por la sociedad peruana ayudan a entender por qué en Perú persiste el brote y explican por qué tiene la mayor tasa de mortalidad entre los más afectados por la pandemia en el mundo.
Un factor que incrementa los efectos por acción u omisión de las medidas tomadas obedece al desarrollo mal entendido, con un crecimiento sustentado en el marco de la informalidad multisistémica que no se limita a definirla como toda empresa no constituida en sociedad y cuyos trabajadores no gozan de beneficios laborales, sino que se amplía e incorpora aspectos educativos, sanitarios, económicos, sociales y toda aquella actividad que se ejecuta bajo el radar de las leyes, por lo que esa informalidad involucra su ejercicio independientemente del sector público o privado en el que se desarrolla.
Informalidad sistémica que incide en persistencia del brote epidémico en Perú.

domingo, 12 de julio de 2020

Comorbilidad y exceso de mortalidad por COVID-19

Junto con la información sobre los recuentos oficiales de muertes por COVID-19, el monitoreo del exceso de mortalidad (el número de muertes por encima del promedio histórico) en todo el mundo, proporciona una herramienta clave para evaluar los efectos de la pandemia en curso. La cifra de exceso de mortalidad, que incluye la ocurrencia de más de una patología en la misma persona (comorbilidad) y fallecimientos relacionados directa e indirectamente con la pandemia, se reafirma como el indicador más completo del daño realizado por el COVID-19 , afinando el monitoreo del avance de la pandemia en curso.
El incremento en la cantidad de muertes en ciudades como Lima (Perú),Guayas (Ecuador),Manaus(Brasil),New York City (USA),Madrid (España),Londres(Inglaterra), entre otras , permite identificar parámetros similares que permiten colegir que los aumentos de muertes en centros urbanos debidas a patógenos virales, incluido el COVID-19, pueden ocurrir indirectamente a través de infecciones bacterianas secundarias o aumento de una duración limitada de la gravedad de una enfermedad o asociadas a otros riesgos de enfermar y morir. 
Por consiguiente, es posible un efecto secundario sobre la mortalidad debido a cambios en el comportamiento de la población provocados por medidas confinamiento estrictos y un colapso en la capacidad resolutiva del sistema de atención de la salud. 
Inciden en los datos de exceso de mortalidad, los casos que involucran a personas con ataques cardíacos que no pudieron recibir oportuno tratamiento porque los hospitales estaban saturados de pacientes con COVID-19; la escasez de recursos humanos suficientes para la atención temprana, reducida capacidad logística en términos de equipos y ambulancias para trasladar a personas que fallecieron en sus casas o poco después de llegar a los hospitales, sin poder recibir la prueba confirmando al COVID-19. Para el caso de ciudades latinoamericanas, las limitaciones adicionales que tienen los tomadores de decisión, radican en una importante fuerza de trabajo concentrada en el sector informal que dependen de ingresos diarios para sobrevivir.
La flexibilización de las medidas de distanciamiento social, generan espacios de transmisión de COVID-19

El Dato

La sobrestimación de las muertes no es para nada el principal problema, el verdadero riesgo se encuentra en las muertes causadas por el COVID-19 que no son atribuidas, generando un importante subregistro, dando la equivocada apariencia que el brote epidémico ya pasó en importante zonas urbanas. 
►Los datos oficiales de los últimos días para Perú registran 186 , 182 y 188 muertes por COVID-19 ; señalando como nuevos casos de infectados por coronavirus es de 3.198,3.064 y 3.616 respectivamente.
►Los reportes oficiales para Lima metropolitana, al 12 de Julio del 2020, precisan 4.804 muertes atribuidas a COVID-19 , en tanto el Sistema nacional de Defunciones -SINADEF, reporta para el periodo (1 marzo - 12 julio del año 2020) la cifra de 36.516 muertes, siendo 27.228 muertes de personas mayores de sesenta años.