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miércoles, 30 de octubre de 2019

Confirmaron licencia de construcción del proyecto Tía María

El Consejo de Minería confirmó la licencia de construcción del proyecto minero Tía María  _ cuya inversión se estima en US$ 1,400 millones -   hoy miércoles 30 de Octubre. Este ente rechazó los argumentos presentados por el Gobierno Regional de Arequipa y por las comunidades agrícolas en contra de la resolución que aprobaba la concesión y autorizaba su desarrollo.
En ese sentido, el proyecto continuará con sus operaciones de manera regular, mientras que un grupo de representantes a favor de este proyecto celebraron con una manifestación la decisión en exteriores del Ministerio de Energía y Minas. "Nosotros estábamos convencidos de que esto tenía que ocurrir, de que legalmente la licencia estaba bien otorgada. Ahora queda trabajar por la pacificación del proyecto en el Valle del Tambo", dijo Carlos Rodríguez, representante de las agrupaciones a favor del proyecto minero.
El Gobierno había anticipado días atrás que respetarían la decisión del Consejo de Minería sobre este tema y lo único que le quedaría pendiente a la empresa Southern es la denominada "licencia social". Sin perjuicio a ello la minera Southern Copper mantiene la decisión de operar la mina Tía María, pero en el año 2024.

lunes, 12 de agosto de 2019

¿Aval del Ejecutivo en las protestas sociales contra Proyectos mineros?

¿Aval del Ejecutivo?

Resulta una señal preocupante para el país la noticia del aval y participación de los gobernadores regionales en sendos casos de protestas sociales contra proyectos mineros. Es el caso de las máximas autoridades de las regiones de Arequipa, Moquegua y anteriormente Cajamarca y otras regiones con tradición minera, donde se evidencia posiciones encontradas entre los niveles de gestión Regional y Nacional del mismo Ejecutivo. En un año pre electoral y el anuncio del pedido de adelanto de elecciones en Perú para el año 2020, es altamente probable que esta situación escale.

Luego de Tía María y Quellaveco ¿ Quién sigue? 

A las protestas efectuadas por el Proyecto Tía María en la región Arequipa, se suma otra en la región Moquegua. Semana Económica publica que Moquegua inició paro contra Proyecto Quellaveco cuya medida de protesta tiene el aval del gobernador regional. Anglo American sostiene que se ha cumplido con exigencias de la población.Desde hoy, la región Moquegua inició un paro contra el proyecto minero de Quellaveco con el aval del gobernador regional de Moquegua, Zenón Cuevas, que indica que no se están cumpliendo los acuerdos de la minera Anglo American con la población.“El 60% de los trabajadores son foráneos; mientras que el 40% restante son de Moquegua”, reclama Cuevas, quien indicó que la minera se había comprometido en que su fuerza laboral iba a estar conformada por un 80% de moqueguanos. Ante ello, el gobernador ha llamado a iniciar un paro indefinido contra el proyecto, según el diario Gestión.
El proyecto cuprífero ha sido mencionado recientemente por el presidente Martín Vizcarra como uno de los proyectos mineros que ha salido adelante tras comprometerse con los pedidos de la población, panorama distinto, según el presidente, al que ocurre en estos días con el proyecto Tía María.“He sido gobernador regional de Moquegua y el proyecto más grande es el de la minera Quellaveco. Lo hicimos con diálogo”, comentó el mandatario el último fin semana. Hace casi un mes la empresa minera Anglo American ha señalado que no han incumplido ninguno de los 26 acuerdos tomados con la población de Moquegua desde hace siete años y que, incluso, la tasa de contratación de mano de obra no calificada supera el nivel acordado. Según la empresa, la mano de obra no calificada que emplea en el proyecto es de 95% y de no calificada fluctúa entre el 30% y el 40%. En total, son 4,946 moqueguanos en el proyecto.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Tía María impacta en Cerro Verde, Las Bambas, Antapaccay y Hudbay

El diario Gestión expresa que las protestas contra la licencia que autoriza la construcción de Tía María siguen en pie, pero no solo afecta a dicho proyecto, sino a toda la región de Arequipa, y en este caso a la carga de ingreso y salida del puerto de Matarani, que administra Terminal Internacional del Sur – Tisur. Al respecto, Mauricio Nuñez del Prado, gerente comercial de Tisur, detalló que, en efecto, las instalaciones portuarias vienen siendo afectadas dado que con el inicio de la huelga del 15 de julio se tuvo un primer impacto – con la restricción de tránsito terrestre- a partir del 18 de julio algunos bloqueos y desde el 25 de julio, ya se percibió la paralización total. “No era posible el direccionamiento de recursos, personal y logística para poder atender las naves”, sostiene el ejecutivo. Comenta que, esta situación los ha llevado tener que derivar naves a otros puertos para hacer los envíos o haber postergado la dirección de algunas naves. “Entre derivados y cancelados tenemos 13 embarcaciones en total hasta el domingo”, expresó.
Ante esta situación, el Gobierno declaro en estado crítico nacional la custodia del Puerto de Matarani, con presencia de las fuerzas armadas en el terminal portuario, para restablecer el servicio.
Sin embargo, “igual sigue estando restringido porque las vías de acceso a Arequipa por el paro están bloqueadas”, indicó Mauricio Nuñez del Prado. “El total de naves afectadas entre postergaciones y cancelaciones suman 240,000 toneladas de producto. Nosotros hemos sacado una estimación de US$ 500 millones de afectación al comercio exterior en exportaciones fundamentalmente relacionado al tema minero”, indicó.
Por el Puerto de Matarani se atiende a las cuatro minas más grandes del Perú en cuanto a la exportación de concentrados, como son Cerro Verde, Las Bambas, Antapaccay y Hudbay. “Lo que es minería, la carga de exportación no pueden llegar al puerto, porque la vía la férrea al que accede Cerro Verde, Antapaccay y Las Bambas no están operando por temas de seguridad. No pueden llegar para poder embarcar”, indicó. En el caso de Hudbay, mencionó que, si bien ellos tienen una logística terrestre, algunos camiones llegaron, pero “con el paro, que es más fuerte, no está siendo posible que ellos pasen y por lo tanto, que lleguen al puerto”, indicó.

domingo, 7 de enero de 2018

Agricultura & Minería en la administración PPK

La administración del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski (PPK), no puede seguir gobernando con teorías y grados académicos que desconocen y divergen de las verdaderas necesidades del país, por lo cual es importante volver los ojos para atender los retos y desafíos actuales y futuros que se presentan en el país de los Incas.
El desafío planteado para el relacionar la minería y la agricultura, desarrollando operaciones en un mismo espacio geográfico, es un tema pendiente a diecisiete meses del mandato PPK. 
Este reto no es actual, tiene como un importante hito el año 2002, cuando la protesta social en el departamento de Piura consiguió la cancelación de Tambogrande, el frustrado proyecto aurífero de la minera canadiense Manhattan, que perdió sesenta millones de dólares en el proyecto que reposaba sobre parte de un valle de producción agrícola.
Luego del fracaso de varios ministros de Estado en la cartera de Agricultura y riego de los últimos tres periodos presidenciales, el desafío mantiene renovada vigencia.
Los pasados Ministros y el actual que estaría por dejar el cargo, no pudieron conectar la posición política descentralista y la viabilidad económica de importantes proyectos de la gran minería que se mantienen estancados por el enfrentamiento entre agro y minería, teniendo a los recursos agua y suelo, como elementos en discordia. Este estancamiento del orden de veinte proyectos mineros en el país, causan perdidas por sesenta y siete mil millones de dólares al erario nacional.
Las funciones en el despacho ministerial de Agricultura están claramente definidas, sin embargo esta cartera se encuentra ejecutando las políticas de gobierno mirando el espejo retrovisor, toda vez que sus actividades se focalizaron en remediar los daños causados por el Fenómeno El Niño 2017 y actividades de prevención descolmatando causes de ríos, actividades en donde Contraloría General de la República advirtiera riesgos de corrupción.

Ventanas de oportunidades con efectos del cambio climático

El nuevo titular de la cartera debe considerar la tarea de lograr que la agricultura familiar sea la principal responsable de la comida que llegue a las mesas de las familias peruanas, tarea que se ha venido postergando lamentablemente en  el tiempo.
No puede soslayar los impactos generados por el cambio climático que se encuentra vigente en el país y transfrontera, tampoco las lagunas de información interna sobre la materia pudiendo utilizar herramientas para el análisis de las políticas agropecuarias latinoamericanas como es el caso de AGROMONITOR.
Efectos de los fenómenos climatológicos adversos en la producción y el comercio de los alimentos es un tema que deben considerarse en la futura gestión,tomando en consideración que los efectos negativos deben mitigarse oportunamente y los positivos deberían potenciarse en la medida que Perú es un país megadiverso y cuenta con los recursos para lograr competitividad en el sector Agrícola compartiendo sinergias con el sector minero.

viernes, 15 de diciembre de 2017

$ 67 mil millones en pérdidas generan proyectos mineros paralizados

Mientras el dólar se dispara a S/3.27 por crisis política de PPK, el diario La República propala la realización del evento Agromin a realizarse en Trujillo, en los siguientes términos:
"Hablar de minería en nuestro país es hablar de conflictos sociales que muchas veces se han saldado con muertos y heridos en las zonas donde se va a explotar el mineral, paralizando los proyectos. Ello debido a que las poblaciones alrededor de los asentamientos mineros temen, con justa razón, la contaminación del valioso y escaso recurso como es el agua, y la polución de tierras agrícolas y pastos para la ganadería.
Justamente el presidente del comité organizador de la I Convención Agrominera (Agromin 2018) en Trujillo, Rómulo Mucho Mamani, reveló que actualmente hay unos 20 proyectos mineros paralizados en diferentes regiones del país, lo que ha causado una pérdida de aproximadamente 67 mil millones de dólares al erario nacional
Los más emblemáticos son Conga, en Cajamarca; y Tía María, en Arequipa, que generaron un efecto dominó para los otros proyectos.“Según estudios del Instituto Peruano de Economía, desde el 2008 hasta el 2014, el Perú ha perdido la cifra de $ 67 mil millones, y en crecimiento se habría perdido casi 12 puntos porcentuales.
De haberse ejecutado estos proyectos hubieran favorecido a la reducción del índice de pobreza y estaríamos hablando de tener 12% o 13% y no 20% actual”, detalló Mucho.
Ahondando en cifras, Mucho señaló que en el año 2016 la minería representó 22 mil millones de dólares en exportaciones y la agricultura llegó a 5,700 millones de dólares. Los dos sectores representan el 72% de las exportaciones nacionales. “Ahora en el 2017 el agro debe crecer más o menos un 12% a 14%. Según estimaciones, a pesar de El Niño costero, debemos llegar a 6,100 millones de dólares de exportación. Y en minería, después de haber producido casi $ 22 mil millones, el 2017, por el efecto de precios también, llegaríamos a los $ 25 mil millones en exportaciones”, comentó.
Rómulo Mucho refirió que en cuanto a generación de empleo, el agro ocupa más del 25% de la Población Económicamente Activa (PEA) del país, agregando que la minería es uso intensivo de capital y poca mano de obra, y el agro es uso intensivo de mano de obra y menos capital. Respecto a la contaminación que genera la minería, el presidente de Agromin arguyó que se debe decir a los agricultores cuánta agua usa la minería, cómo la procesa y qué cosa suelta a la naturaleza".

jueves, 3 de septiembre de 2015

Reencuentro con Tía María

La empresa Southern Perú inició en la víspera su campaña de socialización en el valle del Tambo, ubicado en la provincia arequipeña de Islay, denominada "Reencuentro", proceso en el que 163 viviendas recibieron información sobre el proyecto minero Tía María.
El director de Relaciones Institucionales, Guillermo Fajardo, afirmó que la campaña es totalmente voluntaria y se realiza casa por casa, a fin de ofrecer información a las personas que estén de acuerdo en conocer más sobre el proyecto cuprífero.
La campaña se inició ayer en el distrito de Cocachacra, labor que se extenderá a Deán Valdivia y Punta de Bombón, zonas de influencia del proyecto Tía María.
El proceso de socialización está a cargo de 40 personas, las que han sido previamente capacitadas para poder responder las inquietudes de la población en torno al proyecto minero.
Los capacitadores se hallan debidamente identificados y visten chalecos celestes, para no confundir a la población, dijo Fajardo tras señalar que el trabajo “puerta a puerta” se prolongará durante seis semanas.
El representante de la empresa indicó también que el plan "Reencuentro" busca acercarse más a la población de la provincia de Islay y que la gente conozca detalles sobre el proyecto Tía María.

jueves, 27 de agosto de 2015

Trilogía: Agua&Agricultura&Minería

Nada ha cambiado a dos semanas de vencerse los 60 días de suspensión de operaciones del proyecto minero Tía María, en Arequipa. Mientras Southern Perú ha puesto en marcha una campaña nacional de comunicación sobre su futura intervención, en la zona un amplio sector de la población se mantiene alerta para retomar la protesta en cualquier momento. La resistencia local a la multimillonaria operación de extracción y exportación de cobre, y la serie de hechos que le han sucedido, han traído de vuelta desde el pasado reciente una discusión que, por poco frecuente, parece haber quedado congelada en el tiempo.
¿Pueden la minería y la agricultura, con operaciones en un mismo espacio geográfico, llegar a ser buenos vecinos? ¿O es el impacto de la minería sobre zonas agrícolas irremediablemente nocivo? El Perú se ha negado ya la posibilidad de responderse esas preguntas. Y no ahora, sino hace un tiempo. Lo hizo específicamente hace 13 años, cuando la protesta social en el departamento de Piura consiguió la cancelación de Tambogrande, el frustrado proyecto aurífero de la minera Manhattan, que reposaba sobre buena parte de un valle de producción agrícola. Lejos de desaparecer, sin embargo, el dilema regresa con renovada vigencia.
No es cosa menor que en el Perú no exista hasta hoy una experiencia positiva o negativa de convivencia entre ambas industrias, que sirva como referente para la toma decisiones sobre la viabilidad de un proyecto. Y no lo es no solo porque la industria minera representa el principal ingreso de la economía peruana, sino por el peso del Perú en el mercado mundial de minerales: si tal modelo de armonía no existe aquí, probablemente tampoco exista en otras latitudes.
Queda, por tanto, abordar la interrogante desde la teoría sobre la que hoy reposan los pros y los contras. PODER convocó a cinco expertos para intentar resolver el misterio, y proyectar efectos y resultados. Mientras algunos consideran que tal modelo de coexistencia es perfectamente posible gracias a la tecnología, otros coinciden en que de no cumplirse una serie de condiciones mínimas –más allá de las técnicas– se echaría por la borda cualquier intento de convivencia. En lo que están de acuerdo todos es en esto: nada permanece igual para un ciudadano y una comunidad, ni para su espacio físico, tras el arrollador arribo de una empresa minera.

De Tambogrande a Valle de Tambo

Como se ha dicho ya, lo que hizo polémico en su momento a Tambogrande, y hoy a Tía María, es que sean casos de absoluta excepción a la regla en la historia de la minería en el Perú. Desde los inicios de esta industria en nuestro país, esta –a gran escala– se ha instalado predominantemente en dos tipos de ecosistemas: la puna y la alta montaña. Se trata de espacios donde el dilema de la coexistencia minería-agricultura prácticamente no existe, en la medida en que la producción del campo no es parte fundamental de las actividades económicas de la zona. No es el caso de Tambogrande ni el de Tía María, donde el tajo minero se proyecta sobre valles agrícolas. Allí el dilema.
Manuel Glave, investigador de Grade, explica que eso hace que las preocupaciones de la población sean diferentes según la zona donde se ubica un proyecto minero. Así, dice Glave, mientras en la puna peruana el dilema tiene que ver con los derechos de comunidades pastoriles y la propiedad de la tierra, para casos como el de Tía María la preocupación es no tener información confiable sobre cómo afectará la llegada de esta industria a un espacio predominantemente agrícola, productivo, que genera riqueza y empleo y tiene mediano éxito.
“Los casos de Tambogrande y Tía María son diferentes dentro de la industria minera, por el piso altitudinal donde se encuentran. No son Tintaya, Antamina, Toromocho o Las Bambas (ubicados en zonas geográficas comúnmente mineras). Entonces, el no tener experiencia previa que demuestre que minería y agricultura pueden coexistir armoniosamente vuelve a estos proyectos polémicos desde el inicio. Y no es casual que hayan encontrado el rechazo y la preocupación de los agricultores. No conozco otros casos tan crudos, en el sentido de un proyecto de mediana escala intentando instalarse en medio de un valle agrícola extenso”, dice Glave.
Pero así como las preocupaciones sobre la irrupción de un proyecto minero dependen directamente del lugar geográfico donde se instale, la resistencia de la población a una inversión de este tipo es inversamente proporcional al nivel de desarrollo del que goza: una comunidad de mediano desarrollo, conectada al mercado y con oportunidades económicas producto de su relación con el uso de la tierra, será más reticente a la minería que una comunidad pobre, sin oportunidades de desarrollo, que podría ver en ella cierta esperanza de progreso. Carlos Monge, director para América Latina del Natural Resource Governance Institute, desarrolla esta idea.
“En casos de expansión de la actividad minera donde hay usos de la tierra, y donde además esos usos son relativamente exitosos, tienes un potencial de conflicto muy grande. Porque, ojo, Tía María no está proyectando llegar a una comunidad campesina pobre, estamos hablando de zonas más modernas, más prósperas y capitalistas, de pequeña y mediana producción agrícola. En contraste, cuando la mina llega a zonas de pobreza extrema es posible que haya más aceptación, porque allí pueden sentir que no tienen nada que perder, y que, por el contrario, pueden sacar algún provecho”, afirma Monge.
Dado que, debido a las legítimas preocupaciones de la población, no ha sido posible hasta hoy concretar ningún proyecto minero en el Perú que comparta su espacio con una agricultura intensiva, cabe hacerse una pregunta diferente: ¿qué condiciones mínimas debería cumplir la minería para compartir armoniosamente el espacio con actividades agrícolas, vencidas las resistencias sociales? La primera de ellas es, sin duda, asegurar las condiciones del acceso de todos los actores al agua.

Problema de fondo

La mayoría de conflictos sociales por actividades extractivas en el Perú están directamente relacionados con asuntos medioambientales. Y muchos de los casos medioambientales están relacionados con el agua. En el 2010 la Red Muqui, un conjunto de instituciones abocadas al desarrollo sostenible y a la defensa de poblaciones en áreas de influencia minera, identificó a partir de información de la Defensoría del Pueblo que, de los 246 conflictos sociales registrados en el país, 117 eran socioambientales, y que 28 de ellos giraban en torno al agua en zonas mineras.
Pese a las múltiples alertas, el Estado no ha puesto mucha atención al problema del agua. Y no solo a aquellos casos que registran contaminación directa de fuentes del recurso hídrico, sino a la escasez y disputa de su administración en diversos puntos del país. El año pasado, por ejemplo, una investigación periodística de La República reveló que las autoridades peruanas no saben con certeza el volumen de agua disponible en 119 de las 159 cuencas que proveen este recurso a todo el país. La ausencia de información de este tipo es grave, toda vez que evita proyectar un suministro a futuro y velar por una buena distribución de los caudales a las industrias que más los necesitan: agricultura, minería, electricidad y uso doméstico.
Sobre este último punto, Manuel Glave, de Grade, llama la atención sobre la completa ausencia de una política de planificación en el país respecto al uso y administración del agua. Esta realidad agrava polémicas como la de agricultura versus minería, al no existir institución estatal que pueda asegurar técnicamente –en este caso, a los agricultores del Valle de Tambo- un suficiente suministro del recurso hídrico en futuro.
“Es cierto que una operación minera termina afectando el acceso al agua, pero para eso la Autoridad Nacional del Agua (ANA) debería contar con una balance del recurso hídrico y una proyección de su disponibilidad a 50 años. Y no estamos hablando aquí solamente de un balance de uso agropecuario, sino de uno estratégico para todos los usos, que permita comparar la oferta y la demanda. La existencia de estudios de ese tipo permitiría tomar decisiones importantes, porque podrías saber si favoreciendo una actividad económica vas a afectar a otra. Que ese estudio no exista solo genera más incertidumbre”, dice Glave.
Pero la carencia de información estratégica no es el único problema; también se trata de la infraestructura. El conflicto por Tía María en el Valle de Tambo es el ejemplo más reciente de cómo la mala planificación de proyectos de irrigación por parte del Estado –se le prometió al valle cuatro represas en los últimos 30 años, pero nunca llegaron–, aunada a la falta de credibilidad y eficiencia en prácticas ambientales, como en el caso Southern Perú, pueden confluir en el estallido de un conflicto que ya lleva cinco muertos y cientos de heridos.
Carlos Monge, de Natural Resource Governance Institute, resalta la importancia del agua para el desarrollo de proyectos mineros en convivencia con la agricultura. “Una condición importante para que ambas actividades coexistan es que, primero, haya abundancia de agua, además de la existencia de una estrategia productiva tal que permita que la actividad minera no destruya, se apropie o contamine fuentes de agua en perjuicio de los actores con los que comparte la zona, sino que, por el contrario, incluso las mejore”, afirma.
Monge considera que, en principio, ambas actividades sí podrían convivir, al menos teóricamente. Pero además del agua, como ya se ha dicho, es sumamente importante también la ubicación exacta del proyecto, la conformación del mineral en el yacimiento, los niveles de toxicidad de los minerales que se planea explotar y las relaciones con las comunidades. Hasta el momento, como hemos comentado, no existe experiencia exitosa de convivencia entre minería y agricultura, o no al menos en operaciones del tamaño de Tía María. Pero la minería en el Perú sí ha tenido otros logros destacables, como el reasentamiento poblacional en Morococha –de unas 10.000 personas–, o casos notables de negociación como el de Quellaveco.

Servinacuy minero

En medio de la tensión que a principios de la década pasada se vivió en Piura por las protestas contra el proyecto aurífero que intentaba posarse sobre Tambogrande, la minera junior canadiense Manhattan Minerals optó por revisar la casuística internacional para diseñar un discurso que demostrara su viabilidad en una zona fundamentalmente agrícola.
Paul Sweeney, CEO de la compañía minera, afirmó por entonces que las relaciones con las comunidades en Tambogrande eran buenas, aunque luego la experiencia terminaría por desmentirlo. En la consulta popular que se llevó adelante en la zona buscando aprobación social, el proyecto de Manhattan sufrió una derrota aplastante. La negativa de la población se dio pese a que un grupo de profesionales y dirigentes de Tambogrande –incluido el alcalde– fue invitado a visitar y conocer la experiencia de la mina Candelaria, cerca de Copiapó (Chile). El objetivo era, supuestamente, convencerlos de que una feliz convivencia entre minería y agro sí era posible.
Pero sobre este caso, citado internacionalmente como una supuesta experiencia positiva agro-mina, existe un estudio elaborado por CooperAcción según el cual no todo es como parece. El informe revela que Manhattan, en su objetivo de convencer a los piuranos, omitió detalles importantes al tomar como ejemplo el caso chileno. La mina, por ejemplo, tenía poco tiempo operando, lo que no permitía observar las consecuencias a largo plazo de la convivencia entre ambas actividades. El caso de Copiapó tampoco podía servir para hacer un paralelo con el proyecto peruano, toda vez que la zona de Chile donde se instaló no está sujeta a las complicaciones de suministro de agua que sí se dan en Tambogrande.
A propósito de las consecuencias a largo plazo, un informe del 2009 elaborado por el Centro de Investigación Periodística (Ciper) de Chile da cuenta de las preocupaciones que experimentaban desde el gerente de las mineras hasta el más pequeño de los agricultores: como consecuencia de ambas actividades y de los mecanismos de venta de derechos de agua, se habían sobreexplotado las fuentes y se había llegado a un estrés hídrico crónico. El informe también detalla los conflictos que ocurrieron entre agricultores locales y la minera Candelaria por el uso de pozos y aguas tratadas.
“He tenido la oportunidad de visitar la zona [Copiapó] varios años después del conflicto de Tambogrande, y no es un buen ejemplo”, afirma José de Echave, director de CooperAcción. “Los agricultores tienen demandas judicializadas contra la minería en esa zona”.
Otro caso usado por Manhattan para promover su proyecto a partir de la comparación fue el de Martha Mine, en Nueva Zelanda. Un documento elaborado por el geólogo Robert Moran para Oxfam señaló que si bien se trataba de una mina de oro y plata en una zona agrícola, la coexistencia de esta actividades –como en Copiapó– era demasiado reciente como para sacar conclusiones, y, además, la frecuencia y el nivel de lluvias la convertía en un caso poco preciso para comparar con la realidad piurana.
Un tercer caso citado como ejemplo fue el de la mina Stillwater, en Estados Unidos. Pero aquí, en un informe del 2005, CooperAcción señaló también otras omisiones: la composición química de los minerales explotados era distinta de la de Tambogrande, que en el área circundante solo se cultivaban pastizales y que la villa más cercana se localizaba a más de 50 kilómetros de distancia.

Puntos encontrados

Luego de listar los casos precedentes, surge una nueva pregunta: ¿es entonces imposible la convivencia entre agro y minería? “La respuesta se relativiza dependiendo del tipo de agricultura del que estamos hablando, y del tipo de minería también. No todos los yacimientos son iguales y no toda la agricultura lo es. No es lo mismo una agricultura de pastizales que una frutícola”, afirma  José de Echave. E insiste que en el Perú no se ha dado hasta el momento un caso de coexistencia entre minería y agricultura intensiva o de mediana envergadura, como la que hay en el Valle de Tambo.
Rómulo Mucho, expresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), discrepa. Mucho considera que este fenómeno sí ha ocurrido en nuestro país. Pone el ejemplo de minera Cerro Verde, en Arequipa. “La presa de relaves está cerca del valle de Uchumayo. No es un valle muy fructífero, porque es angosto, pero en las tierras aledañas se producen cebollas”, asegura, aunque, como él mismo declara, no se trata de una agricultura de escala similar a la del Valle de Tambo.
Cerro Verde no ha estado libre de conflictividad social. Hace poco, según reporta el diario arequipeño El Búho, representantes de la Junta de Usuarios La Joya Antigua criticaron que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) haya autorizado la reutilización de aguas residuales tratadas para uso minero, lo que afectaría el suministro para el agro. Se trata definitivamente de un problema serio, aunque no haya escalado en magnitud.
Pero un caso que según Mucho se asemeja un poco más al del Valle de Tambo es el de la minera Colquisiri, en Huaral. Se trata de una mina polimetálica asentada en pleno valle, con extensos cultivos de naranjas a menos de un kilómetro de la operación. En el 2011, según medios locales, hubo quejas por parte de dirigentes de centros poblados de Jecúan, Cerro Cenizo y Tres Estrellas, quienes acusaban a la minera de afectar la producción agrícola de la zona y poner en riesgo la salud como consecuencia de un mal manejo de relaves.
“El tema pasa por que la mina controle todas sus emisiones y use tecnología. Así es totalmente viable. Esto sucede en Canadá, Estados Unidos, Australia, Chile”, declara Mucho. “Yo creo que en el Perú es totalmente factible la coexistencia. Y afirmo que Tía María no va a afectar el valle”.
Otro componente importante para la paz y la buena vecindad es la participación de la mina en la promoción del agro. Ricardo Labo, de Labo Mining Strategies, destaca el caso de la mina Northparkes, en Australia. En el 2012, el diario The Australian detalló el caso de la incursión de la mina en una de las zonas agrícolas más ricas de Nueva Gales del Sur. Durante varios años hubo disputas entre los campesinos y mineros por el uso que se les iba a dar a las tierras. Hasta que en 1997 la empresa entró a invertir decididamente también en agricultura. Así, Northparkes añadió a su estructura organizacional un negocio agrícola que no es pequeño: según Mining Weekly, solo el 30% de las tierras de la compañía son usadas para explotar oro y cobre; el resto está ocupado por hectáreas donde se cultiva cebada, trigo y canola.
Como señala The Australian en su artículo, si bien la agricultura no representa una gran ganancia para Northparkes, las tierras han servido para probar nuevos métodos de cultivo y hacer que las localidades circundantes se desarrollen. Incluso hubo un año –el 2003– en que las pérdidas de la minera fueron de alguna manera atajadas por las ganancias de la rama agrícola de su negocio. En este caso específico, incluso los cultivos de la propia minera servían como zona de amortiguación entre las operaciones propiamente mineras y las tierras agrícolas privadas de sus vecinos. ¿Será posible hacer esto en el Perú? ¿Qué empresa minera criolla podría tener esta visión?

sábado, 23 de mayo de 2015

Estado de emergencia por Tía María

Debido a los nuevos actos de violencia registrados durante las protestas contra el proyecto Tía María, el Gobierno resolvió anoche decretar el estado de emergencia en todos los distritos de la provincia de Islay, en Arequipa,anunció el jefe del Gabinete Ministerial, Pedro Cateriano.
Precisó que quedan suspendidas a partir de hoy las libertades personales, referidas a la inviolabilidad del domicilio, libertad de tránsito y la libertad de reunión.
Indicó que conforme lo establece la Constitución y de acuerdo con el decreto que se publicará en El Peruano, la Policía Nacional, con el respaldo de las Fuerzas Armadas, se encargará del mantenimiento del orden público.

Régimen de excepción

Cateriano sustentó que el Gobierno ha tomado la determinación de decretar el estado de emergencia de conformidad con el régimen de excepción que establece la Constitución Política. En ese sentido, dijo que el Gobierno no hubiera querido llegar a esta situación, y prueba de ello es que se han hecho todos los esfuerzos para solucionar los cuestionamientos técnicos al proyecto Tía María, mediante el diálogo, como corresponde a un sistema democrático. “No obstante, a pesar de que la propia empresa ofreció una pausa para que en este período se pueda explicar con amplitud y debatir todo lo relacionado con la temática técnica del proyecto, hoy han continuado los actos de violencia.” “Cuando las circunstancias demuestran que un grupo mínimo no quiere acatar la Constitución y la ley; es decir, violentar el Estado de derecho, el Gobierno tiene los instrumentos legales que la Constitución franquea para garantizar el mantenimiento del orden público.”
En ese contexto, el titular de la PCM recalcó que el gobierno del presidente Ollanta Humala defenderá con firmeza, pero con apego a la Constitución y a la ley, el derecho de todos los peruanos a vivir en paz y en democracia, exhortando a que se deponga la violencia y solucionemos las diferencias basado en el diálogo.

sábado, 16 de mayo de 2015

Socializar el proyecto Tía María

Tres muertos, más de 200 heridos, 54 días de paro indefinido y una denuncia de soborno: ese es el saldo del último conflicto minero de Perú que llevó al presidente Ollanta Humala a desplegar al ejército en los alrededores de la mina en la región sureña de Arequipa.
En el centro de la polémica está un millonario proyecto de Southern Perú Copper Company (SPCC), principal subsidiaria del Grupo México, para construir la mina de cobre "Tía María".
Los residentes del valle del Tambo, en la provincia de Islay, la mayoría agricultores y ganaderos, consideran que el proyecto arruinará el medio ambiente y dañará la agricultura en el área.
Pero Southern Perú Copper Company asegura que cumplirá con los más altos estándares medioambientales.
En todo caso, la compañía anunció este viernes una "pausa" en el desarrollo de su millonario proyecto despejar dudas de los opositores al plan en un plazo de 60 días.
"Hemos escuchado al (...) Presidente y en el espíritu de recobrar el clima de convivencia pacífica que el país requiere, le solicitamos el tiempo y las facilidades necesarias para poder socializar el proyecto y despejar todas las dudas existentes en los próximos 60 días", dijo el presidente de Southern Copper, Oscar González.
¿Qué está en juego?
La subsidiaria del Grupo México prevé invertir US$1.400 millones en el proyecto minero Tía María, que tendrá una proyección estimada de 120.000 toneladas métricas anuales de cátodos de cobre desde el inicio de operaciones.
Sin embargo, la compañía mexicana no lo ha tenido fácil desde el principio. En 2011, cuando se anunció el proyecto durante el gobierno de Alan García, Tía María ya originó protestas que dejaron tres muertos y más de 40 heridos.
Estuvo paralizado dos años, hasta que la empresa presentó un nuevo estudio de impacto ambiental con el que consiguió que el gobierno de Humala le diera permisos de construcción este año.
Los grupos locales piden ahora que se suspenda porque aseguran que el desarrollo minero contaminará sus campos de cultivo y el agua del río de la zona, el Tambo.
La compañía alega que usará agua de mar desalinizada y un portavoz de Southern Copper llegó a acusar a la población de "terrorismo antiminero".
¿Sobornos?
En medio de los cruces de acusaciones entre la empresa mexicana y los comuneros peruanos, el gobierno de Humala decidió suspender las negociaciones con la filial de la minera mexicana hasta que aclare si tiene alguna responsabilidad en el presunto interno de soborno a líderes comunitarios para que frenaran las protestas.
La polémica surgió después de que se publicara un audio en el que se puede oír a un dirigente comunitario, Pepe Julio Gutiérrez, el principal líder de las protestas, hablar con un abogado al que le planteaba la posibilidad de pedir dinero a la empresa minera para calmar las movilizaciones.
En un comunicado, SPCC rechazó estar negociando con los promotores de las protestas y lamentó la "incorrecta acción" que, dice, "fue ocasionada por terceros ajenos a la organización".
Este viernes, el dirigente Pepe Julio Gutiérrez fue detenido acusado de extorsión y asociación ilícita para delinquir, por presuntamente haber pedido dinero a la minera.
BBC Mundo solicitó a Southern Perú Copper Company una entrevista, pero un portavoz de la compañía señaló que por el momento no darán declaraciones al respecto.
Otros "problemas" del Grupo México
La de Tía María no es la única controversia en la que está metido el Grupo México por sus inversiones en el campo de la minería.
Con Germán Larrea Mota-Velasco como principal accionista -es el segundo hombre más rico de México después de Carlos Slim- la compañía ha estado involucrada en varios accidentes.
Uno de ellos, el derrame el año pasado de 40.000 metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado en el arroyo Tinajas, en Sonora (México), fue considerado por el gobierno como "el peor desastre ambiental en la industria minera del país de los tiempos modernos".
Las sustancias tóxicas llegaron a los ríos Bacanuchi y Sonora y afectaron a miles de personas.
Precisamente esta misma semana, el Grupo México se ha visto envuelto en otra polémica en España luego de que el gobierno de Andalucía anunciase la suspensión de uno de sus proyectos en la mina de cobre, zinc y plomo de Aznalcóllar de manera cautelar por las supuestas denuncias de irregularidades en el proceso de adjudicación.
Sin embargo, la minera aseguró este viernes no haber sido notificada por el momento.

¿Un nuevo Conga?

Las interrogantes el torno al proyecto Tía María hacen preguntarse si no correrá una suerte similar a la del proyecto aurífero de Conga, en Cajamarca, que fue suspendido en 2012 por protestas que dejaron cinco muertos.
El sociólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Aldo Panfichi, asegura no ver otra solución para este conflicto debido a que las voces por la suspensión o postergación de la explotación minera son mayoritarias y al punto violento al que han llegado las protestas.
Entre las voces que piden la suspensión está la del presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Carlos Gálvez.
"Ningún proyecto se puede imponer por la fuerza y menos ejecutar en las condiciones de violencia que se vive en Islay. Creo que debe darse una pausa, generar un espacio, para, primero, apaciguar los ánimos y, segundo, retomar el diálogo", dijo en un comunicado publicado en la página web de la SNMPE.
Gálvez aboga por una pausa "de tres a cuatro meses" que permitiría a los agricultores cosechar y sembrar para paliar las pérdidas del paro y que devolvería "la tranquilidad en Arequipa".
"Hay una situación de punto muerto entre el Estado y las empresas y una desconfianza muy grande de las comunidades locales sobre la capacidad del Estado de hacer cumplir la legislación. No le creen al presidente Humala diga lo que diga y haga lo que haga", le dijo el profesor Panfichi a BBC Mundo.
En este sentido, el analista apunta a que, con elecciones en el horizonte el próximo año, "el proyecto de Tía María en el mejor de los casos será retomado por el próximo gobierno a ser electo".

domingo, 10 de mayo de 2015

Credibilidad empresarial en Tía maría

Las protestas sociales en contra del proyecto Tía María, vienen escalando dentro de su área de influencia el valle de Tambo, los distritos de Cocachacra, Mejía y Deán Valdivia, en la provincia de Islay, región Arequipa. Las manifestaciones en contra, están próximos alcanzar los dos meses en la actualidad, dejando 6 personas fallecidas en 6 años (Incluyen a 5 manifestantes y 1 policía) como saldo por enfrentamientos entre manifestantes y policías.
En este contexto se emitió la Resolución Suprema N° 105-2015-IN que autoriza la intervención de las Fuerzas Armadas en apoyo a la Policía Nacional del Perú en el departamento de Arequipa, provincia de Islay, del 09 de mayo al 07 de junio de 2015, con el fin de asegurar el control y mantenimiento del orden interno y evitar actos de violencia o cualquier ilícito que se pudiera cometer con ocasión de las movilizaciones y cualquier otro tipo de acto vandálico
La oposición al Proyecto cuprífero Tía María afirma que se afectará tanto a la agricultura en el valle del Tambo, como al agua.
En el extremo que consigna al agua, el proyecto establece que usará agua de mar, desalinizándola y que no afectará la cantidad el recurso hídrico de la zona de influencia.
El tema entonces pasa por el detalle de la calidad del agua efluente y una eventual afectación a la agricultura, sustentada en la falta de credibilidad de los compromisos empresariales del pasado, el cual da origen a un discurso anti proyecto: “No estamos contra la actividad minera pero sí contra la empresa”.
Un análisis que realizamos en este orden de antecedentes y contradicciones sobre la credibilidad empresarial del pasado fue presentado en Julio del 2010 en “Capital y tecnología puestos a disposición del país”.

El dato cronológico

El inicio del proyecto minero “Tía María” data del año 2003, con una inversión prevista de US$ 1,400 millones. Comprende la explotación de dos yacimientos a tajo abierto: “La Tapada” (425 338 000 toneladas de mineral de cobre oxidado) y “Tía María” (225 377 000 toneladas de mineral de cobre oxidado). Las actividades de exploración se efectuaron en el lapso comprendido entre 2006-2008.En el año 2009, se cuenta con el primer Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el cual es remitido a UNOPS (The United Nations Office for Project Services), obteniendo a principios del año 2011 su informe del EIA  con 138 observaciones.A fines del año 2013, Southern Perú presenta el segundo EIA al Ministerio de Energía y Minas, obteniendo su aprobación en Agosto del 2014.A fines del primer trimestre del año 2015 se reinició las protestas contra el proyecto Tía María.

sábado, 9 de mayo de 2015

Escalamiento de conflicto Tía María

Continuando con lo expuesto en ¿Ocaso de Tía María?, tenemos que con Resolución Ministerial N° 216-2015-MEM/DM del 08 de Enero del 2015, se aceptó la renuncia del Director General de la Dirección General de Minería del ministerio de Energía y Minas. Este suceso se produce coincidentemente con el escalamiento del conflicto social en el área de influencia del proyecto minero Tía María.
Los antimineros que protestan contra el proyecto Tía María, en Arequipa, cada día radicalizan sus protestas y paro indefinido.
El 05 de Mayo, el obrero de construcción civil Henry Checya Chura (35) murió en Mollendo luego de un enfrentamiento con la Policía cuando una turba de manifestantes intentaba bloquear una vía en la zona de Alto Inclán.
El deceso de Checya Chura nos remonta a agosto del 2009, cuando se iniciaron los talleres informativos de Southern Perú para dar a conocer Tía María. Posteriormente vinieron los violentos acontecimientos del 7 de abril del 2011 en Mollendo, donde murieron Andrés Taipe (22), Aurelio Huarcapuma (50) y Néstor Cerezo Patano (31) en los enfrentamientos con las fuerzas del orden. En ese contexto, el Proyecto viene dejando 5 muertos en 6 años.
Como es público (de ése entonces), 16 días antes, los residentes del valle de Tambo venían protestando contra Tía María. Sin embargo, el gobierno de Alan García Pérez no halló una solución y, debido al alto costo social, canceló dicho proyecto.
No obstante, en el 2013, ya durante el periodo de Ollanta Humala, la compañía presentó un nuevo estudio de impacto ambiental (EIA), el mismo que fue aprobado por el Ministerio de Energía y Minas el 2014, lo que dio nuevamente luz verde a la iniciativa cuprífera en la que se invertirán 1,400 millones de dólares.
Por ello, el conflicto social volvió a estallar este año en Islay y los agricultores exigen que el EIA de Southern Perú sea sometido a una revisión por un ente internacional.

viernes, 27 de marzo de 2015

¿Ocaso de Tía María?

El proyecto, que planeaba producir 120,000 toneladas de cátodos de cobre anuales, estuvo paralizado por más de dos años.
A pesar que Southern Copper logró la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto en agosto del 2014 y obtuvo los permisos para iniciar la construcción de la minera en enero de este año, ahora decidió cancelar el proyecto.
En esta semana, se desarrolló un paro violento de cuatro días en contra del proyecto, que escaló en un muerto, doce heridos y la retención de agentes policiales. Tres de los seis alcaldes distritales de Islay suscribieron un pronunciamiento para respaldar la medida de fuerza.
Aunque la preocupación por el agua en el valle del Tambo siempre ha estado presente en la población desde el inicio, Julio Morriberón, director de Relaciones Institucionales de Southern Perú, sostuvo que el conflicto ahora se ha politizado.
En diálogo con RPP, Morriberón criticó la suspensión continua del proyecto y la falta de decisión de las autoridades competentes, y denunció un “terrorismo minero” que afecta a varios proyectos del país.
Asimismo, indicó que, por el momento, no devolverán la concesión.

EL DATO

Entre sus planes para este año, Southern Copper Corporation tenía un programa de gastos de capital ascendente a US$ 2,687 millones para dos proyectos mineros en el país -Tía María y la ampliación de Toquepala- y otro en México.

LA POSICIÓN DEL EJECUTIVO PERUANO

La ministra de Energía y Minas, Rosa María Ortiz, señaló hoy que el proyecto minero Tía María sigue en marcha con una inversión prevista de 1,400 millones de dólares, según lo expresado por el presidente de Southern, Óscar Gonzáles Rocha.
Ortiz manifestó que Gonzáles Rocha estaba extrañado con el comunicado del vocero de Arequipa.
La ministra detalló que actualmente Southern forma parte de las mesas de desarrollo en las que se encuentra dialogando con autoridades, dirigentes y pobladores de Arequipa, región donde está asentado el proyecto minero Tía María.
"Estas conversaciones podrían extenderse entre tres y cuatro meses para llegar a un acuerdo y que el proyecto continúe, pues es de interés de Southern", dijo finalmente.

jueves, 31 de octubre de 2013

¿miedos en proyectos mineros?

Si bien es cierto que la mayoría de proyectos mineros estan en lugares poco accesibles, se encuentran rodeadas de sociedades agrarias que dependen del agua.
Las mineras también dependen de ella, así que se encuentran alineados en el mismo interés sobre una oferta confiable de agua. El tema se agrava en buena parte del territorio peruano donde la disponibilidad de agua es estacional.
Este es el caso de proyectos mineros como Conga (Cajamarca), Tía María (Arequipa), entre otros; donde necesariamente las empresas mineras necesitan disipar los miedos, y que si a la gente le preocupa el tema del agua, se le debe explicar en la mejor de las formas como es que funcionará la gestión del recurso hídrico en el marco del proyecto.
La empresas mineras hacen su parte con sus proyectos, en el caso de Conga se construyó el reservorio de Chailhuagón y, para Tía María se considera usar agua de mar desalinizada para no afectar el caudal de agua utilizada por otros usuarios.
Sin embargo, no es suficiente las alternativas brindadas por la ingeniería para poder desarrollar las labores mineras, se tiene que ver las externalidades producidas por los ruidos políticos en sus diferentes niveles de gestión: Nacional, regional y local.
En este contexto, el ejecutivo también debiera hacer su parte para reducir los temores.
Un tema central, entre otros, es referido a la estabilidad. Un indicador a Nivel nacional, constituye la alta rotación del titular de la Presidencia del Consejo de Ministros, que _ en el periodo Julio del 2011 a Octubre del 2013_ permitió la presencia de cuatro (04) gabinetes ministeriales: Lerner, Valdes, Jiménez y Villanueva. Este último juramentó en el cargo hoy.
El cambio de nombres no tendría mayor relevancia para los proyectos mineros que los normales, si es que no se contara con el antecedente de la gestión de Valdés, quien por presiones sociales sometiera a vistas de peritos internacionales un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) _ Recurso hídrico del proyecto minero Conga, aprobados por la autoridad competente peruana; lo que hace poner en compás de espera para ver que es lo que sucede en el futuro próximo con la posición de los nuevos funcionarios públicos frente a los EIA.
Seis mil puestos de trabajo se eliminaron cuando se dispuso la paralización del proyecto Conga. Hoy no hay trabajo en Cajamarca y se aprecia un éxodo de la gente a Amazonas y San martín. Esta propia gente se da cuenta que con la minería se puede acceder al agua, carreteras, trabajo  y desarrollo en general.
A Nivel regional y local se puede observar que por ejemplo, quienes se opusieron al proyecto Conga están en el proceso de candidatear a las próximas elecciones Regionales y municipales. 
Lo propio ocurre con el proyecto Tía María, que apareciera en Agosto del 2009 y hace poco presentó su nuevo EIA en taller participativo que prendió la mecha del conflicto social.
A la luz de las condiciones y el escenario en que se presentan en nuevo EIA, la compañía minera Southern Copper Corporatión debiera no precipitarse con la obtención de la licencia social y mirar lo que Gary Goldberg , Presidente y CEO de Newmont Mining indicara prudentemente en setiembre último respecto al proyecto Conga "Hay todavía mucho trabajo de campo por hacer, no sólo de los reservorios, sino hacer plataformas para los molinos, la puesta a punto de la mina, la disposición de los relaves, etc. Pero si tuviéramos luz verde hoy mismo, nos tomaría dos años y medio completar la mina".
La sumatoria de estos acontecimientos permitirá a los inversionistas tener un mejor panorama de cara al futuro para los proyectos mineros en Perú.

lunes, 21 de octubre de 2013

Política antiminera & EIA

El coordinador regional de América Latina de Revenue Watch Institute ,Carlos Monge, indicó en el foro: "Perú ¿futuro sostenible?", realizado la semana pasada en Arequipa, que se debe dejar de priorizar los proyectos mineros como fuente única de trabajo e inversión y adoptar un modelo de transición que permita ampliar la dimensión económica en el país.
Esta transición, explicó, debe permitir que otras actividades económicas, como la agricultura y la pesca, se posicionen en el mercado frente a la extracción y exportación de minerales, apoyando principalmente a la pequeña y media producción.
Añadió que el modelo extrativista heredado en los años 90 ha llegado al límite debido a los conflictos sociales.
En este escenario actual se continúa en los esfuerzos para levantar los impases subsistentes sobre el proyecto cuprífero Tía María
Southern Perú Cooper Corporation vuelve a la carga tratando de disipar los miedos sobre el proyecto Tía María en la provincia arequipeña de Islay.
La República, desarrolla una interesante descripción del proceso en los actuales momentos:
"El próximo jueves se programó el primer taller para dar detalles de la operación minera y Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Son dos reservas de cobre ubicadas en pleno desierto de la costa sur, a 2.5 Km del valle de Tambo. Los agricultores temen que la mina contamine los cultivos y agote las fuentes de agua dulce destinadas al agro y consumo humano. Esos dos argumentos centrales agitaron la oposición al proyecto en 2011, que se cristalizaron en violentas protestas con un saldo de tres muertos y decenas de heridos. El clima de convulsión ocurrido en plena campaña presidencial obligó al gobierno aprista a cancelar el anterior EIA. Una auditoría externa de Unops le encontró 138 observaciones. El nuevo EIA lo hizo la consultora Geoservice durante un año. Los técnicos trabajaron con perfil bajo. El flamante director de Relaciones Institucionales de Southern y expresidente de la Cámara de Comercio de Arequipa, Julio Morriberón, señaló que esos cuestionamientos se subsanaron.¿Cómo se abastecerá la minera del agua, manejo del polvo, una posible contaminación con ácido sulfúrico y la licencia social?.
Aquí sus propuestas y las objeciones de los dirigentes.

EL MAR POR EL SUBSUELO

Southern necesita siete millones de metros cúbicos (m3) de agua para lixiviación. Este proceso libera el cobre de la roca triturada. La solución de agua y ácido sulfúrico cumple tal función.
El anterior EIA planteó tres posibilidades para obtener el recurso hídrico:
a) la explotación del subsuelo en donde existe un inmenso acuífero como consecuencia de filtraciones que provienen de los cultivos.
b) agua superficial con la condición de almacenarla en una represa que la compañía financiaría.
c) la última y más costosa era desalinizar el mar, se estima que tratar un litro de agua de mar cuesta un dólar. 
En 2011 se optó por el agua subterránea, lo que prendió la chispa de la protesta. Ante el rechazo, ahora la minera desalinizará el mar. La planta costará US$ 70 millones.
En el gobierno de García, el ministro del sector, Pedro Sánchez, dijo que la actividad extractiva generaría S/.367 millones por canon minero para la región Arequipa. Este cambio encarecerá en US$200 millones más el costo del proyecto. Y ello tendrá un efecto en la rentabilidad y el canon. Si se estimaba generar S/. 367 millones, ahora el ingreso alcanzaría a S/. 300 millones.

POLVO IRÁ AL DESIERTO

Richard Ale, alcalde de Deán Valdivia y opositor al proyecto, indica que la explotación de agua ya no está en cuestión y sería absurdo protestar. Sin embargo, hay otros puntos que todavía no tienen solución. Los pobladores temen la contaminación por polvo, que desprenderá la operación minera. El polvo, dicen, dañará sus cultivos, las doce mil hectáreas sembradas fundamentalmente de arroz. Según la minera, las explosiones para fracturar la roca se realizarán cuando el viento sople con dirección al norte, es decir al desierto, lado opuesto al valle y poblaciones. En un video,se precisa que el sonido de estas explosiones serán imperceptibles. Uno de los opositores al proyecto, Pepe Julio Gutiérrez, precisa que tendría que ser un “niño de teta” para creer eso. "Jamás hemos visto que hagan una prueba de vientos".También señala que durante el año las corrientes de aire no tienen una sola tendencia, por lo general son entrecruzadas, lo que descarta la tesis del EIA. “Le puedo apostar al mejor ingeniero de la Southern que eso no se podrá evitar”.

IMPERMEABLE A FILTRACIONES

Southern descarta una contaminación del subsuelo en el proceso de lixiviación. El mineral chancado se regará con la solución de agua y ácido sulfúrico en una cancha de 1,500 metros de largo por 300 de ancho. Para evitar filtraciones se hará una impermeabilización con una capa de arcilla. Sobre la arcilla se colocará una película plástica y sobre ella una capa de grava y sobre ella otra membrana de plástico. Además sensores que advertirán las filtraciones en cualquier punto de la cancha. El ácido sulfúrico es el ácido inorgánico más fuerte que existe, su ebullición se produce a temperaturas extremas, según la minera a más de 200 grados centígrados. Lo que descarta una evaporación y posteriores lluvias ácidas. Richard Ale está convencido que esta información es falsa. Precisa que no es necesario llegar a esas temperaturas para lograr la evaporación. “Soy químico puro, a mi no me van a engañar, les reto a que me prueben lo contrario. Cuando lavas tu ropa no esperas que hierva para que se seque, simplemente el agua se evapora, ¿o no?”.

LA LICENCIA SOCIAL,LA LUZ VERDE QUE FALTA

Para que el proyecto se concrete resulta indispensable dos tipos de aprobaciones. Una formal que depende de Energía y Minas, cartera a cargo de dar el visto bueno al EIA previo consentimiento de la población de la zona de influencia. Esta etapa es clave, al igual que la obtención de la licencia social. Un acuerdo más tácito, pero de igual importancia. La licencia se entiende como un consenso entre empresa, población y Estado, y en donde la primera se compromete no solo a desarrollar su industria, sino a contribuir con el desarrollo de las comunidades cercanas. Álvaro Torres, presidente de la Junta de Regantes del Tambo, cree que los talleres no serán objetivos. Señala que en éstos expondrán los técnicos de la minera cuando esa tarea debería hacerla Energía y Minas. Son ellos quienes deberían certificar el estudio. Solo así habrá más confianza. Gutiérrez tiene la seguridad de que por el momento no existen las condiciones para el taller. Y esas condiciones dependen de un trabajo de sensibilización. "La herida se mantiene fresca. La semana pasada, en una encuesta radial, todos estaban en contra del proyecto”, dice. Sin embargo, aclaró que hay hasta tres posiciones sobre el proyecto minero. Quienes se oponen radicalmente a la minería, los que están a favor y quienes están dispuestos a oír los nuevos planteamientos y luego tomar una decisión. Aunque parezca contradictorio, dijo, este escenario resulta positivo,cuando dos partes en conflicto creen tener la razón, siempre es bueno una tercera posición que puede abrir los ojos a cualquiera de los dos”, dice. Ambos dirigentes indicaron que asistirán al taller siempre y cuando se den las garantías y si la comunidad lo pide.“Esperemos que no nos provoquen poniendo quinientos policías, filmadoras por todos lados y haciéndonos firmar papeles. No nos responsabilizamos de lo que pase”, puntualizó Pepe Julio Gutiérrez. El proyecto de Southern comprende dos yacimientos de cobre, Tía María y La Tapada. Ambos se encuentran a 4 kilómetros uno del otro, al norte del distrito de Cocachacra, en la provincia de Islay. La Tapada se explotará en doce años (allí se minarán 817.5 millones de toneladas métricas -Tm- a tajo abierto). Y la segunda seis años.(399.9 millones Tm). Se estima que en la construcción habrá de 2 mil a 3 mil trabajadores directos y cuando funcione la mina 650. Es una enorme posibilidad de desarrollo, pero Southern tiene una tarea fundamental, recuperar la confianza perdida, misión que parece harto difícil. Lo reconoce Julio Morriberón, la minera se ha construido una imagen de haber contaminado el valle de Tambo en décadas pasadas con los humos provenientes de la fundición de Ilo. Abonó a la mala relación lo ocurrido con Tía María en donde faltó tino para tratar a dirigentes y alcaldes que inicialmente estaban de acuerdo con la inversión minera.

EN CIFRAS

  • US$ 300 millones anuales recibiría la región Arequipa por canon minero de Tía María. 
  • 138 observaciones tuvo el primer EIA que fue anulado por el Minem.
  • 3 muertos y cientos de heridos dejaron los enfrentamientos en Cocachacra en el 2011".

jueves, 14 de abril de 2011

Impases subsistentes sobre el proyecto cuprífero Tia Maria

La compañía minera Southern Copper Corporation, en su oportunidad, informó que el proyecto cuprífero Tía María, ubicado en la provincia de Islay (Arequipa) demandaría una inversión de 949 millones de dólares, produciendo unas 120 mil toneladas de cátodos de cobre al año.
Detalles técnicos del proyecto se podrán ver en la siguiente presentación:
Habida cuenta que el conflicto recurrente entre la Agricultura y la minería sobre el proyecto Tia María aparece en Agosto del año 2009, consideramos que ha habido tiempo suficiente para tratarlo de manera adecuada a través de procesos de diálogo.
Sin embargo, las reuniones que se plantearon fueron hechas solo en momentos en que se presentaban situaciones de crisis, es decir, no existió una continuidad en el tratamiento dialogante de este conflicto.
El dia 21 de Enero del 2011 se realizó una reunión informativa en la provincia de Islay sobre el proyecto minero Tía María con una asistencia aproximada de seiscientas personas que pudieron informarse sobre la metodología a emplearse, el uso del agua y lo que traería este proyecto por el desarrollo de la agricultura y otras actividades que se realizan en la provincia de Islay y el valle de Tambo.
Sin embargo, no fue suficiente para evitar ver resurgir las violentas protestas; la última de las cuales derivara en la decisión de declarar inadmisible el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) por parte de la autoridad competente.
Los argumentos contemplados para tomar esta decisión se explica seguidamente :
La administración del gobierno peruano había contratado a UNOPS a efectos de evaluar el EIA presentado por la compañía minera, habiéndose reportado ciento treintiocho (138) observaciones en el estudio presentado.
Correspondía entonces levantar las observaciones o explicar detalles técnicos por parte de la compañía minera a efectos de tomar la decisión que corresponda de acuerdo a derecho.
Cortando el proceso, y haciendo uso de una decisión soberana, se tomó la decisión de declarar inadmisible el EIA.
El estado de derecho que existe en Perú, demanda difundir para conocimiento público los términos que sustentan a la Resolución Directoral que adelanta el procedimiento y le hace encontrar elementos insalvables en este proyecto y que estarían aplicados con arreglo a Ley.
El antecedente servirá para obviar situaciones que generan ruido político en ulteriores actividades propias del sector minero.

miércoles, 7 de julio de 2010

Capital y Tecnología puestos a disposición del desarrollo del país.

Resulta interesante poder compartir con ustedes el análisis desde un nuevo ángulo los mitos históricos, estudiar su significación de acuerdo a lo que éstos representaron en el momento en que estuvieron en pleno apogeo para recordar a los desmemoriados que sostienen la narración situada fuera del tiempo : “La minería en Perú no paga”.
Ya que toda actividad industrial humana es susceptible de producir un impacto en el medio ambiente, resulta pertinente citar los términos en que John Yeates (1870) definió el significado de recursos: "Al hablar de los recursos naturales de un país cualquiera, nos referimos al mineral en la mina, la piedra en la cantera, la madera en el bosque (etc.) ‘‘. En esta mirada, la naturaleza se convertía en un depósito de materias primas que esperan su transformación en insumos para la producción de mercancías. Los recursos son desde entonces concebidos por muchos, como "cualquier material o condición existente en la naturaleza que puede ser capaz de explotación económica que requieren la creatividad y diligencia humanas las que impartirán valor a la naturaleza”. Por ello, los recursos naturales requieren ser “desarrollados” y sólo esto sucederá cuando el capital y la tecnología han sido puestos a su servicio. De acuerdo a esta premisa, los recursos naturales mineros no pueden desarrollarse por sí mismos; es solo a través de la aplicación del conocimiento y la destreza humanos que se puede hacer algo con el mineral en la mina, y la mayor parte del trabajo necesario requiere una pericia de un nivel elevado y capaz de lograr un desarrollo sostenible.
Perú no está, ni estuvo ajeno a las contradicciones presentadas en el proceso histórico de aprovechamiento de recursos naturales- mineros, podemos citar el caso de SOUTHERN PERU COPPER CORPORATION (SPCC) una corporación constituida en el estado de Delaware, Estados Unidos de América y su sucursal del Perú. Nos remontaremos al año de 1958 , fecha en que se emitieron sendas autorizaciones para la instalación y funcionamiento de la Planta de Fundición de Minerales de Cobre en Ilo y la Planta de Concentración para minerales de cobre en Toquepala. Sumergidos en su ya conocida actuación, el congreso peruano constituyó una comisión para evaluar los daños producidos en la agricultura en los valles de Ilo y Tambo, con Ley N° 16583 de Junio de 1967; veintidós años después se actualiza, adecua y reglamenta esta Ley N° 16583,mediante Decreto Supremo N°022-89/EM/CAN. El 19 de Diciembre de 1969 el estado peruano y SPCC suscribieron un contrato bilateral para la puesta en marcha y posterior explotación del Yacimiento Cuprífero de Cuajone, denominado “Contrato Cuajone”.
Sumergidos en una serie de contradicciones, el 12 de Agosto de 1991, mediante Decreto Supremo N° 129-91-PCM se creó una Comisión de Alto Nivel encargada de negociar con SPCC la solución definitiva de conflictos existentes en relación al Contrato Cuajone. La negociación directa y el espíritu de buena Fe entre las partes se pusieron de manifiesto para que la comisión llevara a cabo las negociaciones cuyo acuerdo de bases quedaron aprobadas con Decreto Supremo N° 177-91-PCM.
Entre otros acuerdos, se logró materializar una transacción por un monto de US$ 300 millones (MM) con el siguiente detalle: US$ 200 MM, distribuidos de la siguiente manera: Instalación de una Planta de ácido sulfúrico en la Fundición de Ilo. Desarrollo de un proyecto sobre disposición de relaves mineros procedentes de las minas de Cuajone y Toquepala. Instalación de una planta de tratamiento de las aguas servidas de la población de SPCC en Ilo. Desarrollo de dos proyectos de lixiviación de los óxidos y sulfuros de baja ley contenidos en las canchas de Cuajone y de Toquepala, respectivamente. US$ 100 MM en otras inversiones, entre las cuales está la aplicación de nuevas tecnologías y/o adquisiciones de reemplazo en las unidades operativas de SPCC. Estas acciones se desarrollaron en el marco de una política de Estado sobre promoción de la inversión privada como vehículo para el desarrollo sostenido del país y la mejora de las condiciones de vida de su población.

En la actualidad, la empresa SPCC constituye uno de los pioneros de la minería de cobre en el sur del país que viene generando progreso y desarrollo en los pueblos de la zona de influencia, así que, la ambigüedad del discurso mítico sobre el dicho que la minería en Perú no paga quedaría rebatida por los hechos históricos expuestos.