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viernes, 8 de mayo de 2026

El Niño : Fenómeno o evento

En términos sencillos, y respondiendo a una inquietud frecuente de mis discípulos de la región andina, conviene precisar que El Niño no debe entenderse únicamente como una lluvia intensa o una emergencia temporal, sino como un fenómeno climático complejo que forma parte de la dinámica natural del océano Pacífico y de la atmósfera.
Cuando se habla de “El Niño” en sentido general, se hace referencia al proceso climático recurrente asociado al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, capaz de alterar lluvias, temperaturas, sequías, actividades productivas y ecosistemas en varios países de América del Sur, especialmente en Perú y Ecuador.
En cambio, cuando ese fenómeno se presenta en un periodo determinado y con características concretas, los especialistas suelen hablar de un evento El Niño, como ocurrió en 1982-1983, 1997-1998 o durante el Niño Costero de 2017. 
Esta diferencia puede parecer trivialmente académica, no obstante ayuda a comprender mejor por qué la minería, la agricultura, la pesca, el turismo y la infraestructura andina reaccionan de manera distinta frente a cada episodio.
No todos los eventos tienen la misma intensidad ni generan iguales consecuencias. Algunos producen lluvias extraordinarias e inundaciones en la costa peruana y ecuatoriana; otros alteran la disponibilidad hídrica, afectan carreteras, incrementan la erosión o modifican la productividad pesquera asociada a la corriente de Humboldt.
Por ello, entender a El Niño como fenómeno y a cada ocurrencia específica como evento permite analizar con mayor rigor técnico los impactos económicos, sociales y ambientales que periódicamente enfrenta la Comunidad Andina. 
Asi, el fenómeno El Niño suele ser presentado en el Perú como un evento estrictamente climático, una anomalía del océano que, de manera casi inexorable, desencadena lluvias, inundaciones y pérdidas económicas.
Sin embargo, esta explicación resulta insuficiente para entender la magnitud real de sus impactos. La recurrente experiencia demuestra que los efectos del Niño no dependen únicamente de la temperatura del mar, sino de una red más compleja donde interactúan el clima, la estructura económica y, de manera decisiva, la calidad de la gobernanza.
En ese contexto, el escenario que en el lapso 2026-2027 se perfila como una eventual posibilidad de acople entre el Niño global y el Niño costero, obliga a replantear el análisis desde una perspectiva preventiva más integral.
El Perú se encuentra en una posición particularmente sensible frente a este fenómeno. A diferencia de otros países, su costa está directamente expuesta al calentamiento de la región Niño 1+2, lo que hace que los eventos costeros tengan efectos inmediatos sobre el territorio. Pero cuando este calentamiento se sincroniza con un Niño global en la región 3.4, el fenómeno adquiere una dimensión distinta, reforzándose la interacción entre océano y atmósfera, se prolonga la duración del evento y se intensifican las precipitaciones.
En consecuencia, no se trata de una suma de efectos, sino de un proceso de amplificación
El antecedente del año 2017 resulta ilustrativo, pues a pesar de no haber estado plenamente acoplado a un Niño global fuerte, el Niño costero generó daños equivalentes a más de 1.6% del PBI peruano. 
Evento registrado por la NASA en El Niño del año 2017 

Eventual escenario de acoplamiento y en medio de una crisis política

¿Qué ocurriría si un evento de esa naturaleza se produjera en condiciones de acoplamiento pleno y en el contexto político que viene atravesando el país?. 
Para responder a esta interrogante es necesario abandonar la idea de que el impacto económico del Niño es solo una función directa de su intensidad climática. 
En estricto, el efecto final puede entenderse mejor como el resultado de una interacción entre tres factores: la magnitud del evento, el nivel de exposición de la economía y la capacidad del Estado para gestionar el riesgo. 
Estos elementos no actúan de manera independiente; se potencian entre sí. Así, un evento climático de similar intensidad puede generar consecuencias radicalmente distintas dependiendo de la calidad institucional del país que lo enfrenta. En el caso peruano, esta variable adquiere una relevancia crítica. La fragilidad política que ha caracterizado al Perú en los últimos años introduce un factor de vulnerabilidad adicional. La alta rotación de autoridades, la fragmentación del sistema político, la debilidad en la ejecución del gasto público y la persistente descoordinación entre niveles de gobierno configuran un escenario en el cual la capacidad de respuesta del Estado se ve seriamente limitada. 
En estas condiciones, los problemas no se originan únicamente en la naturaleza, sino en la forma de acción o inacción en que el aparato público reacciona frente a ella. Las obras de prevención se postergan, la planificación pierde continuidad y la respuesta tiende a ser reactiva antes que preventiva. El resultado es que el daño económico no solo ocurre, sino que se amplifica.
Es en este punto donde el análisis del sector minero suele verse distorsionado por percepciones simplificadas. Existe una narrativa extendida que tiende a asociar la minería con la vulnerabilidad frente a eventos climáticos, cuando en realidad su rol es mucho más ambivalente y depende del contexto en el que opera. 
En un entorno de gobernanza relativamente funcional, la minería puede desempeñar un papel estabilizador, toda vez que sostiene las exportaciones, genera divisas, contribuye a la recaudación fiscal y ayuda a mantener la estabilidad macroeconómica en momentos de crisis. Bajo estas condiciones, lejos de agravar el problema, actúa como un amortiguador frente al shock.
No obstante, cuando el mismo fenómeno ocurre en un contexto de debilidad institucional y, además, bajo un escenario de acoplamiento climático, la situación cambia de manera sustancial. Las interrupciones en la infraestructura logística, la paralización de operaciones por eventos extremos, la deficiente gestión de conflictos sociales y la limitada capacidad de supervisión ambiental pueden convertir a la minería en un canal adicional de transmisión del impacto económico.
En este caso, no es la actividad minera en sí la que genera el problema, sino la incapacidad del entorno institucional para sostener su funcionamiento en condiciones adversas.De este modo, la minería deja de ser un amortiguador y pasa a formar parte del mecanismo de propagación del shock. 
Este análisis adquiere una dimensión aún mayor cuando se observa desde la perspectiva de la Comunidad Andina. Aunque los países de la región comparten ciertos rasgos estructurales, sus niveles de exposición climática, dependencia económica y calidad institucional varían significativamente.
El Perú destaca por la combinación de alta exposición al Niño costero, fuerte dependencia de la minería y una marcada inestabilidad política, lo que lo convierte en el país más vulnerable ante un escenario de acoplamiento.
Ecuador enfrenta riesgos climáticos similares, aunque con menor capacidad de amortiguación económica, mientras que Colombia y Bolivia presentan dinámicas distintas, con impactos más asociados a variaciones hidrológicas o a debilidades institucionales específicas.
Esta heterogeneidad no elimina, sin embargo, la necesidad de una respuesta coordinada. Por el contrario, refuerza la idea de que el Fenómeno El Niño debe ser abordado como un riesgo sistémico regional. En este contexto, instancias como el Parlamento Andino adquieren una relevancia particular, no solo como espacios de deliberación política, sino como plataformas para impulsar estrategias conjuntas en materia de prevención, infraestructura resiliente y estabilidad económica frente a shocks climáticos.
La articulación de sistemas de alerta temprana, la coordinación de políticas públicas y el fortalecimiento institucional a nivel regional podrían marcar una diferencia sustantiva en la forma en que estos eventos son enfrentados en el futuro.

El dato 

►El Fenómeno El Niño no puede seguir siendo interpretado únicamente como un evento natural. En el Perú, su impacto es también el reflejo de las condiciones políticas e institucionales del país. 
►Cuando un evento climático de gran magnitud se encuentra con un Estado débil, sus efectos se potencian y pueden traducirse en pérdidas económicas que comprometen varios puntos del producto interno bruto. Para el caso peruano, se aproximaron a veinte por ciento de su PBI en tres eventos estimados para los años : 1982-1983 (11,6 %) ;1997-1998 (6,2 %)  y 2017  (1,6 %).
Tres eventos extremos de El Niño 82/83;97/98 y 16/17 comprometieron aprox 20% del PBI peruano

Resulta prioritario avanzar hacia una comprensión más realista de los desafíos que enfrenta el Perú y la región andina en un contexto de creciente incertidumbre climática y fragilidad política. 

TSM/Datos procesados por el IGP-Mayo 2026
TSM/Datos procesados por IMARPE-Abril 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

La administración pública ante eventos climáticos extremos

Hoy 4 de marzo, en el día mundial de la ingeniería para el desarrollo sostenible comparto las siguientes reflexiones en momentos en que diversos gobiernos locales a nivel nacional del país de los Incas se encuentran en emergencia para fortalecer la respuesta del Estado ante intensas lluvias y a escasos 39 días para las elecciones generales de una nueva administración de la cosa pública en Perú.

Administración pública en 482 años

La administración pública en los tiempos del virreinato del Perú como máxima entidad territorial y administrativa duró oficialmente 282 años, pues después de crearse el virreinato en 1542, se activó administrativamente con el primer virrey en 1544; por lo que su duración administrativa efectiva fue de 280 años, comprendiendo total o parcialmente en su máxima extensión territorial (siglos XVI–XVII) a los territorios de seis países actuales en la región andina de sudamérica y a partir del siglo XVIII, su territorio se redujo ante la creación del virreinato de Nueva Granada (1717) y el virreinato del Río de la Plata (1776).
Desde entonces, la administración pública del virreinato del Perú quedó concentrado principalmente en los actuales Perú y Bolivia, hasta su desaparición en 1824.
Constituye un hito la conmemoración de los 200 años de la independencia peruana su declaración de independencia en 1821  y la consolidación de su libertad en 1824; motivo por el cual se estima en libertad hasta la actualidad la vigencia de 202 años en que esta fase de la administración  pública participó en el proceso de crecimiento y desarrollo del país.

Periodos de retorno de los eventos climáticos

Registros históricos arqueológicos y sedimentológicos de efectos climáticos ocurridos en el periodo colonial sobre la costa peruana asociados con el fenómeno El Niño, caracterizado por intensas lluvias, grandes avenidas e inundaciones, fueron anotados en apuntes no instrumentales desde el año 1578, seguidos en 1607–1608; 1619–1620; 1630–1631; 1650; 1671; 1687 ; 1701;1720;1728;1761;1784–1785;1791.
Durante el periodo republicano temprano (siglo XIX), se registraron en los años: 1803–1804; 1828;1844–1846;1857–1858;1864;1871;1877–1878;1884–1885;1891.
Asimismo en el periodo instrumental temprano (1900–1950) se suscedieron en los años : 1902;1905–1906;1911–1912;1918–1919;1925–1926; 1930;1932;1939–1941 y en el periodo instrumental moderno (1950–2000) las anotaciones datan de : 1951;1953;1957–1958;1965–1966;1969–1970;1972–1973;1976–1977;1982–1983;1986–1988;1991–1992;1997–1998.
Al llegar el Siglo XXI , con el soporte de equipos e instrumentos de alta confiabilidad científica se obtuvieron registros en los años : 2002–2003;2004–2005;2006–2007;2009–2010;2014–2016 ;2017–Niño Costero; 2018–2019;2023–2024, 2026.
De la misma manera, eventos extremos de sequías constituyen una característica repetitiva del espectro climático peruano durante milenios, habiéndose registrado en el último medio siglo, eventos con intensidades de moderada a extremadamente seco en departamentos andinos para los años : 1982,1983,1985,1987,1988,1990,1992,2004,2005 y 2016; considerando que su impacto está en función a la capacidad de gestión del agua. 
Registro histórico y sedimentológico de efectos climáticos en el desierto de Nazca
Entrando en contexto, es una verdad irrefutable que en territorio peruano, tanto en la antigua como en la nueva administración pública , tuvieron que gestionar los impactos climáticos y en la medida del avance científico, es posible establecer rangos de ocurrencia y patrones probabilísticos que hacen posible que la administración pública no actúe reactivamente ante intensas lluvias o sequías severas , ya que es perfectamente posible prevenir y gestionar el riesgo de ocurrencia con rangos aceptables para los eventos extremos. 

Gestión del recurso agua

En la época preinca, los mecanismos utilizados para captar agua de la escorrentía subterránea en ríos estacionales de la costa desértica fue mediante puquios, reservorios y canales; en tanto que en la zona alto andina de la sierra, fueron usadas las qochas,amunas,waru waru y andenería. En la época Inca se perfeccionaron las terrazas agrícolas con andenes, la siembra y cosecha del agua mediante amunas, el uso de reservorios alto andinos y camellones  o waru waru, así como los sistemas de drenaje; todos ellos en el marco de un modelo de gestión de riesgo climático integrado a la estructura política y administrativa del Estado. 
Así,en el tahuantinsuyo al gestionar sistémicamente la ecuación tierra y agua, se relacionaba con el clima anticipándose a eventos extremos,distribuyendo su impacto territorialmente,de tal manera que el suceso producido se amortiguaba y compensaba socialmente.
Durante el virreinato, la gestión del agua pasó del modelo territorial integral andino a un modelo jurídico productivo colonial, convirtiéndose en un recurso económico estratégico, regulado y su uso concentrado en haciendas y centros mineros.
En la época republicana, la gestión del agua discurrió de un modelo agrícola-sectorial hacia un modelo legal, institucional y técnico especializado integrado por cuencas.
Así, los instrumentos jurídicos y normativos se dieron a través del código de aguas de 1902, la ley general de aguas de 1969 y la ley de recursos hídricos de 2009; los instrumentos institucionales que cuentan con las empresas prestadoras de servicios supervisadas por el organismo regulador, los consejos de recursos hídricos de cuenca y la autoridad nacional del agua; los instrumentos técnicos y de planificación con los planes de gestión de recursos hídricos por cuenca, estudios hidrológicos y económicos ; los instrumentos de infraestructura hidráulica mayor conformado por los proyectos de trasvase e irrigación como Choclococha de Huancavelica-Ica (1950), Chira-Piura (1970), Majes-Siguas (1980), Olmos del río Huancabamba al río Olmos (2000).Un tratamiento especial se identifica en la infraestructura de trasvase alto andinos de Marcapomacocha para la capital del país - Lima.
Los precitados proyectos de trasvase fueron acompañados entre otros por represas y reservorios para la costa como : San Lorenzo (Piura-1958), Tinajones (Lambayeque 1968),Poechos (Piura-1978), Condoroma (Arequipa-1985), Gallito ciego (Cajamarca-1988),Chavimochic (La libertad-1997),Limón (Lambayeque-2009).
A lo largo de este proceso, la administración pública coadyuvó en los esfuerzos para controlar avenidas y sequías; regular caudales, mantener el caudal ecológico, expandir la frontera agrícola, general energía, entre otros y en estricto  gestionar el riesgo climático mitigando los fenómenos meteorológicos,atmosféricos e hidrológicos que se presentan a nivel nacional en sus 159 cuencas hidrográficas.

Desafíos de la nueva administración pública

La gestión de la nueva administración pública en Perú,supone grandes desafíos con agenda pendiente por atender frente a los eventos climáticos extremos que las sociedades prehispánicas desarrollaron en armonía con la naturaleza.
Pese a que en la modernidad se cuenta con una combinación de avances científicos,tecnológicos y de gestión que permiten monitorear,predecir y mitigar el cambio climático asi como a los fenómenos el niño, el niño costero, la niña, entre otros; la desatención del impacto climático combinado sobre el crecimiento del PBI peruano en el periodo 2001-2026 es en el orden del 9 % del PBI acumulado.
Abona a obtener esta realidad la recurrente crisis política que influye directamente en la suficiencia del Estado, donde la inestabilidad institucional incrementa los impactos económicos y sociales derivados de la reducción en su capacidad de resiliencia climática.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Planificación ante efectos del cambio climático & eventos naturales

Las externalidades que se presentan en el planeta por efecto del cambio climático y los impactos de origen antrópico, exigen a los líderes mundiales, mirar con atención la realidad peruana para no verse reflejados en sus experiencias sufridas, que por falta de una adecuada planificación estratégica, viene  siendo impactado dramáticamente ante eventos de origen antrópico y naturales , poniéndose en recurrentes estados de urgencia y emergencia.

Urgencias y emergencias

En los últimos tiempos, la población peruana viene tomando con normalidad las publicaciones hechas por sus autoridades sobre declaratorias de  estado de excepción originadas por estado de emergencia nacional y emergencia sanitaria a nivel nacional. Ya expliqué antes en este espacio, sobre la necesidad de no confundir temas urgentes con emergencias . La carencia de sistemas de alerta temprana e imprevisión se hacen evidentes con los indicadores irrefutables, algunos que dan cuenta del nivel de talla mundial referido a la actual pandemia del covid-19 que registra 5.984 muertes por millon de habitantes, la mayor del planeta.
Países megadiversos como es el caso peruano, se encuentran altamente vulnerables en la medida que no lleguen a internalizar la necesidad de asociar al hombre con su medio ambiente que lo rodea.

Hechos recurrentes

El cambio climático influye sustantivamente en los diferentes pisos altitudinales del país andino y amazónico , que cuenta con 38 climas en sus 159 cuencas hidrográficas; las cuales responden en forma distinta a los eventos naturales como es en el caso del fenómeno de El niño, sequías, sismos, entre otros.
En los doscientos años de su vida republicana, el Perú tiene identificado sus pasivos ambientales como producto de sus actividades económicas, las cuales afectan la salud pública y la calidad de vida,  particularmente en las zonas donde la contaminación ambiental no se encuentra regulada por el Estado.
Cancha de relave de minería informal colapsada en área andina peruana.
En este contexto, la mezcla de la informalidad, el desconocimiento de información científica y la inadecuada gestión pública, constituyen un cóctel que gatilla las protestas socioambientales, haciendo que la contaminación se incremente y con ellos, aumente los costos de remediación.
Las inundaciones en el país se hacen mas frecuentes integrados a otros eventos.
Las soluciones intermedias no resultan adecuadas ante una realidad que es más que evidente, por lo cual en estas zonas inundables no pueden funcionar los sistemas de disposición de residuos sólidos en depósitos que deben ser enterrados, debiendo utilizar otro tipo de sistemas de manejo y gestión que nos brinda la modernidad y el desarrollo tecnológico.
Estos sistemas son altamente ineficientes que afectan al medio ambiente y la salud humana.
   Los pasivos ambientales deben ser gestionados oportunamente evitando externalidades negativas.

domingo, 23 de agosto de 2015

32 Edición de la convención minera

Del 21 al 25 de septiembre del 2015 se realizará PERUMIN - 32 Convención Minera, y su presidente, Roque Benavides Ganoza, estuvo en el programa RUMBO MINERO TV.
El Presidente Ejecutivo de Compañía de Minas Buenaventura informó sobre los avances de la organización y realizó un análisis de la situacion del sector minero, enfatizando la importancia de realizar un diálogo donde participen las agrupaciones que se oponen a esta actividad económica.
"Nosotros tenemos que identificar o discutir como peruanos qué cosa es lo que queremos hacer con nuestros recursos naturales, cómo podemos potenciarlos. En esa línea, creo que hay un campo común entre las ONG antimineras y el sector minero formal. Entonces creo vamos a ver cómo podemos conciliar con ellos a través del diálogo y la exposición de ideas", declaró Roque Benavides.
Agregó que PERUMIN tendrá mesas donde estarán presentes Alberto Moreno, presidente de Patria Roja y de Marco Arana, de quien comentó se espera explique su posición.
También mencionó que se realizará un panel con los CEOs de empresas mineras de Perú, y en el cual estarán Óscar Gonzales Rocha, presidente del directorio de la empresa Southern Perú; José Picasso, presidente de Volcan; Víctor Gobitz, CEO - Gerente General en Compañía Minera Milpo.
De otro lado, para esta edición de PERUMIN la educación será uno de los principales temas que se abordarán. En ese sentido, el empresario detalló que el discurso inaugural estará a cargo del titular del Ministerio de Educación (MINEDU), Jaime Saavedra.
 "Jaime Saavedra es una estrella en este gobierno, porque ciertamente ha tenido un labor destacada. Por supuesto, la idea será hablar de cómo mejorar la educación tanto a nivel escolar como nivel universitario, y cómo podemos enfrentar el futuro", indicó Roque Benavides.
También se espera la participación del Ministro de la Producción, Piero Ghezzi, y de la titular del Ministerio de Energía y Minas (MEM), Rosa María Ortiz.

sábado, 1 de octubre de 2011

30 Edición de la Convención Minera

Cuando se inició la 30 Edición de la Convención Minera (Perumin),el lunes 12 de septiembre de 2011, la viceministra de Minas, Susana Vilca, anunciaba que el portafolio peruano de inversiones hasta el 2020 se había incrementado de US$42.500 millones a US$50.000 millones.
Estas afirmaciones fueron corroboradas por las empresas mineras que durante el desarrollo del encuentro indicaron que, pese a las condiciones del mercado externo y de los nuevos impuestos, continuarán con el desarrollo de sus proyectos.
Así, Sociedad Minera Cerro Verde, indicó que seguirá adelante con su proyecto de expansión, donde invertirá US$3.500 millones para triplicar la capacidad de la planta concentradora de 120 mil a 350 mil toneladas al día.
Por su parte, el representante de Antamina, señaló que la minera está desarrollando su proyecto de ampliación con US$1.300 millones de inversión, apuntando a que este empiece sus operaciones a fines de este año.
Asimismo,Hudbay Minerals manifestó que durante el segundo trimestre del 2012 iniciará la construcción de la mina de cobre Constancia -región Cusco- donde tiene previsto invertir US$1.000 millones
De igual forma , Minera Chinalco , informó que la mina cuprífera  de Toromocho     - Junín - iniciará su producción en octubre del 2013, pues en el mes de mayo se inició la construcción del proyecto con una inversión prevista de US$2.200 millones.
De otro lado, el 16 de septiembre - coincidentemente con la clausura del evento - se presentaron protestas antimineras por parte de un grupo de comuneros que nos indican el probable escenario en el cual se desarrollará el sector minero de cara al futuro; motivo por el cual se debe fortalecer el manejo de los temas relacionados a responsabilidad social, relaciones comunitarias y un adecuado nivel de comunicación para con la población, en estricto, los socios estratégicos del sector minero en Perú.
Haciendo un balance de lo actuado, podemos concluir indicando que la Convención Minera en Perú se ha constituido en uno de los eventos más importantes de América latina.
Lo antes mencionado se sustenta no solamente por el movimiento económico que genera este tipo de certamen (el orden de los US$ 18 millones) ; también porque contribuye a dinamizar la cartera de inversiones en el marco de un constante proceso de innovación tecnológica que permite ubicar la minería peruana en el contexto mundial.