martes, 28 de septiembre de 2010

Desarrollo minero y servicio ambiental hidrológico.

El desarrollo minero continúa avanzando en Perú , sin embargo, la remediación de pasivos ambientales - heredad de la minería ancestral - es un tema pendiente en la agenda de la administración del estado que debe planificarse de cara al futuro.
Pese a la importancia de los servicios ambientales para el país, estos aún no son reconocidos y hasta se ven satanizados junto a la minería por la desinformación existente fomentada por algunos mitos generados al observar el proceso de degradación de ecosistemas en las cuencas bajas de los ríos.
Existe una relación hídrica evidente entre las partes altas y bajas de las cuencas.  Esta relación es fácilmente entendible en términos físicos y no lo es tanto en el plano económico.
Uno de los mecanismo que eventualmente podría utilizarse es el pago por servicios ambientales, que incentivaría a los usuarios de las cuencas altas a desarrollar prácticas productivas ambientalmente sostenibles en armonía con los ecosistemas - entre ellos el agua- garantizando una oferta de servicios ambientales tales como el servicio hidrológico.
El servicio ambiental hidrológico representa en la actualidad (2010) más de doce millones de dólares anuales, utilizado para la generación eléctrica , agua para consumo humano, entre  otros usos.
Cuenca del río Rímac protagonista de muchas historias de la capital peruana.
El cambio en el uso del suelo es un tema recurrente en las grandes ciudades del país como la capital de la república : Lima, convergente con la explosiva urbanización y la migración rural-urbana que originó -entre otras consecuencias- la creación de zonas urbanas marginales asentadas en la rivera de los causes naturales de los ríos, reduciendo dramáticamente las fronteras agrícolas en los valles.
Seguidamente se encuentran la data del área agrícola existente dos décadas atrás en la cuenca del Rímac; se podrá notar que ya entonces se registra cifras menores a cinco mil hectáreas - lo que en la actualidad registra menos de mil - con la tendencia a desaparecer.
Registro de la apropiación urbana del área destinada al uso agrícola en la cuenca del Rímac.
Actualmente (2010), trecientos veinte mil personas se encuentran en riesgo por haberse ubicado en zonas vulnerables a margenes del río Rímac, hecho que es recurrente cada vez que se presentan épocas de crecidas anuales en sus aguas.
En el siguiente informe se puede ver detalles sobre el particular:

Situaciones semejantes a la presentada para Lima se puede apreciar en otras cuencas del país, aunque en diferente magnitud. Debemos tener presente que Lima cuenta con 54% del PBI del país y alberga el orden del treinta por ciento de la población peruana asentada en el 2.5% del territorio nacional.
Las zonas urbanizadas fueron  influenciadas por acciones que se realizan en las partes altas de las cuencas, por las lluvias que caen diréctamente en las áreas de drenaje y zonas sembradas con cemento.
El agua de escorrentía se incrementa en algunas épocas del año y las precipitaciones pluviométricas ya no son incorporadas a la napa freática, reduciendo el volumen de almacenamiento, alumbramiento y uso de las aguas subterráneas.
La reserva de agua natural con que cuentan zonas urbanas como Lima, no cubre la demanda anual de la ciudad, riesgo incrementado por los cambios climáticos -ante una futura eventual falta de lluvia en la sierra central - demanda un tratamiento especial a la interacción de los centros urbanos,la cuenca,los ríos,las lluvias y las zonas vulnerables para garantizar el abastecimiento de agua para consumo humano.
Además del tema de cantidad de agua, la preocupación existente se traslada al extremo de la calidad de las aguas,en ese sentido, la administración del país procedió actualizar  el "Reglamento de los requisitos oficiales físicos,químicos y bacteriólogicos que deben reunir las aguas de bebida para ser consideradas potable" -Resolución del 17 de Diciembre de 1946- por el "Reglamento de la calidad del agua para consumo humano" -Decreto Supremo N° 031-2010-SA- del 25 de Setiembre de 2010.
Opiniones extremas poco informadas del impacto socio-ambiental generado atravéz de los tiempos , solicitan por un lado, erradicar casas y edificaciones construidas en las riveras de los ríos y cerrar minas que funcionan en cuencas altas, por considerarlas perjudiciales para el normal desenvolvimiento de las ciudades ubicadas en los valles.
Por supuesto, no se detienen a pensar que la presencia de depósitos de relaves antiguos o minas abandonadas no han impedido construir embalses, plantas de tratamiento de agua potable, plantas de tratamiento de aguas residuales y otras edificaciones en las cuencas bajas.
Es así que usuarios del agua (Población, energía, agricultura, ganadería, industria, esparcimiento, etc)  ubicados en las cuencas bajas demuestran  una falta de consideración hacia los servicios ambientales, desestimando con ello a los adelantos en investigación y desarrollo de los sectores productivos del país y minimizando los ingentes beneficios económicos que pudiesen  obtener al manejar adecuadamente la cuenca de un río.  
De plano, uno de los efectos seria la reducción de conflictos ambientales en el país.
Existen experiencias puntuales de inversiones ejecutadas para reducir niveles de contaminantes y captación de mayores caudales para alimentar el acuifero, como la realizada por la empresa prestadora de servicios de saneamiento de Lima, quien desarrolló un proyecto para recuperar un tramo del río Rímac , el ensanchamiento del cauce del río y la construcción de muros pantalla a modo de cortinas subterráneas espaciadas  y colocadas a lo largo del cauce de forma perpendicular a la dirección de la corriente. Se logró la reducción  en la cantidad de partículas en suspensión que arrastra la corriente del río y mayor área y tiempo de infiltración con el efecto cortina que permitió controlar la dinámica de velocidad de la corriente, con mayor impacto visual en época de estiaje del río.
Tramo del río Rímac antes de su ingreso a la Planta de tratamiento La Atarjea.
En este orden de ideas, los costos que demanden la optimización del recurso agua se verán reducidos y la recuperación de la belleza paisajística de la cuenca integral de los ríos será posible en tanto que los usuarios o beneficiarios compensen o retribuyan atravéz de mecanismos de transacción por la conservación de los ecosistemas de las cuencas altas.