martes, 20 de diciembre de 2011

Javier Prado Blas _ Obras para una mejor gestión del agua

En Perú, se viene demostrando con obras de envergadura  en el sector construcción y minero energético  que es posible superar obstáculos naturales y antropogénicos para lograr un mejor uso y gestión del agua.
Para la primera dimensión nombrada, se tiene el ejemplo ocurrido este  martes 20 de diciembre del 2011 - tras siete años - se culminaron los trabajos de perforación del Túnel Trasandino que es la principal obra del proyecto de trasvase de Olmos y con el que se podrán irrigar inicialmente 43,500 hectáreas de cultivos en Lambayeque. 
El Túnel Trasandino, principal obra del componente de trasvase del Proyecto de Irrigación e Hidroenergético Olmos, permitirá trasvasar las aguas del río Huancabamba a través del una excavación subterránea de 19,8 kilómetros de longitud y un diámetro de 4,8 metros. El proyecto no sólo irrigará las tierras eriazas del valle de Olmos sino también hará posible la generación hidroenergética con una capacidad de hasta 60 megavatios (Mw).
Esta obra se convierte en un hito en la historia de la ingeniería y construcción peruana , tiene como referencia la marca de ser el segundo más profundo del mundo y el único que atraviesa de vertiente a vertiente la Cordillera de los Andes.
Con referencia a la segunda dimensión nombrada, se superó la desconfianza que generó la utilización de una figura financiera innovadora que no se había aplicado antes en el país para concesiones y proyectos de infraestructura, las asociaciones público privadas (APP).
Hoy en día, las APP son una fórmula utilizada en Perú y aprobada por las principales instituciones financieras para llevar adelante proyectos que fueron postergados por muchos años debido a la falta de financiamiento adecuado y eficiente.
En el financiamiento del proyecto de trasvase de Olmos participaron diversos inversionistas como las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y las compañías aseguradoras del mercado peruano, así como algunos organismos financieros como la Corporación Andina de Fomento (CAF).


La ejecución de esta obra es una demostración de que cuando hay voluntad de las partes se puede alcanzar los resultados esperados tanto por la sociedad, los inversionistas, el medio ambiente y el estado peruano.