jueves, 17 de mayo de 2012

Oro del Perú en el contexto mundial

El ingreso de carteles de droga, mafias criminales y grupos paramilitares denominados “narcoterroristas” en el control de las rutas de la droga y el negocio ilegal del oro en Perú, sería de algun modo explicado como un símil de lo sucedido en el país hermano de Colombia - entre otras características en el mundo - es ilustrada por la prestigiosa revista CARETAS quien a su vez reproduce el informe sobre el tema de la revista francesa Courrier International, que presentamos a continuación:
“Un lingote de oro puede ser de 10 ó 30 kilos, venir de las cuencas del Congo, las alturas de Canadá o la virginal selva peruana. No hay diferencia. Oro es oro. En el mundo son más de 20 millones de personas que se dedican a la extracción del dorado metal y según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO) al menos 1.5 millones son mujeres y niños. El costo promedio de producción de una onza de oro es de US$ 800 y se necesita remover, en el mejor de los casos, 1,000 toneladas (Tm) de montaña o arena para conseguir un kilo del dorado metal.
En 2010 la producción mundial fue de 2,500 toneladas y se calcula que existen 30,700 toneladas aún sin explorar.
China es el primer productor con 345 Tm, seguido de Australia (255 Tm) y Estados Unidos (230 Tm). Las reservas mundiales estimadas ascienden a 51,000 toneladas. La potencia norteamericana encabeza la lista con 8,134 Tm, distribuidas en una docena de sus bancos.
Alemania (3,401 Tm) y el Fondo Monetario Internacional (2,814 Tm) completan la tripleta. El Perú tiene su propia fiebre produciendo 170 Tm al año y teniendo 35 Tm en reservas bancarias, solo después de Venezuela (323 Tm) y Argentina (55 Tm) en el mapa latinoamericano.Según el Ministerio de Energía y Minas, las reservas comprobadas por explorar ascienden a 1,970 Tm, con lo cual ingresamos al top ten mundial.
A continuación cinco fotografías mundiales del frenesí aurífero.
China Sin Ley
La potencia asiática, pese a ser el primer productor, sus habitantes compran en promedio 0.26 gramos, cifra muy por debajo de la media mundial y del país consumidor líder, Vietnam, que adquiere 0.85 gramos per cápita al año.
El “boom” aurífero chino se remonta a inicios de 1990 cuando el Estado chino, con su apertura al capitalismo, privatizó las concesiones de extracción de oro. Las comunistas minas chinas pasaron a manos de empresas privadas nacionales. “Ellos compraron los depósitos a un precio muy bajo, pero ahora lo venden a un precio máximo aceptable”, explicó Dai Xiaobing, director general de Tendencias de Recursos de Metales Preciosos. Con los años, el rápido crecimiento reveló una deficiencia oculta por el centralismo estatal. Los pequeños mineros e inversionistas locales no estaban preparados para afrontar negocios de gran envergadura. “Los conocedores de la inversión no entendían el negocio del oro y los que sí lo entendían no dominaban el mercado”, escribió el periodista Huang Qiuli.
El arribo de empresarios occidentales no tardó y con su jerga financiera animaron a los mineros chinos a hacer negocios en Londres y Nueva York. Pero la astucia occidental no tuvo límites y fue la compra virtual del oro, que decayó en la especulación con el precio, que trajo y trae más de un dolor de cabeza al Consejo Mundial del Oro (CMO). La Policía china calcula en 7 mil las empresas occidentales, con oficinas en Pekín, que se dedican al ilícito negocio. “Todo el mundo habla de la especulación ilegal del oro, pero qué la forma y toma, son puntos que los reguladores deben aclarar”, dice Liu Shan’en, investigador de la Universidad de Ciencias Económicas y Empresariales de Beijing. Ese vacío legal del que habla el profesor Liu es un retrato característico en los mercados de la enorme potencia. Mientras algo cambie, los joyeros de toda China seguirán arribando todas las mañanas al distrito de Shenzhen Shuibei, al norte de Hong Kong, para comprar oro regateando como si fuera wantán.
La Nueva Cocaína
En 2006, el entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe, anunció con bombos y platillos el plan “Colombia País Minero 2019”. Pasaron 6 años y en febrero último el actual mandatario, Juan Manuel Santos, tuvo que anunciar la suspensión de las concesiones mineras. El masivo ingreso de carteles de droga, mafias criminales, guerrillas y grupos paramilitares en el negocio del oro alertó a las autoridades colombianas, que no vieron otra forma de cortar la peligrosa sociedad.
El 40% del territorio colombiano (114 millones de hectáreas) está concesionado para proyectos mineros. En los últimos 5 años el conocido país del café casi cuadruplicó su producción de oro. De 15 Tm en 2007 pasó a 56 Tm, registradas en 2011. Del departamento norteño de Antioquia se extrae más del 50% del preciado metal de ese país. Las milicias tienen mucho que ver. Según medios colombianos y un informe del diario español Público, el narcotraficante Daniel “Loco” Barrera domina 13 municipios auríferos y tiene más de 500 retroexcavadoras removiendo tierras las 24 horas del día. La banda criminal Águilas Negras, que se formó del grupo paramilitar Autodefensas Unidad de Colombia (AUC), obtiene su financiamiento del oro que extrae del Alto del Buey en el Parque Nacional Natural de los Farallones en Cali. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) también están en el negocio aurífero. El diario colombiano El Espectador reveló a fines de 2010 que el grupo paramilitar controlaba 15 minas en la provincia de Bolívar. “Las FARC utilizan cobro de impuestos, otorgamientos de permisos para explotar minas, pago de porcentajes por mineral extraído e incluso han participado como socios capitalistas en la compra de maquinarias que después se alquila para la explotación directa de muchas minas”, denunció Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, a la BBC.
El adagio “El oro vale más que la coca” se impone en el norteño país, que era conocido durante la Conquista como “El Dorado”.
“Zama-Zama” Sudafricano
En 1970 la producción de oro de Sudáfrica representaba el 70% del total mundial. Hoy, 42 años después, apenas llega al 10%. A pesar de los bajos números, el país africano tiene un futuro por demás brillante. Según estimaciones internacionales, el subsuelo de Johannesburgo contiene 36 mil toneladas de oro, es decir un tercio de las reservas mundiales sin explorar.
Si algo caracteriza al oro sudafricano es que proviene de las profundidades del subsuelo. La mina Blyvoor XV, operada por DRD Gold Inc, extrae el metal precioso a 1.8 kilómetros por debajo de la superficie y con temperaturas que pueden alcanzar los 50° C. “La jaula oxidada se sacude con una explosión.
Silbatos que perforan las orejas, mientras la temperatura y la humedad son más opresivas. Después de un descenso interminable, el ascensor se detiene completamente: N° l DRD Blyvoor, nivel 15, a 783.08 metros, dice un cartel. Había aún que caminar una hora más sobre fragmentos de rocas afiladas para llegar al lugar de trabajo”, describió en enero pasado el periodista Sharda Naidoo luego de visitar la temible mina.
Pero en medio de lingotes y cuevas sudafricanas han aparecido los “Zama-Zama”. El vocablo en idioma zulú significa “los que aprovechan su oportunidad”, o en lenguaje simplificado “ladrones de oro”. No se tiene un número exacto de cuántos “Zama-Zama” hay en Sudáfrica, pero cálculos oficiales afirman que manejan alrededor del 10% del oro que se produce. Los malhechos, en su mayoría ex mineros, incursionan en las minas hasta por 6 meses y extraen, a escondidas de los propietarios, el preciado metal. “Vuelan las rocas sin las medidas de seguridad necesarias y trabajan sin ventilación ni aire acondicionado.
No tienen suficiente agua para minimizar las nubes de polvo y operan en medio de una atmosfera de mercurio que penetra la piel y el tracto respiratorio”, denunció el diario sudafricano Mail & Guardian. Pueden llegar a ganar individualmente hasta US$ 13 mil al año. Según Dick Kruger, presidente de la Cámara de Minas de Sudáfrica, China e India, previa escala en Mozambique y Suazilandia, son los destinos de este oro ilegal. “Nosotros no robamos, usamos sin pedir permiso”, es la frase como se presentan los “Zama-Zama”.
Dorado Revivido
Al noroeste canadiense y con temperaturas que llegan hasta los -30° C, aquella locura aurífera que retrató Charles Chaplin en “La Quimera del Oro” (1925) y Jack London en sus notables cuentos, ha vuelto a revivir en Yukón luego de casi 40 años de inactividad.
Era agosto de 1896 y una expedición liderada por George Carmack encontró aluvionales depósitos de oro sobre los ríos Klondike y Yukón y bajo montañas de más de 4 mil msnm. Rápidamente la fiebre aurífera de California (1848-1855) se trasladó a la provincia canadiense. Pese a que llegar a Yukón podía tomar casi un mes, la fría ciudad llegó a tener 40 mil habitantes. Como todo lo que comienza acaba, el negocio aurífero murió y dio paso al turismo. “La Ruta del Oro de Yukón”, se llamaba el paquete que vendían las agencias y duraba hasta 20 días. Se calcula que en los 70 años de “boom” en Yukón se extrajeron alrededor de 12.5 millones de onzas de oro.
Los altos precios del dorado metal han hecho que en los últimos 3 años se reaperturen 34,022 concesiones mineras, y la cifra sigue creciendo a un promedio de 15 mil por año. “Tienen que hacerlo a escondidas de la Oficina de Conservación. Se preocupan de que no haya nadie para venir a reclamar sus concesiones”, dijo Janet Bell-MacDonald, registradora minera de Dawson City en The Wall Street Journal. Con GPS y nuevas tecnologías, los resucitados mineros retoman Yukón, pero tienen en las enormes y blancas montañas su principal obstáculo. Los números de avalanchas han aumentado y los aventureros mineros muertos también.
Misterio Teutón
Alemania, visto como la potencia salvadora de la Eurozona, tiene la segunda reserva de oro del mundo. Son 3,401 toneladas del preciado metal que figuran en sus documentos oficiales, pero su ubicación en un misterio mundial.
El milagro de la República Federal, desarrollado post Segunda Guerra Mundial, obligó a que muchas de sus exportaciones sean pagadas en oro. En 1968, Alemania celebraba 4,000 toneladas de oro en reservas. Por razones de logística y costo todo ese metal nunca fue sacado de su territorio a Estados Unidos, lugar donde la mayoría de los países guarda sus reservas. Durante la Guerra Fría el misterio creció, sobre todo porque los almacenes de Bundesbank, en Frankfurt, según expertos, parecían demasiados inseguros para semejante botín.
Cuando el precio del oro subió en 2000, la incertidumbre se apoderó de los buscadores de tesoros. En 2004 el entonces director del Bundesbank, Hans-Helmut Kotz, dijo a la revista Stern: “La mayoría de nuestras reservas de oro se encuentran en la Reserva Federal de los EEUU, el Banco de Inglaterra y el Banco de Francia, en ese orden”. Nadie le creyó. El problema del misterio alemán es que alimenta aún más la especulación salvaje del preciado metal”.