jueves, 17 de septiembre de 2020

Covid-19 & crisis política en Perú

La reciente publicación hecha en el Washington Post, bajo el título “La promesa anticorrupción llega a su fin en Perú” escrita por Jonathan Castro, servirá como preámbulo del próximo reporte explicando el escenario previo al COVID-19 y la dinámica registrada en la ecuación conformada por la corrupción e informalidad que impacta en su crecimiento. "La última crisis política peruana tiene como origen las contrataciones de un cantante, Richard “Swing” Cisneros, por el Estado. Por esto, el país podría quedarse sin presidente este viernes 18 de septiembre, cuando el Congreso ha programado la votación de la moción de vacancia contra Martín Vizcarra, acusándolo de incapacidad moral permanente. Cisneros, quien además de cantante es coach, es un personaje excéntrico incluso para la clase política peruana. Sin mucho talento ni gran fama, Cisneros estuvo contratado por el Ministerio de Cultura desde 2018 (entre otras cosas, para dar charlas motivacionales y organizar algunos eventos), cuando Vizcarra asumió la presidencia, por un total de 155,400 soles (aproximadamente 44,000 dólares estadounidenses). ¿Cómo había obtenido estos contratos que incluso se extendieron hasta los inicios de la pandemia? Una foto con el presidente, registros de visitas a Palacio de Gobierno y declaraciones de Cisneros y Vizcarra dieron luz a una relación entre ambos más o menos cercana, dependiendo de quién lo diga. Al margen del desenlace de la votación de este 18 de septiembre, esto representa un punto de inflexión en el legado de Vizcarra. El referéndum para la reforma de justicia y para evitar la reelección de congresistas, los proyectos de reforma del sistema político y la disolución del Congreso —principales gestos de su gobierno— vinieron con una promesa: mejorar la clase de representantes políticos de la mano de la lucha anticorrupción. Esa promesa es ahora una desilusión. La Fiscalía y una comisión investigadora del Congreso llevan a cabo indagaciones por estos hechos. Pero la semana pasada, el congresista Edgar Alarcón, presidente del grupo investigador del Legislativo, presentó en una sesión pública del Parlamento unos audios en los que se escucha a Vizcarra y su entorno cercano coordinando las versiones sobre las visitas de Cisneros a Palacio de Gobierno. En respuesta, el Congreso aprobó el inicio de la moción de vacancia. Esto sucede en el último año de su mandato y a siete meses de que se produzcan las elecciones generales de 2021. La hemorragia de grabaciones —hechas por una asistente del presidente— ha continuado desde ese día, y probablemente prosiga en los próximos. En estas grabaciones se escucha a los funcionarios de Palacio de Gobierno planificando el encubrimiento de las visitas de Cisneros a Vizcarra. Pero el proceso que se ha seguido en el Congreso ha sido rápido y cuestionable. El trámite de vacancia inició el mismo día que se presentaron los audios, y el artículo de la Constitución al que apeló —la incapacidad moral permanente— puede ser un cajón de sastre para justificar cualquier acusación. Si bien los hechos que allí se describen ameritan investigaciones fiscales para determinar si hubo delitos de colusión y obstrucción de la justicia, la percepción que habrá sobre los audios tendrá un manto de oscuridad. La sospecha tiene justificación popular, pues la historia sobre la que se asientan los últimos 20 años de democracia está marcada por grabaciones que revelaron hechos ilícitos: en el 2000, por estas mismas fechas, los “vladivideos” demostraron el pago de sobornos en el régimen de Alberto Fujimori; en el 2008, los “petroaudios” revelaron un faenón petrolero durante el gobierno de Alan García; en el 2018, los “mamanivideos” propiciaron la renuncia del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski. Vizcarra, un presidente sin partido ni bancada en el Parlamento, se ha enfrentado varias veces a la oposición con una sola arma: poner a la opinión pública a su favor con base en la popularidad de la que goza un hombre que se enfrenta a la corrupción. Ahora, ha quedado desnudo. Su bandera anticorrupción ha quedado manchada. Y aunque, según una encuesta de la empresa Ipsos, 79% de los encuestados considera que Vizcarra debe continuar con su presidencia, la opinión pública difícilmente volverá a mostrar un apoyo mayoritario mientras la población peruana siga luchando por sobrevivir durante la crisis sanitaria y económica generada por el nuevo coronavirus. Este caso también forma parte de una ruptura sistemática de la primera parte de la promesa: mejorar la clase de representantes políticos. Por lo tanto, Vizcarra tiene parte de la responsabilidad de tener frente a él a este Congreso. En 2018, Vizcarra impulsó un referéndum que, entre otros temas, prohibió la reelección de parlamentarios. Hoy, la única cámara está conformada por una amplia mayoría de legisladores sin experiencia en el cargo y sin posibilidades de reelección. Tienen una mirada de corto plazo, como lo han señalado varios analistas. Por otro lado, tras la disolución del Parlamento en septiembre de 2019, Vizcarra convocó a elecciones pero se hizo de lado. A pesar de tener una mayoría de aprobación presidencial, no buscó alianzas con partidos políticos que levanten las reformas políticas que impulsaba. Su idea para implementar una renovación de la representación nacional parecía un viejo chiste de la serie televisiva The IT Crowd: “¿Has intentado apagarlo y encenderlo de nuevo?”. En los seis meses que tiene en funcionamiento, el nuevo Parlamento ha demostrado la misma arbitrariedad que tenía el anterior. Sus decisiones en materia económica son un peligro para la estabilidad fiscal, y han permitido que se encumbren personajes cuestionables en el terreno político. Edgar Alarcón, el presidente de la comisión investigadora, fue destituido del cargo de contralor general de la República por faltas graves, tiene investigaciones fiscales por enriquecimiento ilícito, y llegó al Parlamento de la mano de un partido aliado del golpista Antauro Humala. Al no disputar el espacio político, el Parlamento se llenó de grupos fragmentados, algunos con más beligerancia que la que hubo en el periodo anterior. Vizcarra no tiene aliados allí, ni mecanismos para un entendimiento político. En ese tránsito, Manuel Merino, presidente del Congreso y sucesor de Vizcarra en caso de ser destituido, se intentó comunicar con los comandantes generales de las Fuerzas Armadas para informarles sobre el proceso. El Ministerio de Defensa calificó esos hechos como temerarios por pretender involucrarlos en un proceso político. Luego, el ministro de Energía y Minas, Miguel Incháustegui, reveló que dos personas del partido político de Merino se comunicaron con él para señalarle que él podría continuar en el cargo si destituyen al presidente. Lo que Vizcarra no ha podido ganar en la política, ahora pretende hacerlo en los tribunales. La oposición no tiene los votos suficientes para destituirlo, pero en lugar de convencer a los indecisos, se ha optado por otra vía. El lunes, el Ejecutivo presentó una medida cautelar y una demanda competencial ante el Tribunal Constitucional para detener el proceso de vacancia, recursos que serán vistos en las próximas sesiones aunque podrían durar unos tres meses en resolverse. Este proceso no es excepcional, pues ya el Congreso pasado había presentado un pedido similar contra la disolución, pero fue desestimado. Aún así, profundizar la judicialización de la política es un camino que no tiene retorno. La polarización de la opinión pública pretende que solo se mire las irregularidades de un lado. Vizcarra rehusó la necesidad de una organización que le dé respaldo político, y se refugió en un pequeño círculo de confianza que se ha ido destartalando. Aún así, si este viernes prospera la vacancia, este periodo será recordado igual que el del turbulento siglo XIX, cuando los gobernantes cambiaban con tal frecuencia que sus nombres han pasado al olvido para los peruanos".

viernes, 11 de septiembre de 2020

Perú, un país donde renace la esperanza

Si sumáramos los difíciles momentos por los que le tocó vivir al país de los Incas y los tiempos que le ha tomado recuperarse de las recurrentes crisis vividas, la realidad del Perú sería significativamente otra. 
Me piden que me pronuncie sobre la reciente crisis política que vive hoy en día la sociedad peruana y, le respondo a mis dilectos amigos del exterior e interior de la patria, en los mismos términos sistémicos en que como hace décadas atrás expongo mis ideas públicamente, en diversos foros, aulas universitarias, medios de comunicación masivos, redes sociales e inclusive haciendo uso de cartas públicas dirigidas a funcionarios públicos de diversos niveles de gestión.

Atendible preocupación  

Es razonable la preocupación que tienen los capitales (extranjeros y nacionales) en estos momentos de crisis mundial, donde algunos países son más vulnerables que otros.
En el caso del Perú - que está a pocos meses de cumplir el aniversario de su bicentenario de vida republicana- se conjugaron a su crisis de salud pública, las crisis: social,ambiental,económica y política; las cuales no son efecto exclusivo de la Pandemia que azota actualmente al mundo.
Las restricciones e impacto de la crisis sistémica con anterior data, se intensifica con la transmisión de la enfermedad infecciosa que evidencia las brechas estructurales existentes magnificadas por los hombres de Derecho, las mismas que pasaré a explicar apoyándome en un párrafo de la carta remitida sesenta años atrás por Felipe Benavides al Embajador del Perú en Holanda, señor Manuel Seoane, con fecha 11 de julio de 1960, que dice:
" No cabe duda que para obtener capitales y defender los que están invertidos en el Perú, las compañías extranjeras tienen que aprender nuestra forma de vivir y lo que necesitamos en el Perú es mayor número de public relations men y no abogados que ( con el debido respeto profesional) creo se rigen demasiado a la letra de la ley y no al espíritu de la misma".

Perú es más grande que sus problemas

Rescatando la frase del eminente historiador don Jorge Basadre, suscribo la posición que sustenta que Perú es un país donde renace la Esperanza por alcanzar solucionar sus problemas, pues cuenta con los recursos para ello, sólo es cuestión de integrarse en el tiempo para ponerlos en valor.
                    

martes, 1 de septiembre de 2020

Políticas públicas aportantes a la continuación o rebrote de infecciones

Una advertencia al mundo entero sobre la implementación de medidas de políticas públicas erradas constituyen los casos de Lima (Latinoamérica-Perú) y Madrid (Europa-España) que influyen en la continuación o en la nueva oleada de infecciones epidémicas por COVID-19.

Reacciones con estrictas cuarentenas

Perú, que al inicio de la pandemia, a mediados de marzo, su gobierno reaccionó rápido y decretó una de las cuarentenas más restrictivas en Latinoamérica; en tanto que al principio, el gobierno español tardó en responder al coronavirus, pero posteriormente impuso una de las cuarentenas más estrictas en Europa, llegando  aplanar la curva y después comenzó a flexibilizar las restricciones.
Actualmente, España tiene nuevamente el nivel más elevado de infección en Europa, la peor tasa de mortalidad del continente, y un repunte de casos en localidades como Madrid. En tanto en Perú - que nunca se llegó a aplanar la curva - pese a las disposiciones para usar cubrebocas y medidas de confinamiento dada por el Estado de emergencia fueron similares, ocupa los primeros lugares entre los países actualmente más afectados por COVID-19 en todo el mundo.

¿Qué sucedió?

En el caso de España, las autoridades regionales, que controlan las políticas sanitarias, calcularon erróneamente la llegada de una probable segunda oleada en otoño, y no implementaron medidas sanitarias adecuadas para cubrir las vacaciones.
En el caso de Perú, las autoridades aplicaron erróneamente medidas que confunden urgencia-emergencia-catástrofe-desastre en escenarios megadiversos, las cuales causaron impacto inmediato, ampliando la crisis de la salud pública, a los campos social, político, económico y ambiental.

Emergencia que franquean paso a la corrupción en Perú

Faltan once meses para que el Perú conmemore su Bicentenario de Independencia, lapso en que vivió episodios históricos de corrupción sistémica, los cuales inficionaron a instituciones tutelares de la Nación, comprometiendo autoridades y funcionarios en los tres niveles de gestión: Nacional, Regional y local,  muchos de los cuales purgaron condena efectiva y otros continúan en procesos judiciales.
Con la aparición de la Pandemia, se levantaron voces interesadas pidiendo el estado de emergencia en todo el territorio nacional para lo que en estricto constituían urgencias en ecosistemas locales, diferenciándose de las verdaderas emergencias en áreas altamente vulnerables como en la cuenca baja del río Rímac donde se ubica la zona estratégica de Lima metropolitana y Callao. Hoy primero de setiembre, se cumplen ciento sesenta y nueve días del Estado de Emergencia en Perú, periodo en que se proyectó destinar entre el 9% y el 12% de su PBI para apoyar a las personas que hubieran perdido su empleo (o autoempleo) y a las empresas que se hubieran quedado sin ingresos por la ralentización de la economía y evitar que se rompa la cadena de pagos. Perú lideraba la lista regional de América Latina de mayor gasto fiscal frente a la pandemia con un nueve por ciento (9%) del PBI, en tanto que según proyecciones del Banco Mundial, Perú caería 12% y sería el país con mayor caída de PBI en Sudamérica este año 2020.

Incumplimiento e informalidad asumida por la sociedad

Haciendo un símil de la dinámica de incumplimiento asumida frente al COVID-19 por la sociedad española en cuanto al ruido provocado por el tema de vacaciones y turismo ; los problemas preexistentes de la informalidad asumida por la sociedad peruana ayudan a entender por qué en Perú persiste el brote y explican por qué tiene la mayor tasa de mortalidad entre los más afectados por la pandemia en el mundo.
Un factor que incrementa los efectos por acción u omisión de las medidas tomadas obedece al desarrollo mal entendido, con un crecimiento sustentado en el marco de la informalidad multisistémica que no se limita a definirla como toda empresa no constituida en sociedad y cuyos trabajadores no gozan de beneficios laborales, sino que se amplía e incorpora aspectos educativos, sanitarios, económicos, sociales y toda aquella actividad que se ejecuta bajo el radar de las leyes, por lo que esa informalidad involucra su ejercicio independientemente del sector público o privado en el que se desarrolla.
Informalidad sistémica que incide en persistencia del brote epidémico en Perú.

lunes, 24 de agosto de 2020

Construyendo un nuevo modelo para el crecimiento post COVID-19

En Perú es necesario adecuar un nuevo modelo sistémico para impulsar su crecimiento y desarrollo. La información recabada del proceso epidémico en curso sobre COVID-19, viene confirmando nuestra hipótesis inicial planteada luego de levantar y procesar datos de la epidemia de El cólera -casi tres décadas atrás_ asociados a la salud pública y teniendo como unidad de gestión a la cuenca hidrográfica, de la cual extraemos el nexo agua-alimento y energía como relaciones entre sus elementos que lo conforman.

Factores que influyen en la diferencia de mortalidad por COVID-19

Tanto las epidemias de las enfermedades infecciosas producidas por bacterias (El cólera) o virales (COVID-19) acontecidas en diferentes espacios de cuencas hidrográficas en territorio peruano - con impacto en la salud pública- nos permiten indicar la existencia de factores que marcan la diferencia de mortalidad causadas por estas epidemias, los cuales van estrechamente asociadas con la deficiencia -medidas en términos de acceso y disponibilidad- del agua para consumo humano, alimentación que reduce la capacidad de respuesta del sistema inmunológico,  y energía para la conservación de alimentos.  

Mortalidad como indicador

El cólera dejó en su paso por el Perú 2,909 fallecidos, sin embargo logramos tasas bajas de letalidad , pues menos del uno por ciento de los enfermos, murió; pero la media subía en las zonas rurales y dispersas como en caso de la Selva y Cajamarca, donde subió a 6% y 10%, respectivamente.
Sin embargo, con el actual proceso seguido por la enfermedad infecciosa COVID-19 en Perú, se cuenta con la cifra oficial de 27.453 fallecimientos, desde su aparición en la primera semana de marzo hasta el 22  de agosto del 2020, teniendo el 45% de fallecimientos localizados en la cuenca baja del río Rímac: Lima Metropolitana y El Callao. El otro detalle a tener presente es que de la cifra total de fallecidos, el 98.7 % fueron adultos y adultos mayores, concentrados en esta zona caliente.
La concurrencia de factores ambientales impactados genera una mayor morbimortalidad en la zona cero.
A los efectos de medir la magnitud del impacto en Lima metropolitana y Callao,me apoyaré en el cuadro elaborado por la Universidad Johns Hopkins donde se presenta la mayor cantidad de muertes proporcionalmente a sus casos o población de COVID-19, no necesariamente la mayoría de las muertes en general. En este, el Perú figura en el primer lugar del cuadro entre los veinte países actualmente más afectados por COVID-19 en todo el mundo, las barras en el cuadro muestran el número de muertes por cada 100 casos confirmados (tasa de letalidad observada) o por cada 100.000 habitantes (esto representa la población general de un país, con ambos casos confirmados y personas sanas). 
Perú destaca por el número de muertes debido a COVID-19 por cada 100 mil habitantes en el mundo

Triada ecológica : Agua-alimento-energía

Considerando que en una enfermedad infecciosa viral intervienen tres factores que interactúan entre sí sistémicamente: Virus, Hospedero y Medio Ambiente; identificamos a la falta de recurso agua para uso y consumo humano como un factor decisivo que hace la diferencia en la mortalidad por COVID-19, además de la seguridad y calidad alimentaria, seguido por la carencia de energía en hogares que no hacen posible contar con equipos para mantener refrigerados alimentos perecibles por varios dias, con lo cual las medidas de confinamiento obligatorio o cuarentenas establecidas no resultan eficientes, principalmente en los cordones y bolsones de pobreza extrema, donde se localizan las poblaciones altamente vulnerables, principalmente los adultos y adultos mayores.
El Perú, sabiéndose país megadiverso, descuidó elementos sustantivos inherentes al cambio climático, con los desastres naturales y subsecuentes epidemias como el Cólera y tres décadas después con el Covid-19, que constituyen indicadores de unas deficiencias estructurales que transcurrido un tiempo prudencial tenían que haberse encarado con Políticas de Estado definidas, planes ,programas y proyectos estratégicos priorizados.
En consecuencia, el modelo de crecimiento y desarrollo aplicado, se tornó insostenible, lo que científicamente evidenciamos en las cuencas de la costa y Lima, la ciudad que hoy se encuentra entre las capitales de países más impactadas del mundo por la Pandemia. 

Agenda pendiente

Quienes investigamos los procesos históricos en la región de las américas y especialmente en Perú -haciendo una suerte de prospectiva estratégica- visualizamos este escenario post desastre : un Estado que enajena responsabilidades ante la incapacidad de gestión en sus niveles de gobierno. Nos encontramos en un momento extremadamente crítico, no solo en salud, también la crisis es política, ambiental,social y económica que duda cabe.
En ese sentido, se requiere romper paradigmas y establecer modelos disruptivos para suplir el modelo de crecimiento aplicado que nos llevó a un desarrollo mal entendido, donde la corrupción penetra e inficiona tanto a personas naturales como jurídicas , debilitando la gobernanza y poniendo en riesgo la gobernabilidad del país. 
La Nación demanda de sus integrantes, la conjunción de sus mejores mentes en diferentes especialidades para aplicar en la praxis un modelo de desarrollo en diversos sectores que permita reducir la brecha existente, proceso que demandará esfuerzos de largo aliento, pero que estamos convencidos que por las raíces de nuestra cultura milenaria podremos superar los impases subsistentes, sólo depende de esta generación para que haga viable una mejor calidad de vida a las futuras generaciones, tomando el ejemplo de las pasadas generaciones en la región de las américas y el caribe, especialmente de este hermoso país llamado Perú.

jueves, 20 de agosto de 2020

Impacto económico y social del COVID-19 en economías emergentes

El sol peruano cerró a 3.571/3.573 unidades por dólar el pasado viernes retrocediendo a su menor nivel desde marzo, en una jornada en la que tocó mínimos de 18 años y en la que el Banco Central de Reserva colocó swaps cambiarios por unos S/ 600 millones para frenar la depreciación. Este escenario fue precedido por el escrito de Jaime Rodríguez Z, que bajo el título “La increíble traición de los negocios sanitarios en el Perú” fue publicada dos meses atrás por el Washington Post como precediendo el impacto económico y social en economías emergentes.
“En el Perú, el sector sanitario privado parece haber hecho suya la paparruchada insostenible que repetía hace unos días una mediática periodista local en Twitter: “El afán de lucro mueve al mundo”, para mostrar su cara más inhumana.
Los sucesivos escándalos protagonizados por clínicas, farmacéuticas y proveedores de insumos sanitarios, todos de capital privado, han dejado en claro, además, que el modelo liberal del “sálvese quien pueda (pagarse el seguro privado)”, también es una falacia, porque cuando más las necesitaban, estas empresas han cometido un pecado mortal en el ideario libremercadista: han traicionado a sus propios clientes.
Una historia de capitalismo global, como cualquier otra: en 1986, en Lima, se crea un barrio llamado Las Torres de Limatambo —algo parecido a lo que se conoce en Europa como viviendas de protección oficial o the projects en Estados Unidos—. La flamante farmacia de mi barrio, se llamaba Botica Torres de Limatambo (conocida después como BTL). Durante los 90, ese negocio familiar prosperó hasta convertirse en una cadena importante de farmacias en la ciudad. En 1999 la cadena fue vendida a la multinacional israelí Teva Pharmaceutical Industries, que en 2011 se la vendió al grupo Quicorp, que a su vez fue absorbido en 2018 por el grupo Intercorp que hoy controla el 95% de las farmacias del país —además de uno de los principales bancos, supermercados, cadenas de cines, aseguradoras, restaurantes de comida rápida, hoteles, universidades y colegios— y está liderado por el hombre más rico del Perú, Carlos Rodríguez Pastor, cuya fortuna según la revista Forbes está valorada en más de 4,000 millones de dólares.
Durante la pandemia, muchas farmacias pertenecientes a Intercorp, como BTL, han tenido un papel nefasto especulando, ofreciendo como primera opción medicamentos genéricos de sus propias marcas o encareciendo sus precios ya que el gobierno del Perú no puede, constitucionalmente, regular dichos precios —la Constitución peruana vigente fue promulgada durante el gobierno del dictador Alberto Fujimori en 1993—. De hecho, el gobierno actual ha tenido que adoptar una serie de medidas de emergencia para intentar frenar la voracidad de estas empresas. Por ejemplo, un decreto de urgencia para obligarles a proporcionar al Estado información real sobre sus stocks y sus precios de venta al público. Pero las farmacias son solo un eslabón más de la cadena de la salud privatizada.
Un informe del Instituto Nacional de Salud de Perú, fechado el 29 de mayo, concluyó que clínicas privadas habían hecho cobros irregulares a sus pacientes por las pruebas moleculares para la detección del COVID-19 que el propio instituto realiza gratuitamente. Los cobros de las clínicas se justifican, según recibos, en el material de recogida de la muestra (como guantes o mascarillas descartables) por el que en algunos casos han llegado a cobrar a sus clientes casi 600 soles (unos 170 dólares). Por otro lado, el superintendente de la Superintendencia Nacional de Salud, Carlos Acosta, explicó en un canal nacional que se está realizando un informe al respecto, que involucra a 136 clínicas privadas del país. Todo ello mientras la gente adquiere con ellas deudas millonarias para pagar el tratamiento, muchas veces infructuoso, de sus familiares.
Y en este juego entran, además de las clínicas y las farmacéuticas, las aseguradoras —que, como señala esta investigación del portal Ojo Público, han llegado a elevar hasta en 20% los costos de sus pólizas durante la pandemia—, y los proveedores de insumos tan básicos como el oxígeno medicinal. Esto último es especialmente lacerante en un país en el que la producción de este gas está también monopolizada por dos empresas, Linde y Air Products, a través de varias subsidiarias. Ambas empresas no solo ya habían sido sancionadas en el pasado por monopolizar la producción de oxígeno medicinal en el país, sino que, según señala un informe de la Defensoría del Pueblo, una vez desatada la pandemia habrían también elevado los precios del producto mientras la gente moría, literalmente, por falta de oxígeno.
Ante este panorama cabe preguntarse no ya si es ético dejar la salud y el bienestar de las personas en manos de capitales privados cuya finalidad es, naturalmente, el beneficio económico y no la vida —en el Perú, el gerente de una Administradora Privada de Pensiones, dijo públicamente que “desgraciadamente cada vez vivimos más”—, sino si este modelo es siquiera rentable para las propias economías capitalistas.
Cuando las fuerzas políticas más progresistas defienden medidas tan “radicales” como la salud pública o la renta básica universal, en realidad no están trabajando para ninguna revolución. No, ni Bernie Sanders en Estados Unidos, ni Pablo Iglesias en España o Verónika Mendoza en Perú son políticos antisistema. De hecho, probablemente sus propuestas en materia de salud pública sean las únicas que garantizan la continuidad de un modelo en el que las grandes fortunas puedan subsistir. Es tan elemental como asumir que, de lo contrario, tarde o temprano, tras esta pandemia o las siguientes, no quedará nadie para trabajar en sus fábricas, consumir sus productos o seguir haciendo circular la rueda de hámster del dinero. Pero ni siquiera esto, que parece tan sencillo, ha podido en el Perú con la tentación de engrosar un poco más las arcas a expensas de lo que más sufren.
En el Perú, además, la creación perversa de grandes monopolios muchas veces sustentados en la corrupción, tiene como consecuencia directa una enorme desigualdad social, lo que a su vez genera un aumento constante de la actividad económica informal, ese gran ogro de las economías emergentes.
La gran diferencia que ha puesto de manifiesto esta pandemia en el Perú está en que al ciudadano degradado que especula y vende tanques de oxígeno industrial haciéndolo pasar por medicinal, se le persigue y se le apresa, mientras que al gran capital, que además de lucrarse y abusar de las personas en mitad de una emergencia sanitaria, se acoge a todos los beneficios fiscales, se le rescata.
Esta semana, un reportaje del portal Convoca que analiza la información por el propio Ministerio de Economía peruano, ha revelado que en el marco del programa Reactiva Perú, destinado originalmente a ayudar a pequeñas y medianas empresas a subsistir durante la pandemia, una de las grandes beneficiadas ha sido Intercorp, cuyo banco ocupa el tercer lugar entre las entidades que han gestionado los préstamos y cuyas empresas —entre ellas, la farmacéutica Química Suiza— los han obtenido. Sí, el mismo grupo financiero que es el dueño de la farmacia de mi barrio y de casi la totalidad de cadenas farmacéuticas en el país.
Y el círculo vicioso está empezando a ser insostenible".

miércoles, 19 de agosto de 2020

Se va yendo una generación dorada con el COVID-19

Próximos a cumplir doscientos años de independencia muchos sentimos que en Perú se está yendo una generación que nos merece las más alta consideración y reconocimiento intergeneracional, dejando tras su paso  un legado de valores y principios, producto de una constante lucha para alcanzar sus ideales por ver una cultura de libertad, con pleno Estado de derecho en el país de los Incas.
Una generación noble e íntegra, que no se amilanó ante los retos y desafíos presentados por el territorio donde vivieron y batallaron, caracterizada por una áspera geografía de país andino y amazónico. 
Siguiendo el legado de los antiguos peruanos, se enfrentaron estoicamente a desastres naturales, terremotos,fenómeno El Niño, sequías y epidemias; así como al ataque artero de factores antropogénicos, principalmente a aquellos que permitieron escalar la desigualdad social así como de luchas intestinas, ampliar la brecha de infraestructura física, aumentar los niveles de informalidad, reducir la calidad de los servicios de salud y educación, toleraron que las áreas rurales subsidien a las zonas urbanas, dejando sin mayor sustento de productividad y competitividad vinculada a una pseudo economía social de mercado que beneficia a colectividades en perjuicio del bien común y desarrollo nacional.
En este contexto, corregir el crecimiento mal entendido del país, demanda esfuerzos de largo aliento para alcanzar el desarrollo humano por las que lucharon los antiguos peruanos y soñaron disfrutar esta generación que se nos va yendo.
Es preciso que los valiosos recursos naturales y humanos con que cuenta el país, beneficien a las grandes mayorías y sean distribuidos a los espacios geosociales en todo el territorio nacional.
Por consiguiente, es preciso hacer uso real, efectivo y racional de los recursos que vienen siendo afectados en las últimas décadas, ya sea por acción o inacción de funcionarios responsables del manejo de la cosa pública en los tres niveles de gestión, los cuales fueron o vienen siendo procesados por la justicia ante una corrupción galopante –incluyendo a personajes de los tres poderes del Estado- que merece la aplicación de eficaces políticas de Estado para mitigarlas.
Las políticas, planes, programas y proyectos en el país deben apuntar a un norte definido, obedeciendo a las reales necesidades que ancestralmente demandan los pueblos e inversiones tanto públicas como privadas, para alcanzar el desarrollo sostenible de un país con un pasado glorioso que se encuentra en búsqueda de su destino.

Pacto social para salir de la crisis

Como otros países del Planeta en la actualidad y de cara al futuro, Perú demanda esfuerzos conjuntos para salir de la crisis Social,Política, Económica y Ambiental en que se encuentra sumida por diversos factores acumulados a través del tiempo y evidenciada recientemente por la Pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus en donde Perú es el sexto país con más casos en el mundo. Esta posición, es efecto sistémico de las crisis recurrentes que nos pasa factura cobrando vidas de la generación que se encuentra entre los mayores de 60 años.
La estructura del conteo de esas muertes indica que el 98% son adultos y adultos mayores.
Dadas las condiciones existentes en las zonas calientes del país,en el proceso se infectan también jóvenes que oponen resistencia a perder la vida; siendo los llamados a unirse y trabajar monolíticamente para salir de la crisis,reconstruyendo la Nación, el Estado de derecho, fortaleciendo la gobernanza y dándole gobernabilidad al país.
Para salir de la crisis, entonces es necesario reconocer que la "conocida normalidad" con que se llegaba a cumplir los doscientos años de vida Republicana  no estuvo exenta de elevados niveles de asimetría entre los que nacieron o vivieron lidiando patrióticamente en territorio peruano y que hoy pagan con sus vidas la cuota inicial de la factura que cuesta equilibrar esa iniquidad. Asimismo, las Políticas de Estado a seguir, no pueden soslayar que el Perú se encuentra situado en un lugar estratégico en la Región de las Américas y se encuentra influenciado por elementos externos que deben tomarse en cuenta para consolidar su Política externa, a la par de considerar efectivamente el desarrollo de la ciencia , tecnología e investigación científica, como instrumentos de gestión para los tomadores de decisiones.
Podríamos mencionar una amplia lista de requisitos que no aplicaría a un sistema de numerus clausus por las características de país multidiverso  y la dinámica de ordenamiento territorial que debe aplicarse ante una división política territorial que demostró no ser la ideal para alcanzar el anhelado desarrollo de los pueblos del Perú en su conjunto.

¿Asistencia humanitaria para la costa peruana y Lima ?

La foto del momento viene siendo descrita por una carta abierta de fecha 18 de agosto del 2020, donde Defensoría del Pueblo se pronuncia respecto al régimen de excepción transitorio dictaminado por la administración Vizcarra y terminó prolongándose sucesivamente. En ella hace mención, que a los "cinco meses después de haberse adoptado estas medidas nos encontramos en el momento más crítico de la Pandemia, con un sistema de salud colapsado, una extendida crisis social que afecta severamente los derechos fundamentales de las poblaciones mas vulnerables, en su acceso a la alimentación,vivienda,educación, entre otras necesidades básicas, y el colapso del sistema económico, reflejado en la pérdida de más de seis millones de empleos a nivel nacional (...)."
Bajo este pronunciamiento se critica subliminalmente a la política reactiva de los gobiernos de turno , donde la prevención brilla por su ausencia en espacios altamente vulnerables.
No se observa ni por asomo el amorfo crecimiento concentrado en la costa peruana y la capital de la República peruana, Lima, haciéndola altamente vulnerable a los antes mencionados eventos naturales y los creados por el propio hombre.
Nos queda claro que el País debe ordenar su territorio para buscar su desarrollo, o deberá enfrentar recurrentes crisis que conlleven alcanzar desastres de grandes magnitudes, donde se reducen las opciones de salida que aún le quedan para corregir el espejismo de crecimiento difundida por algunas colectividades que se vieron beneficiadas por el modelo de desarrollo aplicado.
Podemos recurrir a una serie de indicadores económicos, sociales, ambientales .... RIN,PBI,IDH,PEA,ECA (...) , los cuales apuntan a la necesaria toma de decisiones por parte de los actores sociales para adoptar medidas que no sólo constituyan paliativos a una coyuntura de salud pública en una cuenca determinada del país. 
Se sueltan cifras como globos de ensayo, siendo una mas dramática que la otra, informando que el país retrocede décadas en ese desarrollo mal entendido y se pide unidad para reconstruirlo y volver a la "normalidad"; vislumbrando una luz al final del túnel que tiene como nombre "vacuna", como si con esta vacuna - que tiene una finalidad específica - pudiera resolver los grandes problemas nacionales que involucran a los mas de 32 millones de peruanos.   
Los ojos del mundo se posan sobre la zona cero del Perú por el impacto que tiene en la cifra de muertes producidas en corto plazo por enfermedades infecciosas, sin embargo, la generación que se va yendo lidió "a plazos" con las enfermedades producto del arrojo indiscriminado de las aguas de producción vertidas sin tratamiento a cuerpos de agua en zonas de explotación petrolera, las agua contaminadas por metales pesados en áreas con minería informal,deterioro de la calidad de vida por respirar plomo en una de las localidades mas contaminadas del planeta (...) ; teniendo como corolario el desbalance del presupuesto público para priorizar políticamente y en términos electorales a la costa peruana y Lima, con la recurrente lucha contra la corrupción que alcanza a las mas altas esferas del poder, que constituye un verdadero cuello de botella al que las sucesivas administraciones de los gobiernos democráticos en Perú se comprometan efectivamente a combatir frontalmente bajo una política de Estado que trascienda a una norma declarativa.
La vulnerabilidad de Lima creció exponencialmente por la política centralista del crecimiento peruano.

jueves, 13 de agosto de 2020

Importante giro en estrategia de lucha contra el COVID-19 en Perú

Las pruebas moleculares (PCR) para detectar la presencia de la infección viral por COVID-19, así como las pruebas serológicas de anticuerpos y la inmunidad potencial, son considerados como fundamentales para medir la propagación (transmisión) de la enfermedad infecciosa. Los gobiernos, las empresas y las familias dependen de los datos de estas pruebas a medida que toman decisiones sobre el camino a seguir de cara al futuro.

Experiencia para el caso peruano

La administración Vizcarra, apostó básicamente por las pruebas serológicas de anticuerpos, las denominadas masivas "Pruebas Rápidas" con los conocidos resultados en su lucha contra la pandemia, situándose actualmente en sexto lugar de países más infectados del planeta. 
En este contexto, se evaluaron los riesgos de los niveles de sensibilidad y especificidad informados por los diferentes fabricantes de estas pruebas rápidas, algunos de los cuales no contaban necesariamente con la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés) que es la agencia gubernamental de Estados Unidos encargada de la regulación de alimentos, tanto para personas como para animales, aparatos médicos, productos biológicos y derivados; o el organismo regulador nacional.

Total de casos positivos diagnosticados en Perú

Con la aplicación de la estrategia inicial de lucha contra el COVID-19, se está por alcanzar el medio millón de casos positivos identificados con el nuevo coronavirus al 12 de agosto de 2020, siendo más exactos se alcanza 498.555 pruebas que resultaron positivos , de los cuales setenta y cuatro por ciento (74%) corresponden a resultados con pruebas rápidas y sólo veintiséis por ciento (26%) fueron diagnosticados utilizando pruebas moleculares (PCR).  
La incertidumbre en la medición reportada por las pruebas rápidas fueron alimentadas por diversos factores que expliqué progresivamente en este espacio, hecho que llevó a que exista en la actualidad más de cien proveedores de pruebas rápidas de COVID-19 en el país según reporte del diario Gestión.

Voluntad de cambio

Un importante giro en la estrategia de lucha contra el COVID-19 dará la administración Vizcarra, al remplazar paulatinamente las pruebas rápidas por moleculares (PCR) para detectar casos de infectados por el nuevo coronavirus.
La ministra de Salud del Perú Mazzetti, anunció que ya se tienen ochocientos mil pruebas moleculares y que se espera acopiar un millón la próxima semana.
El diario El Comercio, publicó las siguientes declaraciones de la actual ministra de salud: "Necesitamos cambiar y virar la estrategia, e ir a la parte de la atención primaria, necesitamos llegar al ciudadano e identificar, necesitamos poder contar con pruebas, de ser posible, moleculares, ya estamos haciendo acopio de pruebas moleculares, ya tenemos 800 mil, esperamos que la próxima semana tengamos un millón y esto nos permita ir poco a poco, con una estrategia, cambiando a las pruebas moleculares".

domingo, 2 de agosto de 2020

Perú : Entre la Salud y la Economía

Un interesante análisis sobre la situación peruana presenta el programa ¡Ahí les va !, rescatando cifras paradójicas que contemplamos en este espacio para analizar problemas estructurales y de larga data, que contribuyen a explicar con meridiana claridad el porqué se considera al Perú como uno de las países más golpeados de América y del mundo entero por el COVID-19.   

Es necesario ver la foto completa en casi dos siglos

Peru, próximo a cumplir doscientos años de vida republicana fue progresivamente construyendo un desarrollo mal entendido, ejerciendo una presión sobre los servicios básicos concentrados en la franja desértica de la costa , allí donde se localiza la mayor parte de su población, particularmente en Lima.
Es justamente esta zona caliente de Lima, que se presenta como el cuello de botella, una suerte de nudo gordiano que diferentes gestiones de gobierno no pudieron resolver. 
En este contexto, ya hace tres décadas atrás, escribíamos y explicábamos en distintos foros, que una situación como la que se está viviendo con la pandemia en el país de los Incas podría suceder, sin perjuicio de incorporar data de un evento sísmico de grandes proporciones que eventualmente podría afectar a la altamente vulnerable Lima.
Es más, en este espacio también tocamos no pocas veces como el país crecía sin lograr el ansiado desarrollo, convirtiendo a Lima como su carta de presentación para mostrar los óptimos locales, soslayando el progreso y desarrollo en el resto del país.
Los efectos son evidentes,Lima se convirtió en una megaciudad cosmopolita, presentando características de las grandes zonas urbanas del planeta. Con los privilegios logrados, se abrieron marcadas brechas sociales respecto a los otros espacios de demarcación política con que cuenta el país, hecho que se advierte en el presupuesto y gasto público nacional.
Hace cinco años atrás, más del cincuenta por ciento del PBI del país se generó en el departamento de Lima, para el 2020 esta tendencia centralista fue evidenciada por las cifras expuestas por el brote epidémico del nuevo coronavirus : la mitad de muertes ocurridas directa o indirectamente por el COVID-19 se concentran en Lima. 
 
Los medios internacionales replican la información transmitida por medios de comunicación peruanos poco informados , que sólo se limitan a ver la foto del momento, sin investigar el porqué falla la operatividad en los sistemas públicos, particularmente en el sistema de salud , del cual se afirma que se invirtió muy poco de su presupuesto público. No dan cuenta de la calidad del gasto público en Salud ni el boyante sistema de salud privado que creció vinculado a marcadas deficiencias del Estado en sus tres niveles de gestión.

Diagnóstico recurrente

Así como es predecible la ocurrencia periódica del fenómeno El Niño en Perú, se conoce de las causas que provocan la presencia de una elevada informalidad laboral, la irregular densidad poblacional y concentración en Lima, la restricción en el acceso y disponibilidad al recurso agua, el hacinamiento de las viviendas en los bolsones de pobreza, el inadecuado transporte público masivo,la dicotomía entre la autoridad real y la autoridad formal, el bajo cumplimiento de leyes y normas legales por parte de usuarios y de propios funcionarios públicos, los altos niveles de corrupción a que se ha llegado en el país, haciendo insuficientes los esfuerzos desplegados por la contraloría general de la república,ministerio público y poder judicial; de tal forma que el accionar delictivo de algunos responsables del manejo de la cosa pública, no bajó en su producción durante el ataque artero del nuevo coronavirus.
A los hechos previsibles precitados, se incorpora la población migrante venezolana que en su mayoría en Perú se sitúa en Lima;lo cual incrementa la presión en la zona caliente. 
La respuesta ligera de algunos medios de comunicación masivos en Perú, es "responsabilizar a la insensible e irresponsable población peruana" por el incremento de infectados por el virus, soslayando la parte que corresponde a la crisis política que afecta como un mal crónico a la gobernabilidad y gobernanza del país.    

Aclarando el panorama en el manejo del incremento del brote epidémico

El incremento de casos diagnosticados por infectados con el nuevo coronavirus coincide con el levantamiento y flexibilización de las medidas tomadas para evitar la transmisión del COVID-19. Del mismo modo que sustentamos en este espacio la necesidad de revisar el evidente subregistro en el caso de muertes atribuidas por causas del COVID-19 y que finalmente fue aceptada por la administración Vizcarra, en este extremo del aumento de infectados , es necesario considerar los siguientes hechos irrefutables : En Lima-Perú, en el periodo 2019-2020 se viene presentando la crudeza de un invierno no presentado en los últimos cincuenta años, lo cual genera un incremento de infecciones respiratorias agudas; las infecciones virales por gripe estacional es susceptible de generar falsos positivos en las denominadas pruebas rápidas que no presentan ni la sensibilidad ni especificidad que caracterizan a las pruebas moleculares para tener acceso a un resultado confiable en la detección y diagnóstico de la infección con el nuevo coronavirus SARS COV -2  ó COVID-19.
Debemos tener en cuenta que setenta y tres por ciento (73%) de casos positivos se han identificado mediante las denominadas pruebas rápidas de los 422.183 casos positivos al COVID-19 en total que refiere tener el país al primero de agosto del 2020.
De otro lado, se cuenta con el registro histórico que en el Perú las neumonías son la primera causa de mortalidad general; según el informe publicado en el 2013 por el instituto Health Metrics and Evaluation, que estudió las causas de muertes prematuras en 1990 y 2010, las infecciones respiratorias bajas, siguen siendo la primera causa de muerte prematura en el Perú, que enmarca los registros de morbimortalidad exante a la Pandemia de COVID-19.
Transcurrido el tiempo y en este orden de ideas, el tema pasa por mejorar en el diagnóstico inicialmente planteado por la prevalencia de la enfermedad infecciosa en curso de pandemia. El pánico causado por la presencia del COVID-19 "hizo invisibles" a otras enfermedades infecciosas consideradas endémicas en Perú.

Reconstrucción y ventana de oportunidades

Los retos y desafíos planteados por el brote epidémico del COVID-19 a la administración Vizcarra, tuvieron una respuesta celebrada por muchos,  al tomar medidas oportunas para reducir la velocidad de transmisión de la enfermedad infecciosa viral causada por el COVID-19; sin embargo, las limitaciones existentes antes descritas no permitieron que se cumpliera con los objetivos y metas previstas por las autoridades en función. Al 10 de mayo del 2020, Perú lideraba la lista regional de América Latina de mayor gasto fiscal frente a la pandemia con un nueve por ciento (9%) del PBI, en tanto que según el Banco Mundial, Perú caerá 12% y será el país con mayor caída de PBI en Sudamérica el 2020. 
Sin perjuicio a ello,en un escenario pre electoral y de reconstrucción nacional, se abren ventanas de oportunidades al mantener una economía macroeconómica estable en la región de las américas, que permite accionar en los doce meses restantes que le quedan a las actuales autoridades en función , para trabajar en las causas que generan el estado de situación actual del brote epidémico y entregar la posta democrática a los nuevos funcionarios que continuarán la lucha contra el enemigo invisible común.
Perú es un país minero, que cuenta con diversos recursos para superar la crisis económica mundial generada por la Pandemia del COVID-19, uno de ellos y como un importante productor de oro, se beneficia con los precios internacionales alcanzados por el oro que llegó a 1.962 dólares por onza, como un máximo histórico, en medio de los temores sobre la economía global afectada por el COVID-19. 

miércoles, 29 de julio de 2020

Mezclar pruebas COVID-19 distorsionaría información en Perú

Respondiendo a la interrogante del ¿Porqué aumentan casos de COVID-19 en Perú pese a la cuarentena? publicada el 23 de mayo del 2020, indiqué que parte de esos números se explican porque en Perú se aplicaba más pruebas de detección de covid-19 que otros países de América Latina con mayor población. En Julio del 2020, podemos confirmar que es fundamental contar con pruebas con mayor sensibilidad y especificidad para tener acceso a un resultado confiable; asimismo, el hecho de mezclar pruebas COVID-19 molecular(PCR) y las pruebas rápidas para identificar casos confirmados de infectados con el nuevo coronavirus, generarían  distorsión en información sensible para efectuar un adecuado planeamiento estratégico en la lucha contra el brote epidémico.

Data gráfica

La data gráfica siguiente tomada de información oficial de la sala situacional del Ministerio de Salud, identifica en primer lugar que de 395.005 casos confirmados de infectados positivamente con el COVID-19 en Perú a la fecha, sólo el 27 % del total de pruebas realizadas se utilizó la prueba molecular.

En segundo lugar, se tiene que de estos 395.005 casos confirmados de infectados positivamente con el COVID-19, casi la mitad (49%) de estos infectados se encuentran en Lima Metropolitana. 



Asimismo, se establece que 45% del total de pruebas tomadas en lo que va del brote epidémico en Perú, se muestrearon en Lima metropolitana. 

De estos resultados, se desprende la información difundida a nivel internacional que recogen instituciones como el CSSE de la Universidad Johns Hopkins que reporta un incremento de casos COVID-19 en Perú.
Información de Perú replicada por CSSE universidad Johns Hopkins
Asimismo, la precitada institución identifica un pico de infectados en Perú que coincide con la flexibilización del periodo de cuarentena en el país.
Oscilación identificada en los últimos días por incremento de casos infectados en Perú

Causa probable del incremento de positivos

Como está comprobado por los propios datos oficiales, las pruebas se han focalizado en Lima Metropolitana y en este contexto, la mayor cantidad de pruebas rápidas se habrían efectuado en esta zona caliente, la misma que cuenta con una alta humedad no percibida en en el último medio siglo para la zona, hecho que ocasiona el incremento de infecciones respiratorias agudas con la presencia de virus estacional, los cuales se mezclan con el nuevo coronavirus COVID-19, generando confusión por el incremento de falsos positivos en la prueba rápida.

domingo, 26 de julio de 2020

Lima en ojos del mundo por COVID-19 (II)

Continuando con mi exposición sobre Lima en ojos del mundo por COVID-19 (I) publicado en Mayo del 2020 - donde expliqué del origen por factores ambientales de la "zona caliente" en Perú, identificada en Lima metropolitana y Callao, situadas en la zona baja de la cuenca del río Rímac- transcurridos dos meses, los hechos ratifican lo que en su oportunidad manifesté, el incremento del indicador número de muertes en esta zona focalizada por causas indirectas al COVID-19.

Desconocimiento y pánico causan repunte de infectados   

La zona caliente, situada técnicamente en un desierto, presenta para estas fechas un clima propio de este ecosistema, habiéndose presentado para Julio del año pasado (2019) una humedad no vista en los últimos cincuenta (50 años), estando que los registros previstos para el invierno del 2020 Julio por parte del organismo especializado SENAMHI quién pronosticó que para el invierno en Lima sería en promedio más frío este año en relación al 2019 y, por tanto, habría que tomar mayores precauciones ante el descenso de la temperatura, toda vez que el frío se va acentuando con el inicio del mes de julio, pero hace unas dos semanas se registra un descenso de temperatura evidente en comparación con la del año anterior, llegando alcanzar una humedad relativa  del cien por ciento (100%) en algunas partes, como en el caso de Ticlio Chico situado en el distrito de Villa maría del Triunfo.
La alta humedad y bajas temperaturas, producen históricamente en la población asentada en la hoy zona caliente, un incremento de las infecciones respiratorias agudas, la que actualmente son asumidas como producto del COVID-19.
Servicios de salud rebasados por el pánico estacional-efecto indirecto del COVID-19
El problema generado por la falta de un diagnóstico oportuno y la inadecuada socialización de información sobre el particular, hacen rebasar la capacidad de los servicios de salud por una población sensibilizada que acude en búsqueda de atención médica con una gripe estacional y sale probablemente infectándose con el COVID-19, a la par que no deja mayor espacio de atención a los infectados con COVID-19 que busca no pasar de una urgencias a emergencia. 

Indicador número de muertes en zona caliente

Las situaciones especiales y circunstancias particulares demandan originalidad y soluciones ajustadas a una realidad propia, estamos frente a este caso con el COVID-19 y por ello es que sugerí desde el inicio del brote epidémico en Perú (4 de marzo del 2020), su caracterización por cuenca hidrográfica. Para demostrar la utilidad y limitaciones de los indicadores, se incluye un número limitado de indicadores de cuatro dominios, uno de los cuales es la situación de salud (mortalidad). La muerte como evento único, es claramente identificable, la mortalidad en la zona caliente se mide como cifras absolutas, proporciones y tasas, siguiendo las recomendaciones de OMS se desglosa los datos sobre mortalidad , en Perú se viene registrando y propalando públicamente por etapa de vida,sexo,grupo de edad y lugar de defunción.
En este contexto, el gobierno nacional, ahora proporciona el registro oficial de muertes ocurridas en Lima Metropolitana, distinguiéndolas de las demás divisiones políticas identificadas como regiones y departamentos, hecho que permite progresivamente contar con cifras mas finas.
Cumplir recomendaciones internacionales de la OMS acerca de las variables que se deben incluir en los certificados de defunción, hacen que en Perú ese ajuste sea progresivo porque involucra la intervención de instituciones que se vieron ralentizadas en su accionar como es el caso de RENIEC; sin embargo , se cuenta con el sistema informático nacional de defunciones-SINADEF, cuyo reporte de defunciones en total, incluyendo COVID-19 en el periodo comprendido entre marzo a la fecha (26 de Julio del 2020) para el departamento de Lima es de 41364 muertes y para el callao de 5,202 muertes; haciendo un total de 46.566 muertes para Lima y Callao, de los cuales 39.869 son muertos mayores de sesenta (60) años, cifra de la cual se debe cuantificar las muertes atribuidas directa e indirectamente al COVID-19 para esta zona caliente.
La sala situacional de COVID-19 del MINSA-Perú, reporta 17.843 defunciones por COVID-19 a nivel nacional, el cual se encuentra en un proceso dinámico de ajuste, básicamente por nexo causal atribuidas colateralmente al COVID-19.

Muertes por causas indirectas al COVID-19

En las circunstancias antes descritas, la data oficial a la fecha, reporta un repunte de infectados por la Pandemia, noticia que los medios masivos de comunicación difunden como "Promedio de casos y decesos en lima vuelven a aumentar", manifestando que hay más de 183 mil contagios y casi 8 mil defunciones y siendo Lima la que concentra el cincuenta por ciento (50%) de la cifra nacional, tal como lo explica el diario La República.
La información se completa recogiendo el hecho que esta situación coincide con el fin de la cuarentena y la flexibilización en el distanciamiento físico de una población que no termina de comprender el nivel de riesgo en salud pública que se está viviendo.
Sin embargo, existe una externalidad del tipo iceberg generada en el ciudadano de a pie por el hecho de considerar la equivalencia a todo caso que resulte positivo en prueba rápida como diagnostico de infección por coronavirus COVID-19.
En Perú pese a que se especifica que usa las pruebas rápidas sólo para detectar infecciones pasadas y "facilitar la vigilancia de la pandemia e identificar potencialidades inmunológicas", el ciudadano lo interpreta como una prueba confirmativa de COVID-19 y asociado a un diagnóstico de coronavirus COVID-19.
En este contexto los reportes a la fecha, indican que se encontraron 274.025 positivos a la prueba rápida, las cuales se suman a las pruebas que sí reportan las pruebas moleculares (PCR) que detectan al COVID-19 y que en Perú a la fecha se registran como casos positivos al coronavirus COVID-19, a 101.936 personas infectadas; las cuales son sumadas a los positivos de las pruebas rápidas dan los 375.961 casos positivos que reporta Perú como cifras de casos positivos al COVID-19 en lo que va del brote epidémico.
La distorsión de la información no tendría mayor significancia en salud pública si es que no se asociara con el tratamiento para atender a la salud de las personas supuestamente infectadas , no con bacterias u otros virus como en el caso de la gripe estacional, sino específicamente con COVID-19 .
En Mayo del 2020, con la Resolución Ministerial N° 270-2020-MINSA, se estableció el tratamiento específico para el COVID-19 utilizando Hidroxicloroquina , Ivermectina, entre otros medicamentos, los cuales se encuentran sujetos al diagnóstico confirmatorio y soporte médico; sin embargo al verse colapsados los servicios públicos de atención de salud, una parte de la población menos informada y presa del pánico, opta por automedicarse con productos como el dióxido de cloro, cosa que es una costumbre arraigada en zonas periféricas de las ciudades donde se localizan las poblaciones menos favorecidas para alcanzar los servicios privados de salud.
A la creación del pánico contribuyen las noticias falsas e informaciones distorsionadas expuestas en las redes sociales  en donde se promocionan medicinas prodigiosas que las personas de la tercera edad ingieren sin prescripción médica ni monitoreo alguno por parte de los diferentes niveles de atención pública. 
Sólo en la zona caliente se reportaron oficialmente 39.869 personas muertas que son mayores de sesenta (60) años, en el periodo comprendido entre marzo al 26 de Julio del 2020.

El Dato de la Prueba rápida

En Perú la prueba rápida fue normada por la RM N° 231-2020-MINSA del 25 de Abril del 2020 que aprueba la directiva sanitaria N° 095-MINSA/2020/DIGEMID; se realiza con una muestra de sangre, la prueba de la inmunoglobulina mide la concentración de distintos tipos de anticuerpos en la sangre. El sistema inmunitario fabrica anticuerpos para proteger al cuerpo de bacterias, virus y alérgenos.
Inmunoglobulina M (IgM): se encuentra principalmente en la sangre y en el líquido linfático; este es el primer anticuerpo que fabrica el cuerpo para combatir una nueva infección.
Inmunoglobulina G (IgG): es el tipo de anticuerpo que más abunda en el cuerpo. Se encuentra en la sangre y en otros fluidos, y brinda protección contra las infecciones bacterianas y víricas. La IgG puede tardar un tiempo en formarse después de una infección o vacunación.

domingo, 12 de julio de 2020

Comorbilidad y exceso de mortalidad por COVID-19

Junto con la información sobre los recuentos oficiales de muertes por COVID-19, el monitoreo del exceso de mortalidad (el número de muertes por encima del promedio histórico) en todo el mundo, proporciona una herramienta clave para evaluar los efectos de la pandemia en curso. La cifra de exceso de mortalidad, que incluye la ocurrencia de más de una patología en la misma persona (comorbilidad) y fallecimientos relacionados directa e indirectamente con la pandemia, se reafirma como el indicador más completo del daño realizado por el COVID-19 , afinando el monitoreo del avance de la pandemia en curso.
El incremento en la cantidad de muertes en ciudades como Lima (Perú),Guayas (Ecuador),Manaus(Brasil),New York City (USA),Madrid (España),Londres(Inglaterra), entre otras , permite identificar parámetros similares que permiten colegir que los aumentos de muertes en centros urbanos debidas a patógenos virales, incluido el COVID-19, pueden ocurrir indirectamente a través de infecciones bacterianas secundarias o aumento de una duración limitada de la gravedad de una enfermedad o asociadas a otros riesgos de enfermar y morir. 
Por consiguiente, es posible un efecto secundario sobre la mortalidad debido a cambios en el comportamiento de la población provocados por medidas confinamiento estrictos y un colapso en la capacidad resolutiva del sistema de atención de la salud. 
Inciden en los datos de exceso de mortalidad, los casos que involucran a personas con ataques cardíacos que no pudieron recibir oportuno tratamiento porque los hospitales estaban saturados de pacientes con COVID-19; la escasez de recursos humanos suficientes para la atención temprana, reducida capacidad logística en términos de equipos y ambulancias para trasladar a personas que fallecieron en sus casas o poco después de llegar a los hospitales, sin poder recibir la prueba confirmando al COVID-19. Para el caso de ciudades latinoamericanas, las limitaciones adicionales que tienen los tomadores de decisión, radican en una importante fuerza de trabajo concentrada en el sector informal que dependen de ingresos diarios para sobrevivir.
La flexibilización de las medidas de distanciamiento social, generan espacios de transmisión de COVID-19

El Dato

La sobrestimación de las muertes no es para nada el principal problema, el verdadero riesgo se encuentra en las muertes causadas por el COVID-19 que no son atribuidas, generando un importante subregistro, dando la equivocada apariencia que el brote epidémico ya pasó en importante zonas urbanas. 
►Los datos oficiales de los últimos días para Perú registran 186 , 182 y 188 muertes por COVID-19 ; señalando como nuevos casos de infectados por coronavirus es de 3.198,3.064 y 3.616 respectivamente.
►Los reportes oficiales para Lima metropolitana, al 12 de Julio del 2020, precisan 4.804 muertes atribuidas a COVID-19 , en tanto el Sistema nacional de Defunciones -SINADEF, reporta para el periodo (1 marzo - 12 julio del año 2020) la cifra de 36.516 muertes, siendo 27.228 muertes de personas mayores de sesenta años.

jueves, 9 de julio de 2020

Avance del COVID-19 en Lima Metropolitana & Callao

Tras ciento veinticinco días después de su aparición un 6 de marzo del primer caso confirmado del COVID-19 en Perú, se hace un importante avance en el enfoque por cuencas para la lucha contra el brote epidémico, al incluir las cifras oficiales discriminadas para Lima metropolitana respecto de infectados y fallecidos en la cuenca baja del río Rímac.

Cuencas altas con menores casos del COVID-19

De las investigaciones efectuadas y cifras reportadas, se desprende que el COVID-19 no tiene mayor arraigo en cuencas altas, por diversos factores entre los que se destaca, la baja densidad poblacional, reducida conectividad, rastros de radiación UV-C, adecuación antropogénica y factores ambientales.
Laguna en la cuenca del río Lauricocha a 3850 msnm en Huánuco-Perú 

Evolución en la cuenca baja más afectada del país

Los casos acumulados de infectados con COVID-19 al 9 de julio del 2020 son 161.220 para Lima metropolitana, 18745 para el callao y la zona caliente Lima metropolitana -Callao es 179.965  (57%) infectados con el coronavirus COVID-19, localizados en la cuenca baja del río Rímac; dejando el resto del país con 136.483 (43 %) casos.

Respecto a las defunciones, las cifras oficiales reportan 4555 fallecidos en Lima Metropolitana por causa directa de COVID-19 y 693 muertes en Callao, consignando 5.248 (46 %) para la zona caliente de Lima Metropolitana - Callao y 6.066 (54 %) para las muertes ocurridas por COVID-19 en el resto del país.

El Dato

►De los 41.492 defunciones reportadas por el SINADEF en el Departamento de Lima, incluyendo las aceptadas por COVID-19, 30.840 son mayores de sesenta (60) años.
►De los reportados en todo el Perú como fallecidos por COVID-19, el orden de 70 % corresponde al sexo masculino y 30% , al femenino.