martes, 29 de noviembre de 2011

Antiminería & conflictos sociales

La posición radical antiminera en Perú generó, genera y generará conflictos sociales en menor o mayor escala y viéndola como un objeto de la experiencia sensible recurrente debemos interpretarla como un fenómeno humano, como una manifestación del sistema de interrelación en que vive y se desarrolla la sociedad peruana através de los tiempos.
Se debería entonces analizar los procesos y administrar los conflictos estudiándolo como un todo, como un sistema, tomando en consideración que lo que sucede en un espacio del país, afecta a las otras partes y recíprocamente.
Los conflictos disfuncionales antimineros se inician cuando la población percibe que "el sector minero" -sin discriminar entre la minería formal,minería informal y minería ilegal- la afecta de manera negativa o que está potencialmente en riesgo y a punto de disminuir desfavorablemente alguno de sus intereses.
Es en este contexto, que en nuestro siguiente análisis, lo precitado es considerado como una condición de trabajo. 
La percepción de los actores sociales pudieran estar en función a diversos principios : acción-reacción, tiempo-respuesta; a la cosmovisión de la sociedad andina y aplicación de paradigmas que aterrizan en un escenario que encuentra al dubitativo accionar de una incipiente presencia del estado,derechos de propiedad,redistribución de bienes y la falta de participación efectiva en los beneficios producidos por la minería, atribuidos a variopintos intereses de grupo.
El punto es que estos conflictos tensan las relaciones de las partes de tal modo que desestabilizan la relación armónica de cara al futuro.
Generan además del descontento, una desconfianza generalizada principalmente en los stakeholders (producto de frustraciones y temores),afectando el equilibrio emocional y físico de las colectividades, reduciendo su productividad,eficacia personal y en estricto su competitividad.
Por ello, sostenemos que los conflictos socioambientales de origen minero desarrollados en el Norte del país, influyen en el accionar del sur, centro, sur-este, así como en otras coordenadas del territorio nacional y viceversa.
La secuencia última de conflictos socio ambientales mineros ocurridos en algunas provincias de Puno-Arequipa-Madre de Dios-Apurimac-Cajamarca,lo demuestran.
En ese orden de ideas, el agua constituye un factor de vital importancia para aumentar o reducir los niveles de desconfianza generalizada con visos de pánico que vienen causando en las poblaciones del interior del país. El grado de pánico asociado es proporcional a la relación existente entre el hombre del ande y su madre tierra (Pachamama), así como a la  indivisibilidad tierra-agua bajo su cosmovisión para la vida humana; tema que es utilizado por activistas ambientales y desestabilizadores en contra del régimen de turno.
Un claro ejemplo sobre el particular se puede situar en las voces levantadas en contra del proyecto Minero Conga (Cajamarca), se oponen porque dicen que "la minería trabajará desde la cabecera de la Cuenca(hidrográfica) y con ello se provocará su deterioro(del agua),atentando contra la naturaleza al contaminar el medio ambiente y degradar los procesos naturales de vida (en los bofedales) y el proceso ecológico sin los cuales la vida será imposible".
Tal aseveración no es correcta por las consideraciones técnicas que pasamos posteriormente a sustentar con bases científicas, sin embargo debemos ubicarnos en las coordenadas y dimensión del análisis en que nos situamos inicialmente. 
ANTECEDENTES
Los problemas últimos de contaminación por minería en Cajamarca datan de cuatro décadas atrás, cuando las ya desaparecidas empresas mineras nacionales dejaron externalidades como los pasivos ambientales que dañaron en mayor grado algunas localidades como Maygasbamba, Arascorgue  y Llaucano.
Cuando, en 1992, ingresó la minera Yanacocha, tuvo problemas inicialmente para la compra de terrenos dada la falta de confianza en las comunidades aledañas al proyecto minero.
Sin embargo, los problemas de desconfianza generalizada crecieron en la medida que los niveles de credibilidad de la explotación y desarrollo minero se fue minando porque inicialmente las actividades mineras no se equipararon con los estándares medioambientales internacionales establecidos para las labores mineras con las características desarrolladas en ese entonces para Cajamarca.
De otro lado se produjeron una secuencia de hechos que se resume en el siguiente reporte descriptivo sobre Yanacocha, que en buena parte ratifica lo antes mencionado:
En un lapso de siete años -periodo comprendido entre  1993 al 2000- se cuestionó a Yanacocha por derrames de sustancias químicas que eventualmente pudieron ser causantes de mortandad de truchas en zonas como El Milagro, Tembladera, Chilite, Granja Porcón, Puruay.
En junio del año 2000, Yanacocha enfrentó un conflicto  por el derrame de aproximadamente ciento cincuenta kilogramos de mercurio. Más de trescientos pobladores de Choropampa, San Juan y Magdalena fueron afectados.
En Septiembre del 2004, se presentó otro conflicto para Yanacocha en el cerro Quilish, que movilizó más de 40 mil personas en un paro a nivel de la Región Cajamarca.
Esta causa obligó al Gobierno Central  a postergar la exploración de Yanacocha en esa zona. De igual forma, la Administración del estado peruano terminó cediendo a las presiones desarrolladas por movimientos regionales como sucediera en Puno. 
CONSTRUYENDO CONFIANZA
El Estado peruano al no actuar coordinadamente, resulta con claros desfaces en sus distintos niveles : Nacional, Regional y Local. La actuación descoordinada le hace presentar ante las comunidades como un Estado débil con la necesidad de generar espacios de confianza.
La debilidad del estado peruano no solamente se traduce con una falta de presencia de los servicios básicos  a la población localizada en las zonas de influencia de los proyectos mineros, también su debilidad parte por que sus esfuerzos mayormente legislativos tienen poca aceptación y escazo o nulo cumplimiento tanto a nivel de productores como de los consumidores legales.
Las últimas sucesivas administraciones del estado peruano buscaron en la desconcentración y descentralización de funciones a cerca del tema minero una opción fallida para darle solución a este tipo de conflictos sociales que van escalando a medida que se producen nuevas concesiones y denuncios de yacimientos mineros.
El Estado peruano se ve arrinconado en alguna forma por las suscesivas declaraciones de paros regionales con toma de locales públicos y cierre de carreteras donde las fuerzas públicas se ven superadas por las masas. Y lo que es más crítico, las propias autoridades locales y regionales -que legalmente forman parte de esa organización juridicamente establecida como Estado- están contra el mismo aparato del Estado, una suerte del enfrentamiento de Estado vs Estado. No pocas de las autoridades, se han involucrado como promotores o agitadores políticos en campañas y movilizaciones en contra de los proyectos de inversiones mineras. "Esta situación es verdad aunque usted no lo crea".
No puede soslayarse en el tema de confianza, la responsabilidad de las autoridades regionales y locales, a las que se les ha transferido mayores funciones, y recursos del canon minero, entre otros tributos.
También es inadmisible que ministros encargados de dos portafolios que se reunen con el Presidente de la República en múltiples consejo de ministros, salgan a ventilar públicamente através de los medios de comunicación  masivos del país, discrepancias y contradiciones de carácter interno sobre la necesidad de examinar para corregir, ampliar,enmendar o reparar "sin llegar a revisar" un Estudio de Impacto Ambiental que legalmente ya fuera aprobado por el propio Estado.
La probable fuga de información pudo haber generado la renuncia de algún vice ministro de uno de los portafolios que intervinieron en este episodio que ayuda poco en retomar la confianza en las instituciones del país.
El estado peruano está aún en proceso de aprender de sus errores del pasado y mantiene compartimentos estancos entre los sectores Salud, Agricultura,Ambiente, haciendo ineficaz e ineficiente la labor de control, supervisión, fiscalización y regulación de las actividades extractivas entre las que se encuentran las labores mineras.
En síntesis, para resolver los conflictos socio ambientales de origen minero o de otra etiología, es imprescindible construir espacios de concertación y diálogo para hacer retornar la confianza entre las partes. 
EL AGUA COMO ELEMENTO CONCILIADOR
Al cambio de la Ley General de Aguas por la Ley de Recursos Hídricos, se propuso mejorar la administración y gestión de los cuerpos de agua en el país, con persistentes graves deficiencias en su manejo.
Sin embargo, el proceso quedó inconcluso básicamente por el factor de los recursos humanos calificados en el sector público. No pagar sueldos adecuados a los técnicos calificados, ni asegurar los  recursos necesarios para generar información consistente en temas estratégicos como en el caso del Agua, permitieron que hasta en la actualidad se continúe tomando como referencia información producida en la década de los ochenta, un ejemplo es la producción de la fenecida institución denominada ONERN (Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales), cuyos datos se usan para realizar proyectos y proyecciones al futuro como referencia el CEPLAN.    
Para conciliar posiciones respecto al estado de situación del Agua en Perú, se requiere datos duros a fin de poder revertir la campaña de desinformación que impulsan quienes están en contra de las inversiones mineras.
Es preciso que las autoridades competentes sean alimentadas de información por las instituciones que correspondan a efectos de aclarar datos sobre la real situación de los cuerpos de agua en el país a la opinión pública de las comunidades en conflicto.
Es así que el Gobierno tiene que responder de forma contundente técnicamente y con la verdad para recuperar credibilidad política y hacer viable la explotación minera responsable, no dejando  que sólo cada inversionista ( sea nacional o extranjero) pueda defenderse como pueda .
Volviendo al proyecto Conga en Cajamarca, presenta su punto más complejo el que implica trasladar lagunas, ubicadas en las cabeceras de cuenca. Es decir, nuevamente el Agua.
En este contexto, y como la información debe manejarse con una visión de cuencas, es que la Administración del Estado peruano, como parte de una política de educación e información de Estado,debería dar la información adecuada del caso a las personas que desconocen los procesos del ciclo hidrológico del agua, así como el concepto de áreas de drenaje.
Es así como se informarán que el agua se origina por las lluvias que caen sobre una área o superficie.Las aguas discurren por la superficie terrestre por escorrentía superficial y forma los ríos o por el interior de los suelos formando ríos subterráneos y los niveles de napa freática. Ambos cursos de agua, a lo largo de todo su recorrido hasta que desembocan en otros cuerpos de agua, ya sean otros ríos, lagos, lagunas o el mismo mar o los océanos, reciben agua que pueden ser de las lluvias en mayor o menor intensidad sobre las áreas de drenaje.
Por ello es imprescindible el conocimiento de lo que sucede con el agua -vista tanto en cantidad como en calidad- en determinadas cuencas (altas-medias-baja) o micro cuencas del país.Otro hecho, que debería merituarse por justicia y legitimidad, es que históricamente en Perú se han desarrollado importantes obras hidráulicas que produjeron el trasvase de aguas de una cuenca hidrográfica a otra ubicada en la costa donde se ubica gran parte de la población peruana, que utiliza el agua para diversos usos.
En consecuencia, no existe un argumento científico,técnico ni legal, basado en el uso del agua que impida el uso racional del agua  en la industria minera en el país.Lo que sí existe es la desconfianza en que las empresas mineras puedan comportarse como en el pasado, cuando tenían un estado económicamente débil y sin capacidades para cautelar los adecuados niveles de calidad y cantidad para garantizar la vida y lograr el anhelado desarrollo humano con inclusión social.