viernes, 18 de julio de 2014

Desmitificando la minería peruana

Semana Económica publica un mensaje ‘desmitificador’ sobre cuatro creencias en la minería peruana brindado por Roque Benavides _presidente ejecutivo de la minera Buenaventura_ en el foro “Proyecciones económicas y oportunidades de inversión”, organizado por Centrum Católica y Forexperú. Aquí sus argumentos. 

1. “La economía está ‘de bajada’ y el sector minero también”

Desde que el entró a trabajar en Buenaventura hace 35 años —dijo—, la compañía ha sobrevivido a todos los periodos de crisis. “De hecho, la mayoría de esos años hemos estado en crisis económica y aún así nos fue bien”, aseguró. 
Para el sector —precisó—, lo más preocupante es la retracción de la inversión en exploración y desarrollo minero, es decir, la búsqueda de nuevas fuentes de minerales. “Todavía no se conoce todo lo que queda por conocer”, destacó. A Benavides le preocupa que, mientras en el mundo la inversión en este rubro continúa en aumento, en el Perú “ha retrocedido en 13% entre el 2012 y el 2013”. 

2. “En el Perú, los proyectos mineros se ejecutan al instante”

La lentitud con la que se ejecutan los proyectos mineros sigue siendo unos de los grandes problemas del Perú. La situación en el 2014 es la siguiente: desde que se descubre el mineral hasta que entra la mina en operación, “en promedio pasan 18 años”, dijo Roque Benavides. Ello se contrasta con los tres o cuatro años que, en palabras del ejecutivo, demoraba en 1995. Pero podría ser peor: en los siguientes años el lapso se podría ampliar considerablemente. 
“El Perú no se puede dar el lujo de tener inversiones mineras sin realizarse durante tanto tiempo”, señaló Roque Benavides. Antamina se descubrió en 1950 —recordó—, “¡y empezó a operar en el 2001!”. La mina de fosfatos de Bayóvar se descubrió en 1927 y en el 2005 entró en operaciones. Lo mismo ocurrió con Las Bambas, que  se descubrió en 1974. ¿Cuáles son los principales impedimentos? Los de siempre: los trámites engorrosos, la dificultad para conseguir talento de calidad y los conflictos sociales. 

3. “Apurímac y el país son mineros, y ya no necesitan de Las Bambas”

Hay que tomar con pinzas esta afirmación, dijo la cabeza de Buenaventura: “Apurímac sí es una región minera, pero de minería informal. Las Bambas es el primer proyecto minero formal que llega a operar allí”. 
Pero hay otro mito escondido en la frase y que es uno de los más difundidos: según información oficial, “sólo el 1.37% del área del Perú tiene exploraciones o explotaciones mineras”. Es decir, el potencial del país continúa siendo inmenso. 

4. “La minería no genera valor agregado y tampoco empleo a la gente”

Este es tal vez el mito más conocido. Si se analiza sólo el valor de la transferencia del metal, podría ser verdadero. Sin embargo, la minería “brinda mucho empleo y valor agregado de manera indirecta”. Por ejemplo —destacó—, a través de la construcción, una actividad económica que se mantiene ascenso.
“El proyecto Sulfuro Primario de Cerro Verde ha demandado una gran cantidad de concreto y en Arequipa se está generando un cluster alrededor de la minería”, dijo. Más allá de los minerales —concluyó—, el sector genera oportunidades de desarrollo en las regiones.