miércoles, 5 de noviembre de 2014

Impacto de $1.500 a $4.800 millones

El violento desalojo de una vivienda ocurrido el 30 de octubre pasado en Cajamarca, que terminó con la muerte del mecánico Fidel Flores Vásquez (62), empezó con una deuda de US$1.500 contraída en 1993 por la víctima y el empresario Willy Vigo Valera, propietario de Maderera San Martín S.A. Su esposa, Marina Cabrera de Vigo, dijo a El Comercio estar arrepentida por haber entablado el proceso que permitió el remate de la casa."Ha sido una sorpresa vernos envueltos en la TV por una deuda que se había judicializado hace más de 10 años. Era nuestro derecho exigir que nos paguen, pero ahora pienso que a lo mejor fue un error, que nos ganó la cólera. La situación ya se ha politizado y ahora estamos siendo amenazados por la gente movida por partidos políticos", aseveró.

MÁS DAÑOS QUE COMPENSACIONES

De acuerdo con Cabrera, tras ganar el juicio y ejecutarse el remate, recibieron S/.500 (nuevos soles) por única compensación. El resto del dinero, dijo, fue empleado para pagar los gastos judiciales y lo que quedó le fue entregado a Flores, pese a lo cual siguió sin abandonar la casa.Ni la empresaria ni el Poder Judicial (del Estado peruano) han precisado cuánto se pagó por la vivienda durante el remate judicial, celebrado en 1997. Dicho monto fue abonado por María Luisa Cruzado Ávalos, quien inició el juicio por desalojo el 13 de enero del 2011.

MÁS EXTERNALIDADES PRODUCIDAS

Los excesos cometidos durante el desalojo, dejaron no sólo un muerto, sino que complicaron aún más la situación de la ejecución del proyecto Conga en Cajamarca y su inversión de US$ 4,800 millones, el cual indudablemente se vería afectado en el tiempo con los conflictos sociales motivados por el accionar institucional de una parte del Estado peruano en Cajamarca. En este escenario, resulta fundamental que El Ejecutivo, de señales claras para reducir tensiones y mitigar los temores a las inversiones de capitales,tanto nacionales como extranjeras.