Entre las propuestas planteadas
destaca la creación de un sistema andino de seguridad fronteriza,
orientado a enfrentar de manera coordinada las amenazas que afectan a los
países de la región. En materia económica y productiva, se propone avanzar
desde la exportación de materias primas hacia la industrialización regional
de los minerales, buscando generar mayor valor agregado y capacidades
productivas dentro de los propios países andinos.
La agenda incorpora asimismo una red
andina de innovación y universidades para reducir las brechas tecnológicas
y fortalecer la generación y transferencia de conocimiento. En infraestructura
y conectividad se propone impulsar corredores bioceánicos y ferroviarios,
concebidos como instrumentos para mejorar la integración física, logística y
comercial de la región.
Otro de los componentes centrales
corresponde a la transición energética. La propuesta plantea promover un mercado
andino de energía limpia, aprovechando las complementariedades existentes
entre los países y fortaleciendo la seguridad energética regional. A ello se
suma una propuesta de especial relevancia estratégica: establecer una política
andina de seguridad hídrica, reconociendo que el agua constituye un recurso
fundamental para la seguridad alimentaria, la generación de energía, el
desarrollo urbano, la agricultura y la sostenibilidad.
La propuesta parte de una premisa
fundamental: los desafíos actuales son de naturaleza transfronteriza y, por
ello, requieren capacidades comunes y respuestas coordinadas. En ese
sentido, la integración andina no debería limitarse a facilitar el comercio
entre sus miembros, sino convertirse en una plataforma para generar seguridad,
competitividad, conocimiento, infraestructura, energía y sostenibilidad
compartida.
El planteamiento también enfatiza que
esta transformación no necesariamente requiere crear nuevas estructuras
institucionales. La prioridad sería articular, modernizar y fortalecer las
capacidades existentes dentro del Sistema Andino de Integración,
orientándolas hacia proyectos regionales concretos y resultados verificables.
Para avanzar en esta dirección, se
plantea promover un diálogo con los países miembros, los órganos e
instituciones del Sistema Andino de Integración, organismos internacionales,
universidades, centros de investigación, gobiernos subnacionales, sector privado
y entidades de cooperación internacional. El objetivo sería identificar
experiencias exitosas, capacidades existentes, mecanismos de cooperación y
alianzas que permitan convertir las propuestas en proyectos regionales
viables.
La nueva agenda coloca así sobre la
mesa una visión de la integración andina acorde con las transformaciones del
siglo XXI: una Comunidad Andina con mayor capacidad para proteger sus
fronteras, agregar valor a sus recursos naturales, desarrollar conocimiento y
tecnología, conectarse mediante infraestructura moderna, avanzar hacia energías
limpias y garantizar la seguridad hídrica de sus poblaciones.
Fuente: Diario Oficial El Peruano, “Nueva agenda andina ante los retos del siglo XXI”, Jahn Toledo Palomino, representante del Perú ante el Parlamento Andino, 23 de agosto de 2026.

