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jueves, 22 de octubre de 2026

Progreso en la integración por trenes en la región Andina

Dos eventos de particular importancia para el progreso en la integración por trenes en la región andina se derrollaron en Lima-Perú los días 21 y 22 del mes en curso.
El primero, efectuado el miércoles 21 de octubre con el Conversatorio Interconexión Ferroviaria Andina: Una visión de integración regional, efectuado por el Parlamento Andino y que se inició con las palabras de su presidente y Senador de la República de Chile, doctor Manuel José Ossandón Irarrázabal, quien através de un video difundido en el acto de apertura manifestó lo siguiente:
"Quiero felicitar a Jahn Toledo y  a todo su equipo por esta gran iniciativa de sentarse a conversar y mirar el futuro de toda nuestra interconexión. El Parlamento Andino es un parlamento que busca integración, integración en leyes pero también debe tener integración en cosas concretas. Al sentarse a conversar de como debemos tener una fórmula para unirnos por trenes a toda nuestra región andina es algo maravilloso de largo plazo, pero además una visión de futuro. Los felicito, desgraciadamente no podre estar por mis labores legislativas, porque ésta son las iniciativas que nosotros necesitamos, así que en Lima espero que se lleguen a grandes acuerdos,planificaciones para involucrar a todos los gobiernos en esta gran obra, felicitaciones y que Dios los bendiga".
El conversatorio se realizó en tres bloques : Infraestructura, Planificación e Inversión; Conectividad Bioceánica e Integración Andina, finalizando con Comercio Exterior,Competitividad y Sostenibilidad; las mismas que se desarrollaron en las instalaciones del auditorio Libertador Simón Bolivar de la Secretaría General de la Comunidad Andina.

El segundo, se realizó este jueves 22 de octubre con la inauguración del Foro Internacional de Ferrocarriles, Inversión e Infraestructura “100 años del Tren Macho, nuevas rutas para la inversión y el desarrollo de los Andes”, un espacio de diálogo orientado a impulsar el desarrollo ferroviario, promover nuevas inversiones y fortalecer la conectividad del país.
El encuentro reúne a representantes del sector público, organismos especializados y actores vinculados a la infraestructura y el transporte para intercambiar propuestas que contribuyan a fortalecer la conectividad ferroviaria del país.
La organización estuvo a cargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones del Perú y la ceremonia fue liderada por su titular el ministro Angello Tangherlini Casal; en el evento se abordarán los avances y desafíos para la modernización del Tren Macho que va de Huancayo a Huancavelica, las oportunidades de inversión y financiamiento para nuevas infraestructuras ferroviarias y el potencial de los ferrocarriles como corredores de desarrollo económico e integración territorial de los Andes.

viernes, 16 de octubre de 2026

Una visión de integración regional mediante interconexión ferroviaria

Al hablar de minería, pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre la importancia de la infraestructura que permite conectar los yacimientos mineros con los centros industriales, los puertos y los mercados nacionales e internacionales. Precisamente, esta es una de las cuestiones que nos invita a poner atención en el conversatorio Interconexión Ferroviaria Andina 2026–2050: Una visión de integración regional.
Así,los ferrocarriles no deben concebirse únicamente como medios para transportar minerales, sino como instrumentos para integrar territorios, acortar tiempos que en rigor significa reducir costos logísticos y dinamizar la economía.
Por ello, el desarrollo futuro nos invita a mirar un ferrocarril productivo andino, capaz de articular la minería con la agricultura, la industria, el turismo y otras actividades que generan empleo y oportunidades para la población.
Esta mirada significaría la posibilidad de reducir las dificultades logísticas que afectan a numerosos proyectos, ampliar las oportunidades de inversión y fortalecer los encadenamientos productivos que se generan alrededor de la actividad minera. También permitiría que otros sectores económicos aprovechen una infraestructura compartida, haciendo que sus beneficios trasciendan los límites de una operación minera o de una región determinada.
Para alcanzar objetivos previstos en 24 años se necesita planificación de largo plazo, coordinación entre los países, reglas claras, inversiones sostenibles y una adecuada articulación entre los tres niveles de gestión, el sector privado y las comunidades. Asimismo, es indispensable evaluar los impactos ambientales y sociales, así como asegurar que los beneficios del desarrollo lleguen efectivamente a los territorios involucrados.
En este proceso, la participación de los colegios profesionales, las universidades y la sociedad civil organizada es fundamental. Los ingenieros, economistas, abogados, especialistas ambientales, investigadores y representantes de las organizaciones ciudadanas pueden aportar conocimientos, propuestas y experiencias que enriquezcan las decisiones. Su participación contribuiría a que el debate no se limite a la viabilidad económica de las obras, sino que considere también la integración territorial, la protección ambiental y el bienestar de las poblaciones.
Por eso, sería conveniente que este conversatorio y los próximos espacios de diálogo sobre la interconexión ferroviaria andina cuenten con una representación amplia y plural de estos sectores. Los grandes proyectos de infraestructura requieren acuerdos que trasciendan los períodos de gobierno y se construyan sobre una visión compartida de futuro.
En este escenario, consideramos que el desarrollo de este evento y de otros similares de cara al futuro, puede dar un impulso importante a la minería peruana y al conjunto de la región andina. La cooperación entre países andinos, la integración de los sistemas de transporte y la articulación de las actividades productivas pueden ayudar a convertir las ventajas geográficas y recursos naturales en oportunidades concretas de progreso.
La integración ferroviaria andina nos plantea, así, una oportunidad que merece ser debatida con amplitud, responsabilidad y visión de futuro: conectar territorios para multiplicar las oportunidades de nuestros pueblos.
El aporte del Sistema Andino de Integración resulta fundamental para alcanzar objetivos y metas

El Dato


jueves, 8 de octubre de 2026

Red Ferroviaria Andina Interoperable con nudos logísticos

Bajo el título China pone en la mira a un país de América del Sur para impulsar un ferrocarril que conectaría el Atlántico con el Pacífico el prestigioso medio de comunicación argentino Los Andes que tiene 142 años de vigencia, describe hoy 8 de octubre de 2026 una de las aristas que presenta la iniciativa planteada por el parlamento andino respecto a impulsar una Red Ferroviaria Andina Interoperable que conecte progresivamente a los países andinos, sus mercados y territorios mediante corredores ferroviarios y bioceánicos, en los siguientes términos: China avanza en los estudios técnicos con Brasil para conectar por tren el océano Atlántico con el Pacífico a través de Perú.
En mesas de trabajo para continuar impulsando la Red Ferroviaria  Andina Interoperable
"La iniciativa busca integrar rutas ferroviarias existentes y construir nuevos tramos hacia el megapuerto de Chancay, acortando drásticamente los tiempos de navegación y los costos del comercio con Asia.El acuerdo bilateral firmado en julio de 2025 encomendó la factibilidad técnica al China Railway Economic and Planning Research Institute y a la estatal brasileña Infra S.A.
La propuesta plantea articular vías en funcionamiento con nuevos trazados que crucen el Mato Grosso hasta la frontera amazónica.

Un nudo logístico diseñado para acortar la ruta marítima

La verdadera razón detrás del impulso de Pekín radica en la operatividad del puerto de Chancay, desarrollado junto a la naviera Cosco Shipping. Este nodo costero conecta directamente con Shanghái en unos 27 días de navegación, superando la eficiencia de las rutas tradicionales del Atlántico. 
Para los productores sudamericanos de soja, maíz y minerales, el ferrocarril ofrecería un corredor terrestre directo hacia el océano Pacífico.
El recorrido proyectado integra las líneas FIOL y FICO hasta el polo agrícola de Lucas do Rio Verde, extendiéndose luego por los estados de Rondônia y Acre. Desde allí, la traza prevé internarse en suelo peruano pasando por Pucallpa a lo largo de 904 kilómetros, tramo que requerirá la aprobación formal del gobierno en Lima.

Plazos de ejecución y barreras geográficas

Los estudios técnicos preliminares demorarán entre 18 y 20 meses, reduciendo considerablemente los plazos originales previstos por las autoridades locales. De confirmarse la viabilidad financiera, el inicio de las obras dependerá de la concesión de licencias ambientales y acuerdos tripartitos. Superar la geografía de la Amazonía y la cordillera de los Andes representa el mayor desafío de ingeniería para el tendido ferroviario. De concretarse en simultáneo los frentes de trabajo, la infraestructura podría estar operativa en aproximadamente cinco años, consolidando una red bioceánica alternativa para la región".

El dato

En estricto , el objetivo del proyecto en estudio pretende unir las redes de Brasil con el puerto peruano de Chancay para recortar a 27 días los envíos de granos a Shanghái.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Gestión integrada para conectar los mercados de la comunidad andina con el Asia

Continuando con la iniciativa peruana del parlamento andino que se encuentra en proceso de avanzar en el marco de una gestión integrada del sistema ferroviario, se tiene previsto para el 21 de octubre la realización del Conversatorio Interconexión Ferroviaria Andina 2026-2050-Una visión de integración regional; que se desarrollará en las instalaciones de la Secretaría General de la Comunidad Andina situada en Lima- Perú.
En estricto se busca integrar los Andes mediante una red ferroviaria interoperable, sostenible y multimodal que conecte territorios, mercados y océanos, proyectando a la región hacia una integración productiva y logística con Asia al 2050.

Red regional integrada

La interconexión ferroviaria andina constituye una oportunidad estratégica para avanzar desde sistemas nacionales fragmentados hacia una red regional integrada, capaz de articular territorios, mercados, energía, producción y logística. Bajo esta perspectiva, el proyecto plantea una ruta progresiva de integración que, aprovechando la infraestructura existente y los nuevos corredores ferroviarios y bioceánicos, contribuya a conectar los Andes con la Amazonía y, posteriormente, con los grandes mercados de Iberoamérica y Asia.
Objetivo: Impulsar una Red Ferroviaria Andina Interoperable que conecte progresivamente a los países andinos, sus mercados y territorios mediante corredores ferroviarios y bioceánicos. 
Misión: Articular infraestructura, energía, logística y producción bajo multicriterios de interoperabilidad, multimodalidad, sostenibilidad y eficiencia, promoviendo la integración económica, territorial, cultural y turística de la región.
Visión 2050: Consolidar un sistema ferroviario andino integrado y sostenible que conecte los Andes con la Amazonía y vincule progresivamente Iberoamérica con Asia, convirtiendo a la región en un espacio competitivo de integración productiva, logística y energética.

Socialización de la iniciativa peruana 

En este contexto, el parlamentario andino Jahn Toledo palomino se entrevistó con el presidente ejecutivo de PROINVERSIÓN, Luis Del Carpio, quien saludó la iniciativa y aludió a iniciativas localizadas como en el caso de cooperación entre el Perú y Chile, señalando que la propuesta ferroviaria se vinculaba con dichos procesos mostrando el caso de la línea férrea Tacna-Arica , que vincula el sur del Perú con el norte de Chile y la ampliación del ferrocarril del sur para conectar los mercados de Bolivia y Brasil con Matarani y el puerto de Chancay hacia el Asia.

Antecedentes

El objeto de la iniciativa de desarrollo ferroviario es promover la planificación y articulación progresiva de corredores bioceánicos y ferroviarios andinos, bajo criterios de interoperabilidad, multimodalidad, sostenibilidad, integración territorial, competitividad, eficiencia logística, seguridad operacional, transición energética, resiliencia climática y desarrollo económico y social de los cinco países. Considera en el marco de los procesos sistémicos complejos la relación entre electrificación, energías renovables y transición energética. Esta iniciativa contempla una integración efectiva multicriterio, con efectos productivos, culturales y turísticos, acercando mercados de los países andinos hacia el Asia.
Una cifra estimada de la propuesta que tiene gran envergadura es del orden de los ciento cincuenta mil millones de dólares para el megaproyecto, sobre la base de la integración de múltiples actores e iniciativas de distintos países. Su desarrollo involucra el empleo de diversos mecanismos e instrumentos de gestión como son los acuerdos binacionales y memorándums de entendimiento con instituciones multilaterales.
La propuesta responde a superar las restricciones propias de una infraestructura de transporte concebida históricamente desde perspectivas nacionales, sin suficiente continuidad más allá de las fronteras y no está limitada solamente a la construcción de corredores ferroviarios para los cinco países miembros del Parlamento Andino, sino que tiene una mirada hacia el año 2050 donde la conexión natural de los Andes con  la Amazonía interconecte progresivamente el mercado Iberoamérica-Asia a través de redes ferroviarias interconectadas.
Particularmente para el caso peruano, representa un reto y desafío en el proceso de alcanzar su desarrollo y potencial crecimiento de desarrollo ferroviario pues contaban hasta el año 2024 sólo con 1897,5 km ; según cifra oficial de su plan maestro publicada con Resolución Ministerial N° 368-2026-MTC/01.02.
La representación parlamentaria nacional del Perú del Palamento Andino en su sesión del viernes 11 de septiembre del 2026 acordó respaldar la propuesta de interconexión ferroviaria, la cual está en sintonía con la destacada ubicación estratégica del Perú: hacia el norte, su conexión con Ecuador y ; hacia el sur, su vinculación con Chile y Bolivia; a través del este, con Colombia la posibilidad de incorporar corredores bioceánicos que conecten el oceano Pacífico con el Atlántico y hacia el oeste, su articulación con los puertos de Chancay, Callao y Matarani.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Red Ferroviaria Andina interoperable conectada con mercados

Hay caminos que desaparecen cuando dejan de ser transitados, pero hay otros que permanecen en la memoria de los pueblos porque fueron capaces de unir lo que parecía imposible de unir. El Qhapaq Ñan pertenece a esa segunda categoría. Mucho antes de que existieran las fronteras que hoy separan a Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia, una extensa red de caminos atravesaba los Andes, comunicaba territorios, acercaba pueblos y permitía el intercambio de bienes, conocimientos y culturas. No era solamente una obra de ingeniería. Era una manera de entender el territorio. Quizás por eso, cuando pensamos en el futuro ferroviario de los Andes, deberíamos mirar por un instante hacia ese pasado. No para intentar reproducirlo, porque los tiempos y las tecnologías son diferentes, sino para recuperar su idea esencial: un territorio integrado es un territorio con mayores posibilidades de desarrollo.
Durante muchos años hemos hablado de un gran ferrocarril bioceánico, de una línea capaz de atravesar los Andes y conectar el Atlántico con el Pacífico. La imagen resulta poderosa, pero probablemente no sea la única, ni necesariamente la más realista, para construir la integración que necesitamos.

La integración ferroviaria de los Andes no parte de cero.

Esta afirmación cambia toda la perspectiva.Nuestros países ya poseen ferrocarriles, estaciones, derechos de vía, corredores de carga, material rodante, operadores, puertos y una experiencia ferroviaria acumulada durante más de un siglo. Algunos tramos continúan funcionando; otros han perdido actividad y necesitan ser recuperados; algunos requieren modernización y otros deberán ser complementados con nuevas obras. Por eso, el desafío no consiste simplemente en construir miles de kilómetros de vías nuevas. Consiste en recuperar, modernizar, conectar e interoperabilizar los kilómetros que ya existen, incorporando nuevos corredores allí donde las condiciones económicas, técnicas, ambientales y territoriales lo justifiquen. La pregunta, entonces, deja de ser cuántos kilómetros de ferrocarril puede construir cada país. La pregunta verdaderamente importante es otra: ¿cuántos de esos kilómetros podemos convertir en una red inmtegrada?.Ese cambio aparentemente sencillo encierra una nueva visión de la integración pues necesitamos comenzar construyendo una Red Ferroviaria Andina Interoperable, formada por corredores nacionales e internacionales que puedan conectarse progresivamente. De esta manera, podríamos pasar de los ferrocarriles nacionales fragmentados a una plataforma ferroviaria andina; de los corredores aislados a una plataforma logística multimodal; y, finalmente, de una suma de infraestructuras nacionales a una verdadera red de integración continental.

La experiencia de cada país con un nuevo significado.

Bolivia conserva una infraestructura ferroviaria histórica que conecta sus regiones oriental y occidental y mantiene relaciones ferroviarias internacionales con sus países vecinos. Chile posee corredores de carga especialmente vinculados a la minería y a sus puertos del norte y centro. Colombia ha desarrollado corredores de gran capacidad para el transporte de carga hacia el Caribe. Ecuador conserva el patrimonio de una red ferroviaria histórica que hoy presenta una situación muy diferente a la de sus vecinos y que requeriría un proceso de recuperación y redefinición para volver a desempeñar un papel nacional. Y el Perú tiene experiencia ferroviaria vinculada a grandes volúmenes de carga y a territorios de importancia económica y turística. 
El Ferrocarril del Centro conecta la sierra central con el Callao y tiene una fuerte presencia de carga minera. El Ferrocarril del Sur articula importantes territorios productivos y turísticos. Existen, además, ferrocarriles industriales vinculados directamente a operaciones mineras. El nuevo Ferrocarril Chancay–Sierra Central, de aproximadamente 120 kilómetros y con una inversión estimada de US$420 millones, fue adjudicado a Power Construction Corporation of China, PowerChina, para el diseño y construcción del corredor. Su orientación principal es el transporte de carga. El valor estratégico del Chancay–Sierra Central no debería medirse solamente por sus 120 kilómetros, sino por aquello que pueda llegar a conectar: la sierra central, sus centros productivos, la infraestructura ferroviaria existente y el nuevo sistema portuario de Chancay; así, un tramo de vía puede ser una obra aislada. Pero también puede convertirse en una pieza de una red. Y allí está precisamente el desafío. Si el Ferrocarril Chancay–Sierra Central se articula con el Ferrocarril del Centro, con plataformas logísticas, carreteras y el puerto de Chancay, puede comenzar a configurarse un nuevo corredor productivo del centro del país. No se trataría simplemente de construir un ferrocarril para transportar minerales, sino de crear condiciones para que la producción de la sierra pueda acceder con mayor eficiencia a los mercados nacionales e internacionales.

La minería como actor natural en este escenario.

No podemos soslayar que los grandes proyectos mineros generan volúmenes de carga que pueden contribuir a sostener económicamente determinados corredores ferroviarios. El mineral puede convertirse en esa primera carga que hace posible la infraestructura. Pero sería un error detenernos allí, ya que la historia nos ha enseñado que muchos ferrocarriles de los Andes nacieron mirando hacia las minas y los puertos. El desafío del siglo XXI es que puedan mirar también hacia las ciudades, los campos, las industrias y los mercados. Por eso necesitamos evolucionar desde el “ferrocarril minero” hacia un “ferrocarril productivo andino”. Un ferrocarril que transporte minerales, pero también concentrados y productos metalúrgicos; alimentos y productos agroindustriales; cemento, acero y fertilizantes; maquinaria, contenedores y manufacturas. Un ferrocarril que conecte centros mineros con plantas industriales, zonas agrícolas con mercados, ciudades con territorios rurales y destinos turísticos con el mundo.La diferencia es fundamental.No se trata solamente de transportar aquello que producimos, se trata de utilizar la infraestructura para producir más y agregar mayor valor. Por eso, la pregunta que deberíamos hacernos no es solamente cómo sacar más rápidamente nuestros minerales hacia los puertos. La pregunta estratégica es cómo utilizar los ferrocarriles para que una mayor parte del valor generado por nuestros recursos pueda permanecer y multiplicarse dentro de los Andes.

La nueva relación entre minería e infraestructura.

La minería puede ser uno de los motores que ayude a generar la demanda ferroviaria, pero el ferrocarril debe convertirse progresivamente en una infraestructura al servicio de todo el aparato productivo. No utilizar el ferrocarril solamente para sacar minerales de los Andes, sino utilizarlo para desarrollar los Andes. Esa debería ser una de las ideas centrales de la nueva integración. Pero para que ello ocurra no basta con construir vías. El verdadero desafío comienza cuando esas vías tienen que encontrarse. Un tren que llega a una frontera no debería encontrar allí el final de su viaje. Debería encontrar otra red. Por eso, la integración ferroviaria andina debe construirse por corredores y no necesariamente mediante una sola vía continua. Esta es quizás la diferencia más importante entre un sueño ferroviario y una estrategia ferroviaria. Podemos comenzar conectando aquellos segmentos que ya poseen demanda y viabilidad económica. Podemos recuperar corredores históricos. Podemos modernizar los que se encuentran operativos. Podemos construir nuevos tramos allí donde exista una demanda suficiente. Podemos conectar esos corredores con puertos y terminales logísticas. Y podemos avanzar gradualmente hacia conexiones binacionales. No necesitamos esperar a tener un ferrocarril que atraviese los cinco países para comenzar a integrar los Andes. Podemos comenzar integrando un tramo, Después otro; Después una frontera, Después un puerto. Hasta que los fragmentos comiencen a comportarse como una red. Pero para que los fragmentos puedan convertirse en una red existe una palabra que debe ocupar un lugar central en cualquier futura Agenda Ferroviaria Andina: interoperabilidad.
Interoperar no significa solamente que los trenes puedan circular sobre dos vías.Significa que los sistemas puedan trabajar juntos. Significa avanzar progresivamente en la compatibilidad de los anchos de vía, las cargas por eje, la señalización, las comunicaciones, las normas técnicas, la seguridad, el material rodante, las terminales, los sistemas de información, la trazabilidad, los procedimientos aduaneros y la documentación electrónica. Porque de poco serviría construir una moderna infraestructura ferroviaria si una frontera obliga a detener durante horas o días aquello que debería continuar circulando. La verdadera integración ferroviaria comienza cuando la frontera deja de ser una barrera logística. Y en esa nueva arquitectura los puertos adquieren una importancia fundamental.

Una mirada de los Andes hacia el océano.

Chancay, Callao, Matarani e Ilo en el Perú, y Arica, Iquique, Antofagasta y Mejillones en Chile, pueden convertirse en nodos de una plataforma logística de alcance andino. No necesariamente unidos todos por una sola línea ferroviaria, sino articulados mediante una combinación inteligente de ferrocarriles, carreteras, terminales intermodales y sistemas portuarios. Así, el concepto de corredor bioceánico adquiere un significado diferente. No tiene que ser necesariamente una línea de acero que atraviese todo el continente de océano a océano. Puede ser una cadena logística bioceánica, en la que ferrocarriles, carreteras, puertos e hidrovías funcionen como partes de un mismo sistema. Esta visión también permite recuperar una dimensión que durante demasiado tiempo hemos dejado en segundo plano: el territorio. Un ferrocarril no debería conectar únicamente una mina con un puerto. Debe conectar territorios con mercados. Debe acercar la producción de las regiones a las grandes ciudades. Debe permitir que la agroindustria pueda utilizar nuevos mercados. Debe facilitar la llegada de insumos a las zonas productivas. Debe contribuir a descongestionar las carreteras. Debe abrir posibilidades para el turismo y para las ciudades intermedias. Y, sobre todo, debe ayudar a que la integración física se transforme en integración económica. Por eso, la futura Red Ferroviaria Andina debería ser pensada como una infraestructura de desarrollo territorial.

Oportunidad histórica del Parlamento Andino

La integración física ha sido durante décadas una aspiración recurrente de nuestros países, pero el siglo XXI exige pasar de las declaraciones a proyectos concretos, graduales y evaluables. Una Agenda Ferroviaria Andina 2050 podría identificar los corredores de interés común y priorizarlos según demanda, inversión, viabilidad económica, impacto territorial, sostenibilidad ambiental, conectividad portuaria y capacidad de integración internacional. No todos los corredores tendrán que construirse al mismo tiempo. No todos tendrán que tener las mismas características. No todos necesitarán una línea nueva. Algunos necesitarán rehabilitación. Otros, modernización. Otros, conexiones. Otros, terminales intermodales.
La estrategia podría ser tan sencilla como poderosa: primero conectar lo viable; después interoperabilizar; luego ampliar; finalmente consolidar la red. De esta manera, la integración deja de ser una promesa distante y se convierte en un proceso. Un proceso que puede comenzar en el Perú con la articulación de nuevos corredores como Chancay–Sierra Central; que puede continuar mediante la modernización de nuestras conexiones existentes; que puede encontrar en las fronteras nuevos puntos de integración; y que, progresivamente, puede vincular los sistemas ferroviarios de los cinco países andinos.No se trata de construir una red por construirla. Se trata de preguntarnos qué clase de Andes queremos tener en 2050. Unos Andes fragmentados, donde cada país mira hacia su propio puerto y cada corredor termina donde comienza la frontera. O unos Andes capaces de conectar sus recursos, sus territorios, sus ciudades, sus industrias y sus mercados. La respuesta no está solamente en los rieles. Está en la visión que tengamos sobre ellos. Los minerales que existen en nuestras montañas son importantes. El cobre, el hierro, el zinc, la plata, el litio y otros minerales estratégicos serán necesarios para las transformaciones tecnológicas y energéticas del siglo XXI. Pero la verdadera riqueza de los Andes no está solamente debajo de la tierra. También está en su agricultura, en sus bosques, en su biodiversidad, en sus ciudades, en su cultura, en sus capacidades humanas y en la posibilidad de conectar todo ello. Por eso, el ferrocarril puede convertirse en algo más que una infraestructura de transporte. Puede ser una infraestructura de integración. Puede ser una infraestructura de competitividad. Puede ser una infraestructura de transformación productiva. Y puede ser, finalmente, una infraestructura de futuro.
Hace siglos, el Qhapaq Ñan permitió que los Andes fueran recorridos como un espacio integrado. Hoy, la tecnología nos permite imaginar una nueva red. No necesariamente un único ferrocarril que atraviese cinco países, sino muchos corredores que aprendan a comportarse como uno solo. Del Qhapaq Ñan a los ferrocarriles nacionales. De los ferrocarriles nacionales a los corredores internacionales. De los corredores a una Red Ferroviaria Andina Interoperable. Y de la red a una Plataforma Logística Andina Multimodal.Ese puede y debería ser el camino.Y quizá la gran transformación no consista en que los trenes sean capaces de llevar nuestros minerales más rápidamente hasta el mar. Quizá consista en algo mucho más profundo: que los trenes permitan que los Andes dejen de ser solamente un territorio del que se extraen recursos y comiencen a convertirse en un territorio donde se genera valor. Entonces podremos hablar verdaderamente de integración. De los Andes productores de minerales a los Andes productores de valor.Del ferrocarril minero al ferrocarril productivo andino.De corredores fragmentados a una red interoperable. Del Qhapaq Ñan del pasado a la gran infraestructura de integración de los Andes del siglo XXI. Porque los caminos, al final, nunca fueron solamente caminos. Son la forma en que los pueblos deciden encontrarse.