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martes, 29 de septiembre de 2026

Crecimiento con la gestión integrada del sistema ferroviario andino

Estando que el ámbito institucional actual presenta importantes desafíos asociados a la fragmentación de competencias, la superposición de funciones y la limitada capacidad técnica especializada dentro del sector ferroviario, la iniciativa peruana del parlamento andino se encuentra en proceso de avanzar hacia modelos institucionales que permitan competencias claras en planificación, regulación y supervisión para la región andina, en el marco de una gestión integrada del sistema ferroviario.
Más expertos de clase mundial se incorporan a la iniciativa de redes ferroviarias del Parlamento Andino

Posibilidades de crecimiento y desarrollo de redes ferroviarias en Perú

De acuerdo al Plan Maestro de Desarrollo Ferroviario al 2050 (PMDF-2050) aprobado mediante RM N° 368-2026-MTC/01.02 ; las principales líneas ferroviarias en Perú contaban hasta el año 2024 sólo con 1897,5 km distribuidos de la siguiente manera:
 •La línea Callao-Huancayo (489,6 km) del Ferrocarril del Centro, se encuentra concesionada por la empresa Ferrovías Central Andina S. A. 
• Las líneas Sur (854 km) y Sur Oriente (134 km), se encuentran concesionadas por la empresa Ferrocarril Trasandino S. A. 
• La línea Toquepala - Ilo - Cuajone (231,2 km) propiedad de la empresa Southern Perú Corporation es operado por ella exclusivamente para sus operaciones mineras. 
• La línea Huancayo-Huancavelica (128,7 km) se encuentra concesionada desde mayo de 2025 por el consorcio ecuatoriano-argentino Concesionaria Ferroviaria del Perú S.A.
• La línea Tacna-Arica (60 km), que vincula el sur del Perú con el norte de Chile es administrado por el Gobierno Regional de Tacna.
Identificación de la red ferroviaria en Perú al 2024
El monto de inversión de diez (10) proyectos priorizados de cara al año 2050 suman 81.177 millones de USD, siguiendo esta descripción: 
El monto de inversión de 10 proyectos suman 81.177 millones de USD

Así, el crecimiento contemplando una gestión integrada del sistema ferroviario andino será posible teniendo en cuenta la iniciativa peruana para el desarrollo del proceso de formalización del PMDF-2050 como instrumento nacional de planificación y priorización de inversiones ferroviarias, fortaleciendo una gobernanza ferroviaria integrada, especializada y permanente, modernizando progresivamente el marco regulatorio e impulsando la integración de los corredores ferroviarios con puertos, plataformas logísticas, centros de producción y áreas de transferencia. 
Red ferroviaria priorizada según análisis multicriterio (AMC)

Red ferroviaria proyectada al 2050
Por consiguiente, aplicando sinergias y cooperación horizontal, los países miembros de la Comunidad Andina podrán desarrollar y replicar instrumentos nacionales de planificación ferroviaria de largo plazo, armonizando progresivamente sus marcos regulatorios, estándares técnicos y sistemas de interoperabilidad, con el propósito de avanzar hacia una red ferroviaria andina integrada, articulada con los principales centros productivos, logísticos y portuarios de la región.

martes, 22 de septiembre de 2026

Red de ferrocarriles como eje de integración logística andina

Cada vez mas instituciones, como el caso de PerúRail, se encuentran alineadas a la iniciativa planteada por el parlamento Andino Jahn Toledo Palomino, respecto al empleo del ferrocarril como eje de la integración logística como parte de la integración en la región que permita desarrollar progresivamente una Red Ferroviaria Andina Interoperable, articulando corredores nacionales e internacionales con carreteras, puertos y terminales logísticos. Así, los trenes pueden reducir tiempos de traslado, aumentar la capacidad de carga, descongestionar las carreteras y elevar la eficiencia de toda la cadena logística.
Esta vez, El Comercio , prestigioso diario decano en Perú, publica bajo el titular PeruRail propone al ferrocarril como eje de un corredor logístico que conecte Brasil con el Pacífico incorporando a Bolivia y Perú como propuesta en los siguientes términos:
“PeruRail presentó, en el marco de la Misión Logística Inversa Brasil - Perú, evento organizado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), una propuesta para fortalecer la integración logística entre ambos países y convertir al sur del Perú en una ruta competitiva para conectar a Brasil y Bolivia con el océano Pacífico, a través del Puerto de Matarani. Durante el encuentro empresarial y técnico realizado en Arequipa, el gerente general de PeruRail, José Zárate, expuso El ferrocarril como eje de la integración logística Perú - Brasil, destacando el potencial de un modelo multimodal que combina carretera, ferrocarril y puerto, utilizando cada medio de transporte allí donde resulta más eficiente. La propuesta no busca reemplazar al camión, sino complementar ambos sistemas. El camión se emplea en los recorridos más cortos y el ferrocarril tiene grandes ventajas para transportar altos volúmenes de carga a largas distancias. La integración de ambos nos permitiría construir una cadena logística más eficiente y competitiva para el país, señaló Zárate. Además, un mayor uso del ferrocarril para los trayectos largos contribuiría a reducir la congestión vial, los accidentes, las emisiones y los costos asociados al transporte. Actualmente, gran parte de la carga de larga distancia en el sur peruano se moviliza por carretera. Frente a ello, la propuesta plantea utilizar estaciones de transferencia como Urcos, Tirapata y Puno, donde la carga pueda pasar del camión al tren para continuar su recorrido hasta el Puerto de Matarani. Uno de los corredores propuestos conectaría Brasil, a través de Iñapari, con Juliaca y el Puerto de Matarani, combinando transporte por carretera y ferrocarril. La ruta permitiría movilizar hacia el Pacífico productos como soya, carne refrigerada y contenedores, mientras que desde Matarani hacia Brasil podrían transportarse fertilizantes, maquinaria y otras mercancías. Asimismo, se plantea fortalecer el corredor La Paz – Juliaca - Matarani, facilitando el movimiento de carga entre Bolivia y el puerto arequipeño. De esta manera, el sur del Perú podría consolidarse como una plataforma logística que facilite el comercio de los países vecinos con los mercados del Asia – Pacífico”.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Liu Gong fue premiado EXPOMINA PERÚ 2026 con su línea de electromovilidad

La propuesta integral de la compañía China Liu Gong alcanzó el Premio Mejor Stand de EXPOMINA PERÚ 2026 ofreciendo soluciones para el mercado minero entre los que destacó los equipos eléctricos. Liu Gong exhibió el equipo cargador frontal insignia 856HE, una maquinaria cien por ciento eléctrica equipada con 423 kW de potencia, que ofrece una autonomía de diez horas de trabajo ininterrumpido con tan solo 55 minutos de carga rápida.Este desarrollo consolida la propuesta de la firma de otorgar a la minería equipos cero emisiones de alta productividad. Su línea de electromovilidad impulsa la transición hacia operaciones sostenibles mediante camiones mineros, excavadoras, cargadores, montacargas y minicargadores de cero emisiones. Según versión de ejecutivos de esta compañía, esta tecnología no solo protege el medio ambiente, sino que genera una reducción de hasta setenta por ciento en costos operativos frente a un equipo diésel convencional. La reducción económica se debe a la eliminación de componentes de combustión, lo que simplifica el mantenimiento al no requerir filtros ni aceites de motor, basando su funcionamiento en motores eléctricos.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Red Ferroviaria Andina interoperable conectada con mercados

Hay caminos que desaparecen cuando dejan de ser transitados, pero hay otros que permanecen en la memoria de los pueblos porque fueron capaces de unir lo que parecía imposible de unir. El Qhapaq Ñan pertenece a esa segunda categoría. Mucho antes de que existieran las fronteras que hoy separan a Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia, una extensa red de caminos atravesaba los Andes, comunicaba territorios, acercaba pueblos y permitía el intercambio de bienes, conocimientos y culturas. No era solamente una obra de ingeniería. Era una manera de entender el territorio. Quizás por eso, cuando pensamos en el futuro ferroviario de los Andes, deberíamos mirar por un instante hacia ese pasado. No para intentar reproducirlo, porque los tiempos y las tecnologías son diferentes, sino para recuperar su idea esencial: un territorio integrado es un territorio con mayores posibilidades de desarrollo.
Durante muchos años hemos hablado de un gran ferrocarril bioceánico, de una línea capaz de atravesar los Andes y conectar el Atlántico con el Pacífico. La imagen resulta poderosa, pero probablemente no sea la única, ni necesariamente la más realista, para construir la integración que necesitamos.

La integración ferroviaria de los Andes no parte de cero.

Esta afirmación cambia toda la perspectiva.Nuestros países ya poseen ferrocarriles, estaciones, derechos de vía, corredores de carga, material rodante, operadores, puertos y una experiencia ferroviaria acumulada durante más de un siglo. Algunos tramos continúan funcionando; otros han perdido actividad y necesitan ser recuperados; algunos requieren modernización y otros deberán ser complementados con nuevas obras. Por eso, el desafío no consiste simplemente en construir miles de kilómetros de vías nuevas. Consiste en recuperar, modernizar, conectar e interoperabilizar los kilómetros que ya existen, incorporando nuevos corredores allí donde las condiciones económicas, técnicas, ambientales y territoriales lo justifiquen. La pregunta, entonces, deja de ser cuántos kilómetros de ferrocarril puede construir cada país. La pregunta verdaderamente importante es otra: ¿cuántos de esos kilómetros podemos convertir en una red inmtegrada?.Ese cambio aparentemente sencillo encierra una nueva visión de la integración pues necesitamos comenzar construyendo una Red Ferroviaria Andina Interoperable, formada por corredores nacionales e internacionales que puedan conectarse progresivamente. De esta manera, podríamos pasar de los ferrocarriles nacionales fragmentados a una plataforma ferroviaria andina; de los corredores aislados a una plataforma logística multimodal; y, finalmente, de una suma de infraestructuras nacionales a una verdadera red de integración continental.

La experiencia de cada país con un nuevo significado.

Bolivia conserva una infraestructura ferroviaria histórica que conecta sus regiones oriental y occidental y mantiene relaciones ferroviarias internacionales con sus países vecinos. Chile posee corredores de carga especialmente vinculados a la minería y a sus puertos del norte y centro. Colombia ha desarrollado corredores de gran capacidad para el transporte de carga hacia el Caribe. Ecuador conserva el patrimonio de una red ferroviaria histórica que hoy presenta una situación muy diferente a la de sus vecinos y que requeriría un proceso de recuperación y redefinición para volver a desempeñar un papel nacional. Y el Perú tiene experiencia ferroviaria vinculada a grandes volúmenes de carga y a territorios de importancia económica y turística. 
El Ferrocarril del Centro conecta la sierra central con el Callao y tiene una fuerte presencia de carga minera. El Ferrocarril del Sur articula importantes territorios productivos y turísticos. Existen, además, ferrocarriles industriales vinculados directamente a operaciones mineras. El nuevo Ferrocarril Chancay–Sierra Central, de aproximadamente 120 kilómetros y con una inversión estimada de US$420 millones, fue adjudicado a Power Construction Corporation of China, PowerChina, para el diseño y construcción del corredor. Su orientación principal es el transporte de carga. El valor estratégico del Chancay–Sierra Central no debería medirse solamente por sus 120 kilómetros, sino por aquello que pueda llegar a conectar: la sierra central, sus centros productivos, la infraestructura ferroviaria existente y el nuevo sistema portuario de Chancay; así, un tramo de vía puede ser una obra aislada. Pero también puede convertirse en una pieza de una red. Y allí está precisamente el desafío. Si el Ferrocarril Chancay–Sierra Central se articula con el Ferrocarril del Centro, con plataformas logísticas, carreteras y el puerto de Chancay, puede comenzar a configurarse un nuevo corredor productivo del centro del país. No se trataría simplemente de construir un ferrocarril para transportar minerales, sino de crear condiciones para que la producción de la sierra pueda acceder con mayor eficiencia a los mercados nacionales e internacionales.

La minería como actor natural en este escenario.

No podemos soslayar que los grandes proyectos mineros generan volúmenes de carga que pueden contribuir a sostener económicamente determinados corredores ferroviarios. El mineral puede convertirse en esa primera carga que hace posible la infraestructura. Pero sería un error detenernos allí, ya que la historia nos ha enseñado que muchos ferrocarriles de los Andes nacieron mirando hacia las minas y los puertos. El desafío del siglo XXI es que puedan mirar también hacia las ciudades, los campos, las industrias y los mercados. Por eso necesitamos evolucionar desde el “ferrocarril minero” hacia un “ferrocarril productivo andino”. Un ferrocarril que transporte minerales, pero también concentrados y productos metalúrgicos; alimentos y productos agroindustriales; cemento, acero y fertilizantes; maquinaria, contenedores y manufacturas. Un ferrocarril que conecte centros mineros con plantas industriales, zonas agrícolas con mercados, ciudades con territorios rurales y destinos turísticos con el mundo.La diferencia es fundamental.No se trata solamente de transportar aquello que producimos, se trata de utilizar la infraestructura para producir más y agregar mayor valor. Por eso, la pregunta que deberíamos hacernos no es solamente cómo sacar más rápidamente nuestros minerales hacia los puertos. La pregunta estratégica es cómo utilizar los ferrocarriles para que una mayor parte del valor generado por nuestros recursos pueda permanecer y multiplicarse dentro de los Andes.

La nueva relación entre minería e infraestructura.

La minería puede ser uno de los motores que ayude a generar la demanda ferroviaria, pero el ferrocarril debe convertirse progresivamente en una infraestructura al servicio de todo el aparato productivo. No utilizar el ferrocarril solamente para sacar minerales de los Andes, sino utilizarlo para desarrollar los Andes. Esa debería ser una de las ideas centrales de la nueva integración. Pero para que ello ocurra no basta con construir vías. El verdadero desafío comienza cuando esas vías tienen que encontrarse. Un tren que llega a una frontera no debería encontrar allí el final de su viaje. Debería encontrar otra red. Por eso, la integración ferroviaria andina debe construirse por corredores y no necesariamente mediante una sola vía continua. Esta es quizás la diferencia más importante entre un sueño ferroviario y una estrategia ferroviaria. Podemos comenzar conectando aquellos segmentos que ya poseen demanda y viabilidad económica. Podemos recuperar corredores históricos. Podemos modernizar los que se encuentran operativos. Podemos construir nuevos tramos allí donde exista una demanda suficiente. Podemos conectar esos corredores con puertos y terminales logísticas. Y podemos avanzar gradualmente hacia conexiones binacionales. No necesitamos esperar a tener un ferrocarril que atraviese los cinco países para comenzar a integrar los Andes. Podemos comenzar integrando un tramo, Después otro; Después una frontera, Después un puerto. Hasta que los fragmentos comiencen a comportarse como una red. Pero para que los fragmentos puedan convertirse en una red existe una palabra que debe ocupar un lugar central en cualquier futura Agenda Ferroviaria Andina: interoperabilidad.
Interoperar no significa solamente que los trenes puedan circular sobre dos vías.Significa que los sistemas puedan trabajar juntos. Significa avanzar progresivamente en la compatibilidad de los anchos de vía, las cargas por eje, la señalización, las comunicaciones, las normas técnicas, la seguridad, el material rodante, las terminales, los sistemas de información, la trazabilidad, los procedimientos aduaneros y la documentación electrónica. Porque de poco serviría construir una moderna infraestructura ferroviaria si una frontera obliga a detener durante horas o días aquello que debería continuar circulando. La verdadera integración ferroviaria comienza cuando la frontera deja de ser una barrera logística. Y en esa nueva arquitectura los puertos adquieren una importancia fundamental.

Una mirada de los Andes hacia el océano.

Chancay, Callao, Matarani e Ilo en el Perú, y Arica, Iquique, Antofagasta y Mejillones en Chile, pueden convertirse en nodos de una plataforma logística de alcance andino. No necesariamente unidos todos por una sola línea ferroviaria, sino articulados mediante una combinación inteligente de ferrocarriles, carreteras, terminales intermodales y sistemas portuarios. Así, el concepto de corredor bioceánico adquiere un significado diferente. No tiene que ser necesariamente una línea de acero que atraviese todo el continente de océano a océano. Puede ser una cadena logística bioceánica, en la que ferrocarriles, carreteras, puertos e hidrovías funcionen como partes de un mismo sistema. Esta visión también permite recuperar una dimensión que durante demasiado tiempo hemos dejado en segundo plano: el territorio. Un ferrocarril no debería conectar únicamente una mina con un puerto. Debe conectar territorios con mercados. Debe acercar la producción de las regiones a las grandes ciudades. Debe permitir que la agroindustria pueda utilizar nuevos mercados. Debe facilitar la llegada de insumos a las zonas productivas. Debe contribuir a descongestionar las carreteras. Debe abrir posibilidades para el turismo y para las ciudades intermedias. Y, sobre todo, debe ayudar a que la integración física se transforme en integración económica. Por eso, la futura Red Ferroviaria Andina debería ser pensada como una infraestructura de desarrollo territorial.

Oportunidad histórica del Parlamento Andino

La integración física ha sido durante décadas una aspiración recurrente de nuestros países, pero el siglo XXI exige pasar de las declaraciones a proyectos concretos, graduales y evaluables. Una Agenda Ferroviaria Andina 2050 podría identificar los corredores de interés común y priorizarlos según demanda, inversión, viabilidad económica, impacto territorial, sostenibilidad ambiental, conectividad portuaria y capacidad de integración internacional. No todos los corredores tendrán que construirse al mismo tiempo. No todos tendrán que tener las mismas características. No todos necesitarán una línea nueva. Algunos necesitarán rehabilitación. Otros, modernización. Otros, conexiones. Otros, terminales intermodales.
La estrategia podría ser tan sencilla como poderosa: primero conectar lo viable; después interoperabilizar; luego ampliar; finalmente consolidar la red. De esta manera, la integración deja de ser una promesa distante y se convierte en un proceso. Un proceso que puede comenzar en el Perú con la articulación de nuevos corredores como Chancay–Sierra Central; que puede continuar mediante la modernización de nuestras conexiones existentes; que puede encontrar en las fronteras nuevos puntos de integración; y que, progresivamente, puede vincular los sistemas ferroviarios de los cinco países andinos.No se trata de construir una red por construirla. Se trata de preguntarnos qué clase de Andes queremos tener en 2050. Unos Andes fragmentados, donde cada país mira hacia su propio puerto y cada corredor termina donde comienza la frontera. O unos Andes capaces de conectar sus recursos, sus territorios, sus ciudades, sus industrias y sus mercados. La respuesta no está solamente en los rieles. Está en la visión que tengamos sobre ellos. Los minerales que existen en nuestras montañas son importantes. El cobre, el hierro, el zinc, la plata, el litio y otros minerales estratégicos serán necesarios para las transformaciones tecnológicas y energéticas del siglo XXI. Pero la verdadera riqueza de los Andes no está solamente debajo de la tierra. También está en su agricultura, en sus bosques, en su biodiversidad, en sus ciudades, en su cultura, en sus capacidades humanas y en la posibilidad de conectar todo ello. Por eso, el ferrocarril puede convertirse en algo más que una infraestructura de transporte. Puede ser una infraestructura de integración. Puede ser una infraestructura de competitividad. Puede ser una infraestructura de transformación productiva. Y puede ser, finalmente, una infraestructura de futuro.
Hace siglos, el Qhapaq Ñan permitió que los Andes fueran recorridos como un espacio integrado. Hoy, la tecnología nos permite imaginar una nueva red. No necesariamente un único ferrocarril que atraviese cinco países, sino muchos corredores que aprendan a comportarse como uno solo. Del Qhapaq Ñan a los ferrocarriles nacionales. De los ferrocarriles nacionales a los corredores internacionales. De los corredores a una Red Ferroviaria Andina Interoperable. Y de la red a una Plataforma Logística Andina Multimodal.Ese puede y debería ser el camino.Y quizá la gran transformación no consista en que los trenes sean capaces de llevar nuestros minerales más rápidamente hasta el mar. Quizá consista en algo mucho más profundo: que los trenes permitan que los Andes dejen de ser solamente un territorio del que se extraen recursos y comiencen a convertirse en un territorio donde se genera valor. Entonces podremos hablar verdaderamente de integración. De los Andes productores de minerales a los Andes productores de valor.Del ferrocarril minero al ferrocarril productivo andino.De corredores fragmentados a una red interoperable. Del Qhapaq Ñan del pasado a la gran infraestructura de integración de los Andes del siglo XXI. Porque los caminos, al final, nunca fueron solamente caminos. Son la forma en que los pueblos deciden encontrarse.

martes, 15 de septiembre de 2026

Integración Andina: del Qhapaq Ñan al corredor ferroviario andino

El Qhapaq Ñan fue mucho más que una red de caminos: constituyó la infraestructura que permitió articular territorios, intercambiar bienes, movilizar personas y consolidar la unidad política y económica del Tahuantinsuyo.
Cinco siglos después, los países andinos tienen la oportunidad de recuperar ese espíritu integrador mediante una visión moderna y ambiciosa: construir, entre 2026 y 2050, un sistema ferroviario andino que conecte progresivamente sus territorios, fortalezca sus economías y proyecte a la Comunidad Andina hacia una nueva etapa de integración física, productiva y tecnológica.
La reciente iniciativa de un parlamentario andino peruano, permite vislumbrar la posibilidad de avanzar hacia una interconexión de las redes ferroviarias existentes en los países andinos, complementándolas con nueva infraestructura y corredores estratégicos. El desafío no consiste simplemente en construir más vías férreas, sino en transformar infraestructuras aisladas en un verdadero sistema ferroviario andino integrado, capaz de superar las fronteras de una planificación fragmentada, aprovechar las sinergias regionales y articular los principales centros productivos con los puertos del Pacífico y las rutas comerciales internacionales.
Esta visión requiere comprender que un tren no opera de manera aislada. Su eficiencia depende de una cadena logística integrada por ferrocarriles, carreteras alimentadoras, puertos, aeropuertos, zonas logísticas, terminales intermodales, centros industriales, ciudades y mercados. Por ello, la integración ferroviaria debe avanzar acompañada de una progresiva compatibilidad normativa, estándares técnicos comunes, interoperabilidad, digitalización aduanera, sistemas modernos de gestión de carga y mecanismos de financiamiento de largo plazo.
El objetivo es construir corredores económicos y logísticos que reduzcan los costos de transporte, mejoren la competitividad regional y permitan que las fronteras nacionales dejen de ser obstáculos para convertirse en puntos de conexión e intercambio.
La experiencia de continentes como Europa y Asia demuestra que las redes ferroviarias modernas pueden constituir una plataforma decisiva para la integración económica. Sin pretender reproducir mecánicamente modelos ajenos, la Comunidad Andina podría desarrollar su propia estrategia, adaptada a la compleja geografía de los Andes, mediante corredores interoperables, conexiones multimodales y proyectos ejecutados progresivamente.
Un sistema de esta naturaleza permitiría racionalizar las inversiones públicas, evitar la duplicación de infraestructuras, reducir la presión sobre las carreteras, descongestionar las principales rutas de transporte de carga, disminuir el desgaste de los pavimentos y mejorar la seguridad vial. Asimismo, favorecería una logística con menor consumo energético y menores emisiones por tonelada transportada, siempre que los proyectos incorporen criterios de eficiencia, sostenibilidad y adecuada evaluación ambiental.

Perú como punto focal

En el caso peruano, esta discusión adquiere especial relevancia frente a las brechas de infraestructura y las restricciones fiscales que enfrenta el sector Transportes y Comunicaciones. La necesidad de financiar simultáneamente carreteras, ferrocarriles, aeropuertos y otras infraestructuras obliga a superar la tradicional competencia entre proyectos aislados y avanzar hacia una planificación nacional y regional de corredores logísticos. 
Parlamentario andino Jahn Toledo en Colombia, para promover el corredor ferroviario andino 
En ese contexto, el proyecto ferroviario Chancay–Sierra Central, adjudicado recientemente a Power Construction Corporation of China por una inversión anunciada de 420 millones de dólares, representa una oportunidad para analizar cómo una conexión ferroviaria con el mega puerto de Chancay puede contribuir a articular la sierra central con los mercados internacionales.
Su importancia trasciende la obra misma, pues plantea la necesidad de vincular la infraestructura ferroviaria con los centros mineros, las actividades industriales, la producción agropecuaria y las futuras plataformas logísticas del país. Sin embargo, ningún sistema ferroviario de alcance andino será viable si no se articula con una estrategia productiva que genere carga, inversión y demanda permanente.
En este punto, la minería formal, moderna y ambientalmente responsable puede desempeñar un papel fundamental. La actividad minera, especialmente la vinculada al cobre y a otros minerales estratégicos para la transición energética, puede contribuir a sostener corredores ferroviarios de gran capacidad, impulsar la construcción de infraestructura compartida y promover el desarrollo de proveedores, talleres, tecnología, servicios de ingeniería y nuevas industrias. No se trata de construir ferrocarriles exclusivamente para transportar minerales, sino de aprovechar la minería como uno de los motores iniciales de una red logística que, con el tiempo, incorpore carga agrícola, manufacturera, energética, turismo y comercial. 
La integración ferroviaria, a su vez, puede contribuir a superar una visión meramente extractiva de la minería. Un corredor que conecte centros de producción minera con puertos y zonas industriales debe propiciar también la transformación de los minerales en la región, el desarrollo de cadenas de valor, la fabricación de insumos y equipos, la investigación tecnológica y la generación de empleo calificado. En el caso del cobre y otros minerales críticos, la meta no debería limitarse a extraer y exportar concentrados, sino avanzar gradualmente a los países andinos con mayor capacidad de industrialización, innovación y participación en las cadenas globales vinculadas a la electrificación, las energías renovables y las tecnologías del futuro. Por ello, el proyecto de integración andina 2026–2050 debe concebirse como una política de Estado y una agenda compartida entre Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia. Pensado de esta manera, el ferrocarril puede convertirse en el eje articulador de una nueva geografía económica regional, donde la infraestructura, la minería responsable, la industria, la energía, la logística y la protección ambiental se integren en una misma visión de desarrollo.
Así como el Qhapaq Ñan contribuyó a unir los territorios andinos de su tiempo, una red ferroviaria moderna podría conectar las capacidades productivas de nuestros países y abrir el camino hacia una Comunidad Andina más integrada, competitiva, sostenible y preparada para los desafíos del siglo XXI.


martes, 8 de septiembre de 2026

Diagnóstico 2026 de la extracción ilegal de minerales en LATAM y el caribe

Este martes 08 se desarrolló el Foro organizado por la Alianza Minera de América Latina – ALMA, donde se presentó su primer diagnóstico regional sobre la actual situación de la extracción ilegal de minerales en América Latina y el Caribe 2026 , un documento que busca comprender el fenómeno más allá de las fronteras nacionales y reconocer sus dimensiones económicas, sociales, ambientales y de gobernanza. Importantes aportes se derivan de la evaluación, entre las que se destacan las siguientes: considera que existe una cadena regional del mercurio y su origen está documentado; la responsabilidad del comprador funciona y no funciona la sanción por jurisdicción; en ningún país la parálisis de la minería formal ha frenado la extracción ilegal; el punto ciego regulatorio está en la intermediación; la convergencia con otras economías criminales está medida; la región no mide de la misma manera y por eso no puede actuar en su conjunto. 
Una de las restricciones evidenciadas sustenta que el documento recoge cifras en circulación que no provienen de fuentes oficiales, lo que se constituye en si misma como una tarea pendiente que la región debe resolver para poder accionar en forma conjunta.
La presentación del trabajo estuvo a cargo de Carolina Orozco vicepresidenta de ALMA para Ecuador y la clausura del evento estuvo a cargo de la viceministra de Minas del Perú, Mayra Figueroa, quien recibió, en representación del Gobierno del Perú, este documento que simboliza una invitación a profundizar la cooperación y transformar la evidencia en políticas, acciones y resultados.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Diagnóstico de situación de la extracción ilegal de minerales en LATAM y el caribe

El próximo martes 08 de septiembre del 2026 se llevará a cabo en Lima-Perú, la presentación del diagnóstico sobre la actual situación de la extracción ilegal de minerales en Latinoamérica y el Caribe. 
La exposición se efectuará en el marco de un diálogo regional a efectos de impulsar acciones conjuntas basadas en evidencia, según lo difundido por los organizadores del Foro ALMA sostenible, Alianza Minera de América Latina.